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Croacia funde a Italia, Eslovenia mantiene el sueño entre sudores fríos

Los de Repesa imponen su amplitud de repertorio ante un rival sin fuelle

La anfitriona se clasifica para cuartos tras derrotar a Grecia (73-65) en un final de vértigo

Tomic y Saric taponan a Datome. Ampliar foto
Tomic y Saric taponan a Datome. EFE

“Nos han fundido”, resumía Datome en las galerías del Stozice Arena tras caer ante Croacia. “Su tercer cuarto ha sido tremendo y el partido se nos ha hecho larguísimo”, analizó aun jadeante el alero italiano de los Detroit Pistons, el mejor del partido con 24 puntos y siete rebotes. Ni él ni sus compañeros pudieron contener a una intensa Croacia con Bogdanovic y Draper martilleando desde el perímetro y Zoric y Tomic colonizando la pintura (ocho rebotes cada uno). Tras las dos derrotas consecutivas en esta segunda fase, ante la anfitriona Eslovenia y la selección croata, Italia consiguió el pase por la derrota de Grecia en el último partido de la jornada ante Eslovenia.

El efervescente arranque italiano (8-17 en el primer cuarto) no encontró continuidad en cuanto Repesa comenzó a presumir de fondo de armario. Cuando no era Simon era Ukic, otras veces Draper y casi siempre Bogdanovic. Enfrente, Belinelli (a cero en los últimos 20 minutos) como metáfora de un equipo que pasó del optimismo a la depresión en cuestión de minutos.

CROACIA, 76 - ITALIA, 68

Croacia: Ukic (13), Simon (14), Bogdanovic (18), Markota (2) y Tomic (8) -equipo inicial-, Draper (12), Saric, Rudez (2) y Zoric (7).

Italia: Cinciarini (9), Aradori (12), Belinelli (9), Datome (24) y Cusin (7) -equipo inicial-, Gentile, Roselli, Melli (2) y Diener (5). Parciales: 8-17; 23-19; 26-9 y 19-23.

Árbitros: Ilija Belosevic (Serbia), Borys Ryzhyk (Ucrania) y Joseph Bissang (Francia). Sin eliminados.

Stozice Arena de Liubliana: 7.340 espectadores.

A la vuelta de los vestuarios, Croacia se lanzó a por el partido. Ocho puntos de Bogdanovic en apenas cinco minutos espolearon al equipo de Repesa y a su fogosa hinchada, desplazada en masa a Liubliana. Ukic secó a Belinelli y Markota encontró por fin el manual de instrucciones para sujetar a Datome y en el duelo de dobles parejas se evidenció la mayor amplitud de repertorio croata.

Un parcial de 26-9 selló el apagón italiano en el tercer cuarto. Solo dos puntos de Datome en ese acto, ninguno más hubo de Belinelli. Sin los puntos de sus primeros espadas, Pianigiani intentó agarrarse a la defensa, pero Cusin perdió la mayoría de los bailes con Tomic primero y con Zoric después. La batalla del rebote, equilibrada en los primeros 20 minutos se inclinó del lado croata gracias a sus dos torres (41-34) e Italia se quedó sin segundas opciones que enmendaran su pésima secuencia en el tiro.

El conjunto de Repesa alcanzó una máxima renta de 14 puntos (61-47, m. 32) y encaró la línea de meta con aires de suficiencia ante un rival atolondrado. Diener nunca encontró la brújula ni Gentile la diana y Pianigiani optó incluso por sentar a Belinelli. Pero el orgullo italiano encarnado en Datome apuró la rendición. Un parcial de 3-9 con siete puntos del alero de los Pinstons dejó la ventaja croata en cuatro puntos (70-66 a falta de 1m 46s). Solo ahí levantó Pianigiani el arresto a Belinelli, pero ya era demasiado tarde.

Eslovenia: el anfitrión sigue adelante

Cuando el talento se multiplica la resistencia se divide. Con los Dragic al cuadrado, Eslovenia tumbó a una Grecia desquiciada al comienzo y kamikace al final y selló su clasificación matemática para cuartos a falta de una jornada para el final de la segunda fase entre sudores fríos. Pero el sueño del anfitrión sigue adelante.

Los hermanos Goran y Zoran repitieron la exhibición que protagonizaron ante Italia el pasado jueves y volvieron a poner en marcha el tocadiscos que desató la fiesta en el Stozice Arena solo encasquillado por el arrebato final de Zisis y Spanoulis. Una devota marea vestida de verde manzana, el color corporativo de la selección eslovena y del campeonato, que no escatimó en coros y danzas para empujar a los de Maljkovic y rendir tributo a sus dos estandartes. Goran Dragic, base de los Phoenix Suns, y su hermano pequeño, Zoran, escolta de Unicaja de Málaga —28 puntos y cinco rebotes el primero; 11 y cinco el segundo (39 entre ambos de los 73 de Eslovenia)—.

GRECIA, 65 - ESLOVENIA, 73

Grecia: Zisis (13), Spanoulis (21), Papanikolau (3), Printezis (2), Kavvadas (0) –equipo inicial-; Sloukas (6), Bourousis (6), Perperoglou (1), Fotsis (5), Kaimakoglou (3) y Bramos (5).

Eslovenia: Goran Dragic (28), Joksimovic (5), Zoran Dragic (11), Nachbar (5), Vidmar (2) –equipo inicial-; Slokar (0), Lakovic (10), Balazic (0), Blazic (7), Domen Lorbek (2) y Begic (3).

Parciales: 13-26, 14-17, 20-19 y 19-11.

Árbitros: Lottermoser (Ale.), Rocha (Por.) y Ciulin (Rum.)

Stozice Arena de Liubliana . 10.000 espectadores.

El concluyente parcial de 13-26 a favor del anfitrión con el que concluyó el primer cuarto destartaló a las primeras de cambio el optimismo y la aplicación de Grecia. Tras su victoria ante España la pasada jornada, el conjunto de Andrea Trinchieri saltó con las pinturas de guerra en busca de un segundo triunfo que enjugara el pésimo expediente que arrastraba de la primera fase, pero errático en el perímetro y acomplejados en la pintura se quedó sin paraguas ante el chaparrón Dragic. Ahora a Grecia solo le vale una combinación para hacerse un hueco en cuartos: ganar a Croacia (ya clasificada) y esperar que España pierda ante Italia.

Con talento por fuera, aplicación por dentro y casta por todos los poros de la piel, Eslovenia se vuelve inabarcable cuando corre e inabordable cuando defiende. El listón arbitral comulga además con la línea editorial marcada por Maljkovic. Ni siquiera el sempiterno carácter competitivo griego, a prueba de calderas, logró equilibrar el furor esloveno. Con 24-60 en el marcador en el minuto 26 nadie imaginó que el cuento iba a tener un final de vértigo.

Cayó además en combate Papanikolau, uno de los guerreros griegos más acreditados. El reciente fichaje del Barça se retiró al banquillo en el minuto 24 con ostensibles gestos de dolor y un aparatoso vendaje en el tobillo izquierdo tras aterrizar mal en una entrada a canasta. Así las cosas, Grecia apeló a la épica y se encomendó a Zisis y Spanoulis. Y, a la desesperada y en su salsa, la leyenda griega estuvo a punto de firmar uno de sus capítulos más inverosímiles.

En un descenso a tumba abierta los de Trinchieri se llegaron a colocar a seis puntos (62-68, m. 38) y con la posesión a favor. Pero Goran Dragic le birló la cartera a Spanoulis y rescató a la hinchada local de las garras del miedo. Eslovenia sigue en su cuento de hadas.

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