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Cuánto ‘arcoíris’ en el Bierzo

Miguel Indurain, Perico Delgado, Abraham Olano, Igor Astarloa y Óscar Freire lanzan el Mundial de Ponferrada 2014

Indurain, Astarloa, Olano, Freire y Perico Delgado. Ampliar foto
Indurain, Astarloa, Olano, Freire y Perico Delgado.

San Sebastián, Barcelona, Benidorm, Madrid... y Ponferrada. La capital del Bierzo se unirá en septiembre de 2014 al selecto club de ciudades españolas que han organizado un Mundial de ciclismo. Esta afirmación, que hasta hace pocas semanas más valía poner entre interrogantes, dadas las enormes dudas sobre la capacidad económica necesaria para llevar a cabo el evento (más de 10 millones de presupuesto, cinco de ellos como pago de canon a la Unión Ciclista Internacional, la dueña del evento, que se reserva, además, las principales fuentes de ingresos: derechos televisivos y mejores ubicaciones publicitarias para sus patrocinadores), se hizo más realidad el miércoles, en una mañana de niebla meona, tan berciana, en la que unos cuantos arcoíris se dieron un paseo por el circuito previsto para demostrar que lo que se desea es posible. “Que a nadie le quepa la menor duda: el 28 de septiembre próximo habrá Mundial en Ponferrada”, dijo el alcalde, Samuel Folgueral.

Ante tal entusiasmo como el que mostraron los campeones mundiales Óscar Freire (tres veces), Igor Astarloa y Abraham Olano, acompañados de las figuras españolas del Tour Miguel Indurain y Perico Delgado, pareciera como si la falta de patrocinadores, la crisis y la disminución de los fondos públicos fueran problemas menores, minucias. Detrás de ellos, en autobús, y también invitados por el ayuntamiento de Ponferrada y su comité organizador, decenas de periodistas apreciaron el intento y escucharon las apreciaciones de los excorredores que al tran tran recorrieron los 18 kilómetros del circuito previsto, con paradas pintorescas como el castillo Templario y subidas tendidas y largas. “Lo mejor que puede tener el recorrido de un Mundial es sentar las bases para que al final la decisión sea tanto cuestión de piernas como de lucidez mental, arrojo y decisión. Y el de Ponferrada, sin ser especialmente duro, y más por el descenso y la travesía de las calles de la ciudad, que por las subidas, se presta a ello”, dice Abraham Olano, el primer español que ganó el arcoíris, ya en 1995, en un Mundial de Colombia durísimo que se hizo histórico porque el segundo clasificado fue Indurain.

“El recorrido se presta a que todo se decida por piernas y lucidez mental”, dice Olano

Además, por su experiencia como diseñador de trazados para la Vuelta a España, Olano tiene una sabiduría especial para interpretar los recorridos sobre el plano. “Así fue el Mundial de Duitama, el de Colombia, y el del año pasado, en Florencia. En Colombia ganamos porque Miguel, detrás de mí, frenó cualquier contraataque, magnetizó a los rivales, les imantó a su rueda. Supe atacar en el momento clave. Miguel había pinchado y se reintegró como una furia porque Konishev había aprovechado para atacar, y en cuanto se paró todo el mundo, yo pensé que ya no nos quedaban escaladores delante a los españoles, y que si alguien atacaba yo no iba a poder frenarlo, así que ataqué yo, y Miguel paró a todos detrás. Supimos trabajar muy bien como selección”. A su lado, compartiendo confidencias, Astarloa, ganador en 2003, recuerda también su ataque a contrapié y también cómo Bettini intentó ofrecerle dinero para que se dejara ganar. “Pero un Mundial es una carrera única. No hay dinero que valga”.

Exceptuando el primero, el de Verona 99, en el que aprovechó su condición de absoluto desconocido y ejecutó un contrapié magistral, los otros Mundiales que ganó Freire llegaron sin más sutilezas que las de su olfato y velocidad en los sprints de grupo. “Por eso me habría gustado en mis tiempos un trazado como el de Ponferrada”, dice el cántabro, que se retiró en el Mundial de 2012. “Aunque tiene atractivos que no tenían Copenhague o Zolder, todo planos, es un recorrido que en teoría no es selectivo, subidas del 5-6% que se pueden hacer a rueda y en el que es prácticamente imposible irse por piernas, pero esto es un arma de doble filo. Muchas veces, cuando se teme mucho a un recorrido, se aborda con miedo y despacito, y se llega en grupo. En cambio, cuando no se teme, se sale a toda y llega el grupo muerto a las últimas vueltas…”

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