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Vadillo despierta al Betis

El equipo andaluz gana al Guimaraes, que pidió fuera de juego en el gol del extremo y un penalti de Juanfran a Malonga

Chuli pelea un balón junto a David Addy. Ampliar foto
Chuli pelea un balón junto a David Addy. EFE

Un gran destello de calidad de Vadillo despertó al Betis. El buen golpeo del extremo fue la base sobre la que se cimentó una ajustada victoria del equipo andaluz, que respira en la Liga Europa y coge moral para la Liga. Le costó mucho al Betis, apático en la primera mitad, mucho más dinámico en la segunda, cuando el gol le borró el pesimismo con el que encaró el encuentro. El Guimaraes, un equipo correcto, sin más, tuvo una clara ocasión para empatar, pero surgió el meta Andersen para hacer la parada de la noche. El conjunto portugués podrá quejarse de la situación de Vadillo en el gol, en posible fuera de juego, y de un penalti de Juanfran sobre Malonga en la primera mitad. Razones de peso, sin duda, para justificar una vuelta a su país sin al menos un punto que llevarse a la boca. Mejoró el equipo andaluz, que se mostró más sólido en defensa para crecer a raíz del gol de Vadillo, ayudado, eso sí, por las erróneas decisiones del griego Koukoulakis

BETIS, 1 - VITORIA DE GUIMARAES, 0

Betis: Andersen; Juanfran, Perquis, Amaya, Didac; Lolo Reyes, Verdú, Nosa (Nono, m. 63); Chuli, Jorge Molina (Cedric, m. 69) y Vadillo (Steinhofer, m. 75). No utilizados: Sara; Jordi, Salva Sevilla y Braian.

Vitoria de Guimaraes: Douglas; Kanú (Tomamé, m. 81), Oliveira, Ba, Addy; Matías, Olimpio, Santos (André, m. 61), Malonga (Plang, m. 61); Tiago y Russi. No utilizados: Assis; Moreno, Barrientos y Correia.

Goles: 1-0. M. 50. Vadillo.

Árbitro: Michael Koukoulakis. Amonestó a Molina, Ba, Santos, Vadillo, Douglas, Chuli y Didac.

Benito Villamarín. 17.102 espectadores.

El triunfo le aúpa al liderato del grupo I, con cinco puntos, junto al Lyon y le permite encarar con más moral el duelo del próximo domingo ante el Atlético de Madrid. En la Liga, el conjunto de Mel debe mejorar sus prestaciones, puesto que las ocasiones que cedió ante el Guimaraes se convertirán en gol en un campo tan exigente como el Vicente Calderón.

En lugar de disfrutar, da la sensación de que el Betis se agobia con la Liga Europa. No ha tenido un buen inicio de temporada el equipo andaluz y traslada esas sensaciones a una competición en la que debería competir sin ataduras. Solo bajo ese bloqueo mental se entiende que encarara el partido ante el Vitoria de Guimaraes con más respeto del debido, reacio a mostrar los galones que se le presuponen al séptimo clasificado de la Liga española ante el octavo de la portuguesa. Si bien es cierto que el conjunto luso llegaba a Sevilla como líder del grupo, también lo es que no es un rival de gran enjundia. Un grupo de buen toque y una mínima organización para ser competitivo, dirigido, eso sí, por un central de muy buena pinta, Ba.

Ante ese Guimaraes sin demasiado brillo mostró el Betis su cara más tímida. Le costó un mundo combinar y apenas encontró espacios para sorprender a un rival que se movió con comodidad. Solo Verdú, de forma esporádica, encontraba algún resquicio para mostrar su fútbol. El centrocampista catalán está lento y despierta la inquietud de la grada del Villamarín, pero tiene el fútbol en su cabeza. Por eso de sus botas nació la mejor y única ocasión del Betis en una primera parte de escaso brillo y demasiado aplatanada. Un perfecto balón en profundidad de Verdú a Chuli fue despejado con apuros por Ba. El balón quedó muerto en el área. Jorge Molina, que venía como un cohete desde atrás, le pegó con el alma. Douglas salvó al conjunto portugués con una excelente intervención.

En lugar de disfrutar, da la sensación de que el Betis se agobia con la Liga Europa

El Guimaraes estaba más que satisfecho con el punto, mientras que al Betis le faltaba un punto de intensidad, algún que otro jugador que agitara el encuentro con una carrera o con un desborde. Vadillo y Chuli, destinados a esa misión, fracasaron al intentar cumplirla, superados por dos laterales explosivos, de mucho músculo y potencia. Empieza a ser llamativo el caso de Vadillo, un extremo con una enorme proyección que raramente encuentra salida al fútbol que se le presupone. Mel, su principal valedor ante los recelos del entorno, lo mantuvo en el campo. Vadillo se reivindicó como los buenos. Con una perfecta pared con Verdú y un preciso golpeo que acabó en la red. El colegiado no vio el fuera de juego del canterano del conjunto sevillano. El gol estimuló al Betis, que por fin se desprendió de sus complejos y, con espacios, comenzó a disfrutar. Se soltó Vadillo, que encontró una buena pareja en Verdú, y el equipo andaluz fue feliz. Le ayudó Andersen, con un paradón, y ese colegiado con dos decisiones trascendentes en el desarrollo del partido. Dos razones para el lógico lamento portugués.

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