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España esquiva el calor y las largas distancias en la primera fase

La Roja jugará sus tres primeros partidos en Salvador de Bahía, Rio de Janeiro y Curitaba y evita las sedes de clima más extremo

Vista exterior de Maracaná en Rio de Janeiro, que acogerá el España-Chile. Ampliar foto
Vista exterior de Maracaná en Rio de Janeiro, que acogerá el España-Chile. AFP

Si el sorteo quiso que España se enfrentara al subcampeón del mundo y al único rival que Del Bosque no quería, mejor suerte tuvo con el reparto de sus sedes. La selección no tendrá que hacer frente ni al calor ni a la humedad extremas del norte del país, ni al frío invierno de la zona meridional. Tampoco tendrá que hacer en la primera fase grandes desplazamientos en un país en el que la sede de Manaos, en plena selva amazónica, y la de Porto Alegre, en el estado de Rio Grande del Sur, se encuentran a 4.500 kilómetros de distancia. El máximo recorrido que tendrá que recorrer la selección serán los 1.600 kilómetros entre Salvador de Bahía, donde España jugará su primer partido, y Rio de Janeiro, que acogerá el segundo. El último partido tendrá lugar a 800 kilómetros de Rio, en Curitaba, localidad que probablemente escogerá la Federación como sede del equipo y la plantilla.

El viernes 13 de junio, a las 16.00 (21.00 hora peninsular española), La Roja debutará en Salvador de Bahia en una reedición de la última final del Mundial. Situada en la costa noreste del país, en esta localidad de cerca de tres millones de habitantes se pueden alcanzar, en los meses más fríos del año como junio y julio, los 25 grados. El estadio Fonte Nova, inaugurado en 1951 y remodelado para la ocasión (acogió tres partidos de la Confederaciones) será el escenario del primer enfrentamiento de España.

La selección acabará la primera fase en Curitaba, una de las sedes más codiciadas por su clima suave

Serán las condiciones más adversas a las que se tendrá que enfrentar la selección en la primera fase: los dos últimos partidos dentro del grupo B se disputarán en zonas de un clima más suave. Los de Del Bosque regresarán al legendario estadio de Maracaná de Rio de Janeiro, en el que España perdió la final de la Copa Confederaciones en pleno invierno, para enfrentarse a Chile el 18 de junio a las 19.00 (00.00, hora peninsular española). El invierno en la segunda ciudad de Brasil (más de seis millones de habitantes) es mucho más suave comparado con los meses del verano, en los que se pueden alcanzar los 40 grados.

De ahí la selección se adentrará 800 kilómetros en el interior del país para jugar su último partido en Curitaba, la ciudad más grande del sur del país con algo más de un millón de habitantes, y una de las sedes más codiciadas por su clima suave. En el estadio Da Baixada, construido en 1914 y cuya remodelación se estima finalice a principios de 2014, pese a los retrasos, es en el que juega sus partidos como local el Clube Atlético Paranaense. Será también el escenario del encuentro contra la selección australiana, que se medirá contra España el 23 de junio a las 13.00 (18.00, hora peninsular española).

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