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Un Dakar sin mochileros en KTM

El equipo dominante del último decenio llega con cuatro líderes, entre ellos Coma

Marc Coma, ayer en Rosario. Ampliar foto
Marc Coma, ayer en Rosario. ap

La dicotomía ha terminado. El Dakar, en la categoría de motos, ya no es cosa de dos pilotos (ni de una marca). Tampoco iba a serlo el año pasado, es cierto. La ausencia inesperada de Marc Coma por lesión dejó a su gran rival, Cyril Despres, solo contra el resto. Y ocurrió que se quedó pronto sin rivales capaces de arrebatarle el cartel de favorito. Esta vez, con Coma de vuelta y con Despres enrolado en un equipo, Yamaha Francia, en teoría menos competitivo, hay muchos otros factores dispuestos a alterar el producto. Uno de ellos viste de rojo. El potente equipo Honda amenaza con dar alternativa al todopoderoso KTM, dominador de la categoría en el último decenio. “Con la llegada de una nueva marca sabíamos que debíamos dar un paso adelante”, cuenta Coma, que llevará una moto nueva, más ligera que la del año pasado y que, por vez primera, incorpora la inyección, “lo que ayudará a que el motor rinda de manera más efectiva en altura”.

Aumentan los rivales y crecen las marcas. Todas estas circunstancias han desembocado en una concepción de equipo totalmente diferente al que el Dakar acostumbra. KTM tendrá cuatro números uno, cuatro pilotos de primer nivel que aspiran todos ellos a ganar el trofeo del Touareg: Coma, Ruben Faria, Chaleco López y Jordi Viladoms. Sin mochileros. Cada uno correrá su carrera. De modo que cambia la estructura y cambian también las estrategias, al menos hasta que, avanzada la competición, se defina quiénes son los favoritos. Solo entonces uno de esos números uno se sacrificará a favor de alguno de sus compañeros.

A día de hoy no existen órdenes de equipo. Lo principal será no cometer errores"

Marc Coma

Así lo explicaron en Rosario, ciudad desde donde saldrá la caravana del Rally Dakar, los pilotos de KTM. “A día de hoy no existen órdenes de equipo. Lo principal será no cometer errores; la carrera pondrá a cada uno en su sitio”, dice Coma. “Al cabo de unos días veremos dónde estamos cada uno de nosotros y dónde nuestros rivales para desarrollar una estrategia concreta”, apunta Viladoms, que hace años ya ejerció de mochilero de Coma.

“Estamos delante de una nueva era. El Dakar este año es imprevisible. Está muy abierto. Será muy interesante para todos, desde el punto de vista técnico, por los pilotos que competirán y por la nueva generación que llega”, augura Coma, tres veces ganador de la carrera. En su mismo equipo tendrá a otros tres rivales: al eterno aspirante, Chaleco López; al segundo clasificado de 2013, exmochilero de Despres, Faria, y a un hijo pródigo que vuelve a la casa que le vio crecer, Viladoms. Además, el actual vencedor, Despres, ha cambiado de marca —“Ahora no puedo saber el potencial de su moto, ni él el mío”, señala Coma— y el ganador de cuatro etapas en 2013, Joan Barreda, se sube a una Honda hecha expresamente para el Dakar y tiene de mochilero al campeón del mundo de rallies, Paulo Goçalves. Así que todo cambia. Coma le llama la nueva era. “Al final habrá que correr tanto como se pueda. En una carrera tan abierta como se prevé que sea esta no te puedes dedicar a marcar a nadie. Antes lo hacíamos. Marcar a un piloto es relativamente fácil, marcar a tres es imposible”, ahonda Coma.

Y confesó el de Avià que no extrañará a Despres en KTM. “Ni yo le echaré de menos, ni él me echará de menos a mí. La relación con él estos años no ha sido fácil”. El juego ha empezado.

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