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Nos ha dado una lección

El piloto de turismos, que coincidión con María de Villota en su formación, recuerda sus comienzos y su lucha por llegar al más alto nivel de competición

María de Villota firmando autógrafos en Mónaco en 2012.
María de Villota firmando autógrafos en Mónaco en 2012. Getty Images

La primera vez que coincidí con María de Villota fue en un curso de conducción de karting que organizaba la Escuela de conducción de su padre, Emilio. Yo acababa de alcanzar la mayoría de edad, ella tenía ocho añitos y por supuesto que ninguno de los dos habíamos iniciado nuestras carreras en este deporte que tanto amamos.

María, a pesar de sus ganas de iniciarse en este mundo del automovilismo, nunca lo tuvo fácil, y sólo su persistencia y tesón la llevaron a conseguir sus metas una tras otra, como la de conseguir llegar a la F-1.

Tengo que decir que algo tuve que ver en su inicio en la competición, ya que en una selección de pilotos que organizaba mi empresa nos demostró que había algo más que un apellido y que ella misma se iba a encargar de demostrarlo. La elegimos como piloto titular entre más de 500 participantes y poco a poco fue dando pasos consolidados y decididos en su trayectoria. Durante su primera temporada en competición, en 1999, realicé muchas labores de entrenamiento con ella y estaba muy claro que era una auténtica deportista que se iba a dejar la piel por conseguir sus objetivos, por remota que fuese la oportunidad que se le presentase por delante. Esa primera temporada en progresión ha sido una constante en su carrera deportiva, fraguándose como persona, como deportista de élite y sobre todo como una gran luchadora en todos sus ámbitos.

Todos los obstáculos los superó con una sonrisa y le dio la vuelta a una situación muy complicada

Podría alargarme hablando de su palmarés, o enumerar muchos de los recuerdos que a lo largo de la vida me han unido a ella. Pero creo que María, durante este último año y medio, ha hecho algo mucho más importante: nos ha dado una lección de cómo debemos afrontar la vida. Tras su accidente, su espíritu de lucha se ha multiplicado y todos los obstáculos los ha afrontado con una gran sonrisa. María supo darle la vuelta a una situación muy complicada y ponerse a disposición, no solo de otras compañeras pilotos, sino de otras muchas causas que dicen mucho de ella.

A pesar de no tener mucho contacto directo con ella durante esta última etapa, me consta que ha exprimido su día a día, que ha seguido superando retos, que ha ido cumpliendo sueños un día después de otro...

La verdad es que no he tenido oportunidad de coincidir con María en ninguna carrera, pero me encanta pensar que dentro de un tiempo coincidiremos en alguna carrera del Campeonato del cielo de fórmula uno, que seguro está ya organizando con, Senna, Ratzenberger, Pironí, Gilles Villenueve, Cevert, Rindt...

Miguel Ángel de Castro es piloto de turismos y coincidió con María de Villota en su formación deportiva.

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