Crónica
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Catástrofe en el Azteca

México pierde con Honduras por 1-2 y complica su clasificación para el Mundial

Oribe Peralta, tras concluir el partido.
Oribe Peralta, tras concluir el partido. Jorge Núñez / EFE

La selección mexicana se encontraba al borde del abismo y anoche dio un paso hacia delante. El Tricolor perdió 1-2 en el estadio Azteca ante Honduras en partido de clasificación para el Mundial 2014 y logró lo que parecía imposible: empeorar el renqueante camino que llevaba en los partidos de casa, donde había obtenido tres empates a cero, ante Estados Unidos, Costa Rica y Jamaica. Con este resultado México se complica extraordinariamente su presencia en Brasil mientras queda contra las cuerdas su entrenador, José Manuel Chepo De la Torre, elegido por el público y la prensa como principal -aunque no único- culpable del desastre.

El encuentro tuvo así un final inesperado, como también había sido inesperado su arranque, teniendo en cuenta los antecedentes. En el minuto seis, en un contrataque, Oribe Peralta puso por delante a los mexicanos. El público lo celebró con entusiasmo, como el fin de la maldición de los 300 minutos sin marcar en casa. Como un premio para los casi cien mil espectadores que llenaron prácticamente el estadio desafiando la lluvia –inmisericorde durante todo el partido- y la amenaza de un posible bloqueo del estadio por parte de los maestros mexicanos, cuyas protestas mantienen en jaque estos días a la capital, y que al final se quedó en rumor.

México, que arrancó con Guardado y Chicharito Hernández en el banquillo, tocaba bien la pelota, aunque sin mordiente. Los jugadores llegaban al área hondureña y ahí se perdían en figuras retóricas. El rival también ponía de su parte: Honduras no disparó a puerta en todo el primer tiempo. Y el público, con más empuje que la selección, jaleaba con “olés” los pases de sus jugadores, aunque fueran en su propio campo. No había demasiado fútbol, pero teniendo en cuenta la delicada situación del equipo el buen resultado convertía el partido en una fiesta.

Otros resultados de la Concacaf

Costa Rica 3 (Acosta, Borges y Campbell)- Estados Unidos 1 (Dempsey)

Panamá 0- Jamaica 0

Así transcurrían los minutos, sin peligro en las áreas y con desmadre en las gradas, hasta que en el minuto 63 el hondureño Jerry Bengtson aprovechó la falta de contundencia de la defensa mexicana para hacerse con un balón en el área y empatar el partido tras un rechace del portero Corona. Fue solo el primer hachazo. Cuatro minutos después, con la selección mexicana aún noqueada por el golpe, Carlo Costly adelantó a los hondureños en un contrataque. Entonces llegaron las prisas y Chicharito Hernández entró para resucitar al equipo. Pero hasta el final lo único que logró México fue un cabezazo de Aquino al larguero y que Bengtson fallara el tercero a un metro de la portería. El público, que había respondido a los goles del rival con gritos de “sí, se puede” y “fuera Chepo”, se fue quedando solo con el último eslogan y terminó por dedicar sus “olés” a los pases de la selección hondureña.

La derrota sitúa a De la Torre en una situación casi insostenible. El grito “fuera Chepo” se convirtió también en abrumadora consigna en las redes sociales en México, aunque las culpas se repartían entre el técnico, quien lo ha mantenido y la falta de carácter de los jugadores. Dos horas después de concluido el partido, su nombre aparecía incluso como sexto trending topic (tema más comentado en Twitter) en el mundo entero. De la Torre descartó sin embargo dimitir. “Renunciar sería un fracasotote (…), dejar de pelear por lo que hemos querido (…). Hay un grupo, tenemos buenos jugadores y está en nosotros corregir y sacar los puntos necesarios”, dijo tras el encuentro.

Pero esos “puntos necesarios” cada vez son más. En el grupo de la Concacaf, donde juegan los países de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, las tres primeras selecciones obtienen el pase directo para el Mundial. A falta de tres jornadas las clasificadas serían Costa Rica (14 puntos), Estados Unidos (13), y Honduras (10). Si todo sigue igual, México, cuarta con ocho puntos, jugaría en noviembre una eliminatoria de repesca contra el campeón de Oceanía, Nueva Zelanda. Hasta ahora esa posibilidad se veía como un mal menor pero podría peligrar incluso si el Tricolor no puntúa en su partido del próximo martes ante EE UU en Columbus y Panamá, que está solo un punto por debajo, obtiene un buen resultado en Tegucigalpa.

México es un equipo histórico en los Mundiales de fútbol. Disputó el primer partido de los campeonatos ante Francia, en Uruguay 1930, y fue el primer país en organizar dos torneos (1970 y 1986). Ha participado en 14 de las 19 ediciones disputadas, y se ha clasificado para todas desde 1986, aunque en 1990 fue excluido por alineación indebida en las selecciones inferiores. Nunca ha pasado de cuartos de final, pero en los últimos Juegos Olímpicos de Londres logró la medalla de oro al derrotar a Brasil. Muchos vieron en ese partido el punto de inflexión hacia metas más ambiciosas para una selección hasta entonces segundona. Pero este viernes quedó claro que, antes de soñar, México necesita resolver el atolladero en el que se ha metido.

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