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Italia vuelve como gran enemigo

La selección española comenzará el jueves en Liubliana contra el combinado griego una segunda fase ya de nivel

Víctor Claver machaca el aro ante Pkhakadze. Ampliar foto
Víctor Claver machaca el aro ante Pkhakadze. afp

“No pensaba en Finlandia como rival, pero ha demostrado ser un equipo muy sólido”. Minutos después de dirigir el festival ante Georgia con el que España se despidió de la primera fase en Celje (59-83), Juan Antonio Orenga participó de la sorpresa general con la que se resolvió el grupo D, del que provienen los próximos rivales del equipo español. Italia, Finlandia y Grecia se llevaron el gato al agua en Koper. En la ciudad de la costa adriática se encallaron dos aspirantes a meterse entre los mejores, Turquía y Rusia.

España, tras la victoria de Croacia ante la República Checa (70-53), concluyó en la primera posición de su grupo y ya conoce su calendario para la segunda fase, en Liubliana. Se arrastran los resultados de la primera fase por lo que España entra con una victoria (Croacia) y una derrota (Eslovenia). Los cuatro primeros de cada uno de los grupos pasarán a los cuartos de final. La hoja de ruta española se reinicia el jueves contra Grecia, a la que también sorprendió (77-88) Finlandia, rival español el sábado tras haber desbancado a turcos y rusos.

Solo los italianos, rivales junto a griegos y finlandeses, han ganado los cinco partidos

El equipo español cerrará la segunda fase el próximo lunes contra Italia. La selección que dirige Simone Pianigiani, pese a las bajas de Bargnani, Gallinari y Hacket, ha salido como una relámpago del túnel que atravesó durante los últimos años y ha sido la única de las 24 participantes que ha conseguido ganar los cinco partidos de la primera fase.

“Nadie sabe lo que será mejor o peor de cara a los cruces de los cuartos de final. Acometeremos estos partidos con fuerza e intensidad e intentaremos llegar lo más alto posible”, reflexionó Orenga. “A Grecia ya la conocemos todos y a de Italia solo puedo decir que está jugando un gran baloncesto con jugadores que no son estrellas”.

El técnico de Castellón entiende que la derrota ante Eslovenia no oscurece el balance de la primera fase de su equipo: “Lo mejor ha sido la gran defensa que hemos realizado en los cinco partidos”. España ha concluido con 269 puntos recibidos y una excelente media de solo 53,8. “Durante los dos últimos cuartos ante Eslovenia se produjo un gran acierto suyo, fuera de lo normal. Y, además, también hemos ido mejorando en ataque”, celebra Orenga.

En la ciudad de Koper se encallaron dos aspirantes a meterse entre los mejores, Turquía y Rusia

El partido ante Georgia, un rival al que nunca se había enfrentado España y contra el que nada se jugaba ya, dejó algunos momentos brillantes. Bajo la batuta de un Ricky Rubio que refrendó una ostensible mejora en la eficacia de su tiro y que sumó 16 puntos con siete canastas de siete intentos, incluido un triple y además de un tiro libre, España rompió el partido entre el final del segundo cuarto y el inicio del tercero.

Orenga dosificó a su equipo sin perder la competitividad necesaria para ganar el partido. La garra y el entusiasmo de los georgianos, con un buen balance en el rebote de ataque y mucha movilidad, les permitió resistir durante 15 minutos (27-26). En ese momento, Marc Gasol apretó el acelerador, se echó al suelo para robar un balón en ataque, corrió como un gamo en un par de transiciones, como Ricky y Rudy, que reventaron la defensa en zona de Georgia. La ventaja española llegó hasta los 30 puntos. Sergio Rodríguez, Llull y Xavi Rey también se lucieron en un encuentro intrascendente pero saludable para una selección que enfila hacia envites cada vez más exigentes.

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