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Un espectáculo museístico

El Madrid arrolla al Efes (103-57) con otra exhibición de baloncesto intenso, recreativo y solidario liderada por Sergio Rodríguez

Sergio Rodríguez da una asistencia Ampliar foto
Sergio Rodríguez da una asistencia AFP

Al tiempo que se frotan los ojos, aficionados, profesionales y estudiosos rebuscan en los archivos para encontrar parangón a este Madrid de Laso que sale a exhibición por partido. Un equipo que ha elevado el concepto recreativo del baloncesto a su máxima expresión y que tiene el afán de convertir cada jugada en una obra de arte para deleite de una parroquia que se remonta a lo más granado de su historia para encontrar tanto gozo.

Se enfrentaba el Madrid al dique mejor hormigonado de cuantos había abordado este curso. Con un quinteto fornido y baqueteado, el Efes cargó de intensidad su puesta en escena intentar contener la excelencia de los blancos, pero tampoco les resultó el plan. Planinic buscó las cosquillas a Llull, aprovechando su ventaja de centímetros, y Savanovic y Erden se remangaron de inicio bajo los aros, sin embargo, el primero acabó enredado en las ayudas de la voraz defensa local y los pívots sucumbieron al impulso de Bourousis y, sobre todo, de Mirotic. Ocho puntos (con 2 de 2 en triples) y tres rebotes del montenegrino en los primeros siete minutos sentaron las bases de su enésimo alarde personal y colectivo.

Real Madrid, 103 - Efes, 57

Real Madrid: Llull (10), Rudy Fernández (6), Darden (2), Mirotic (14) y Bourousis (17) —cinco inicial—; Sergio Rodríguez (14), Draper (5), Carroll (14), Dani Díez (2), Slaughter (9), Felipe Reyes (4) y Mejri (6).

Anadolu Efes: Gordon (6), Vasileiadis (11), Planinic (2), Savanovic (3) y Erden (2) —cinco inicial—; Balbay (0), Hopson (13), Barac (10), Batuk (2), Kilicli (0), Dragigevic (8) y Osman (0).

Árbitros: Lamonica (Italia), Javor (Eslovenia) y Zashchuk (Ucrania). Sin eliminados.

Unos 10.000 espectadores en el Palacio de Deportes.

Seco desde el perímetro (1 de 6 en triples al descanso, por 6 de 10 de los blancos) y abrumado en la pintura (26-17, en rebotes en los 20 primeros minutos, 45-29 al final) el Efes sacó pronto la entrada al purgatorio como vienen haciendo el resto de rivales que se miden al subcampeón de Europa esta temporada (40-21, m. 17). Sergio Rodríguez volvió a poner en marcha el tocadiscos en otro segundo cuarto de videoteca y el Palacio asistió entregado y emocionado a otro guateque. El Chacho, con seis puntos y otras tantas asistencias en ese tramo, zarandeó al conjunto de Mahmuti a golpe de carreras y alley oops, con gusto y con tacto y el Efes quedó arrinconado, tan incapaz de seguir el paso como de capear el chaparrón.

Con tanta inventiva frente al aro contrario como aplicación bajo el propio, el Madrid multiplica sus prestaciones a cada paso. Defiende con mucho brío y pocas faltas, ataca en pocos segundos y con mucha solidaridad. Todos se buscan y se reparten la cuota de protagonismo en una cooperativa tan excelsa y productiva como no se recuerda en lustros. “Trabajar duro para luego disfrutar”, como marca el ideario que resumió El Chacho nada más acabar el partido. Protagonista de otra tormenta perfecta, el base canario anotó 14 puntos y repartió 11 de las 27 asistencias de su equipo y, con él en pista, los de Laso firmaron un +38. Marcó el ritmo y el compás y elevó el juego de los blancos por encima del aro, embelleciendo cada pase, disparando la diversión y atusando el juego del equipo. Le acompañaron todos.

Allí seguían Mirotic (14 puntos y seis rebotes en su hoja de servicios) y Bourousis (17 puntos —con 3 de 3 en triples— y 7 rebotes), y la hiperactividad de Llull y la metralleta de Carroll (14 puntos en 19 minutos) y la fibra de Slaughter y el trabajo de Felipe (10 rebotes). Anotaron puntos los 12 jugadores de la plantilla; hasta siete de ellos se fueron por encima de los 10 puntos de valoración —cuatro de ellos superando los 20—. No había rival. Asustado primero y borrado del mapa después, el Efes acabó arrollado ante los ataques en manada de un equipo desatado que en los últimos tiempos compite contra sí mismo con la leyenda como horizonte. La diferencia final se fue hasta los 46 puntos de renta (103-57), la segunda mayor del curso tras el 111-63 al Manresa el pasado domingo en la Liga.

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