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Javi Guerra da aire al Valladolid

Tres goles del delantero descomponen al Celta y dan el triunfo (3-0) a los de JIM, que llevaban cinco semanas sin ganar

Rafinha trata de irse de dos rivales.
Rafinha trata de irse de dos rivales. R. García / EFE

El Valladolid estaba en un lio, en descenso, llevaba cinco semanas sin ganar, una tendencia descendente, el ánimo apagado. El remedio, un equipo de su Liga pero que luce lejos de su estadio, que tiene fama de visitante peligroso y con la puntería afinada. Pero Juan Ignacio Martínez confía en su tesis, en que el Valladolid debe jugar el balón desde el primera pase, que no vale salirse del guion, que debe mantener la estructura; algún cambio en los nombres, ninguno en la idea. Una historia muy parecida a la del Celta, porque el equipo de Luis Enrique juega casi a lo mismo. La diferencia es que el Valladolid está cojo, solo ataca por la derecha o por el lugar donde aparezca Ebert, echa de menos a Oscar, el otro jugador con talento de la plantilla y en ese tránsito se estaba dejando la temporada. Ante el Celta, un gol anulado, una expulsión de un jugador rival, el regreso de Óscar, la puntería de Javi Guerra, todo se juntó en medio de una niebla espesísima para que el Valladolid pudiese volver a respirar.

VALLADOLID, 3; CELTA, 0

Valladolid: Mariño; Rukavina, Rueda, Valiente, Peña; Rossi, Álvaro Rubio; Ebert, Omar (Óscar, m. 58), Larsson (Bergdich, m. 77); y Javi Guerra (Manucho, m. 88). No utilizados: Jaime, Alcatraz, Osorio, Baraja.

Celta: Yoel; Hugo Mallo, Cabral, Fontás ( (David Costas, m. 85), Aurtenetxe; Álex López (Santi Mina, m. 60), Borja Oubiña; Augusto Fernández, Rafinha, Nolito (Orellana, m. 60); y Charles. No utilizados: Sergio Álvarez, Jonny, Krohn-Dehli, Mario Bermejo, Orellana y Santi Mina.

Goles: 1-0. M. 59. Javi Guerra. 2-0. M. 66. Javi Guerra. 3-0. M. 86. Javi Guerra.

Árbitro: Teixeira Vitienes. Expulsó a Charles por doble amarilla (min. 55) y amonestó a Omar, Javi Guerra, Alex López, Fontás, Manucho y Hugo Mallo.

Unos 7000 espectadores en Zorrilla.

Tuvieron que romper los dos equipos con sus rigores tácticos para que el partido dejase de ser un tostón y se convirtiese en un choque intenso, peleado y sobre todo con el cuero cerca de las áreas. El Valladolid lo conseguía sobre todo a balón parado, en cada saque de esquina Ebert estiraba la fama de su bota derecha para colocar centros tensos, precisos y difíciles para cualquier defensa. El primer remate lo sacó Oubiña bajo palos después de un remate de Marc Valiente, el segundo lo envió Javi Guerra a la red pero el árbitro anuló el gol por una falta previa, cuando ni siquiera el balón estaba en juego. La decisión dejó al Valladolid fuera del partido, hasta ese momento había avanzado, había eliminado el juego habitual del Celta, le había obligado a deshacerse de la posesión a balonazos, había extraviado a sus extremos y solo Augusto se había acercado al área pequeña, pero desde ese momento fue el Celta el que se apropió del control y además acertó a darle sentido, aceleró la circulación, echo el balón a las bandas y tuvo que aparecer Mariño para rescatar a los suyos en un disparo a quemarropa de Nolito y en un cabezazo de Charles.

El Valladolid regresó del descanso con el ánimo encendido, decidido a escapar de sus problemas. La expulsión, absurda, de Charles le dio el penúltimo empujón, el último fue el regreso de Óscar a la media punta después de muchos partidos. En la jugada siguiente al cambio Ebert centró desde la derecha, Javi Guerra aguantó el balón con el pecho y lo colocó pegado al palo de Yoel. Luis Enrique, con diez, decidió morir con las botas puestas, añadió un delantero, Santi Mina, a Orellana para la banda y comenzó a empujar al rival hasta su área. Pero el Valladolid ya estaba organizado, se había juntado, tenía toda la solidez que le había faltado durante casi una hora de partido y en buena parte de la temporada, y además tenía enfrente a uno menos. El segundo gol de Guerra cerró el partido, alguna herida y unas cuantas dudas que iban enterrando al equipo de Juan Ignacio Martínez. Solo restaba, eso sí, una asistencia de Óscar, con el exterior del pie, filtrado entre los centrales, para que Javi Guerra completase su colección de goles.

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