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Tokio, contra la radiación

La candidatura asiática redobla los esfuerzos para transmitir la idea de control sobre la central nuclear de Fukushima

A tres días de que el Comité Olímpico Internacional elija entre Tokio, Madrid y Estambul y decida dónde serán los Juegos de 2020, las autoridades japonesas están seguras de haber aprendido de los errores de su fallida candidatura de 2016 y de que una solidez financiera, el apoyo público y una infraestructura de primera clase les ayudarán a ganar.

“Hay una sensación de creciente nerviosismo a medida que se acerca el gran día”, dijo Tsunekazu Takeda , presidente del Comité Olímpico Japonés el pasado viernes durante la ceremonia de lanzamiento de su candidatura. “Nuestra fuerza reside en nuestra seriedad para la organización”. A pesar de la renovada y creciente preocupación por las fugas de radiación en la central nuclear de Fukushima, Tokio continúa en la carrera olímpica.

Si la candidatura de Tokio tiene éxito, los Juegos tendrán como sede principal el Estadio Nacional de Kasumigaoka, sede en 1964. El estadio se someterá a una renovación de alrededor de 990 millones de euros, de la arquitecta británica Zaha Hadid, que lo convertirá en un estadio con 80.000 asientos y un techo abatible. Tokio promete unos Juegos en el “centro” con el 85 por ciento de las instalaciones ubicadas en un radio de ocho kilómetros de la villa olímpica. La competición de yudo se llevará a cabo en el Nippon Budokan, conocido en todo el mundo por los conciertos de los Beatles en 1966. Algunos de los partidos de fútbol se jugarán en Miyagi, una de las tres prefecturas en el noreste del país, cuyas costas fueron devastadas por el tsunami de marzo de 2011. Los eventos de tiro con arco y equitación se celebrarán el Yumenoshima, una isla artificial construida a partir de desechos provenientes de vertederos de basura en la década de los cincuenta para resolver el problema de la basura de Tokio.

El gobernador dijo: “Los países islámicos solo tienen en común Alá y que luchan entre sí”

Algunos expertos señalan que uno de los posibles contratiempos de la candidatura de Tokio es que Pyeongchang, en la cercana Corea del Sur, será la sede de los Juegos de Invierno en 2018. Es posible que los miembros del COI no quieran eventos sucesivos en países vecinos. Los Juegos Olímpicos de 2008 en Pekín se consideraron un factor negativo a las posibilidades de Tokio en 2016, cuando Río ganó la votación.

Otro de los factores que perjudicaron a Tokio hace cuatro años fue un bajo apoyo público, acompañado de acusaciones de gastos innecesarios, poco después de que el mundo se viera sacudido por la crisis financiera. El Partido Demócrata Liberal, que había gobernado durante cinco décadas, acababa de ser derrocado por el Partido Democrático de Japón en una histórica elección en 2009. El nuevo gobierno del PDJ no consideró los juegos una prioridad y la candidatura se percibió como un proyecto personal del gobernador ultraconservador de la época, Shintaro Ishihara, que tenía una imagen agresiva por su postura de confrontación con China.

Esta vez, la administración del primer ministro, Shinzo Abe, quien personalmente reparte pines de Tokio 2020 a sus invitados, apoya la solicitud junto con el nuevo gobernador de la capital, Naoki Inose, y el comité olímpico nipón. Los esfuerzos para impulsar la campaña de promoción parecen haber dado sus frutos. El apoyo público en el país está creciendo. Una encuesta del gobierno de la semana pasada muestra un 92% de respaldo ciudadano, frente a un apoyo del 70% en marzo y un 47% en mayo del año pasado, según el COI.

Por su parte, el gobierno local está volcándose en la candidatura. La ciudad hizo monedas de oro conmemorativas por valor de hasta un millón y medio de yenes (cerca de 11.500 euros) por pieza y contó con atletas olímpicos de los recientes Juegos de Londres en carteles y vallas publicitarias repartidos por toda la ciudad. Tokio también ha nombrado a Doraemon, el querido gato robot de dibujos animados más popular de Japón, como embajador especial.

Inose, que es menos controvertido que su predecesor en el gobierno, se vio obligado a disculparse este año cuando rompió unas reglas del COI criticando candidaturas rivales con comentarios culturalmente insensibles dirigidos a Turquía. “Los países islámicos, lo único que tienen en común es Alá y que están luchando entre sí”, dijo Inose en una entrevista con el New York Times. El COI decidió no tomar ningún tipo de acción después de que Inose se disculpara.

“Tokio no es peligrosa. Tiene los mismos niveles que Londres o París”, dice su comité

Pese a todo, la actitud en Tokio es muy positiva. “Nuestro Fondo de Gestión de los Juegos de 4.500 millones de dólares (3.400 millones de euros) sigue siendo el mismo de la candidatura anterior y es un dinero que está disponible en el banco para gastar exclusivamente en llevarlos a cabo”, explica la oficina de prensa de Tokio 2020. Justo cuando Japón parece estar empezando a salir de décadas de deflación, el ministro de Finanzas, Taro Aso ha pronosticado unos tres billones de yenes de posibles ganancias por la celebración de los Juegos, que podrían “proporcionar un buen estímulo” para la economía.

Sin embargo, aunque no hay duda de la capacidad de Tokio para ofrecer unos Juegos Olímpicos bien organizados, los temores de seguridad que han seguido las noticias de derrames de radiación de las últimas semanas pueden plantear problemas entre los miembros del comité. El organismo de control nuclear nipón elevó la gravedad del incidente de uno a tres en una escala internacional de accidentes nucleares y su director Shinichi Tanaka dijo el lunes que la situación no está resuelta y es inestable.

Pero los miembros del comité olímpico japonés creen que la crisis de Fukushima, que está situada a unos 220 kilómetros al norte de Tokio, no debería de afectar las posibilidades de Japón. Y están haciendo muchos esfuerzos para dejarlo claro. “Los niveles de radiación en Tokio en el aire y el agua son seguros. Son comparables con los niveles es Londres, Nueva York y París”, explica la oficina olímpica de Tokio 2020.

El pasado 27 de agosto, Tsunekazu Takeda escribió una carga a miembros del COI con contenidos similares para mejorar la imagen de la candidatura con el objetivo de que los organizadores tuvieran “un firme conocimiento de la situación actual a fin de no favorecer la mala interpretación de que Tokio en sí es peligrosa”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores japonés ha empezado a publicar las actualizaciones sobre la planta nuclear en inglés y el Gobierno Metropolitano de Tokio muestra las mediciones de contaminación nuclear de la ciudad en sitio web en inglés y las compara con la de otras capitales del mundo.

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