Un Federer desconocido

Derrotado por Nadal en cuartos, el suizo no será uno de los cinco mejores del mundo por primera vez en más de diez años

Roger Federer se lamenta durante el partido ante Nadal
Roger Federer se lamenta durante el partido ante Nadalm. stockman (AFP)

“Mi táctica estaba funcionando. Pude haber ganado. Quizás debí haber ganado”. Después de perder 5-7, 6-4 y 6-3 ante Rafael Nadal en cuartos de final del Masters 1000 de Cincinnati —al cierre de esta edición el español jugaba por la final contra Tomas Berdych— Roger Federer era un hombre protagonizando un ejercicio de autoconvencimiento. El suizo, que llegó a levantar cuatro bolas de partido ante el español, cedió tras dominar la primera manga con un clínic de tenis de ataque. Acumuló otra decepción tras caer con la espalda maltrecha con los números 116, 114 y 55 en los tres torneos precedentes. Finalmente, la derrota le dejó fuera del top-5 por primera vez en más de diez años, probablemente como número siete mundial. Decepcionado, Federer, de 32 años, buscó razones para la esperanza: “Estoy feliz con mis progresos. Creo que lo que le dio la victoria a Rafa fue la confianza que siente en estos momentos. Para mí, fue un paso en la dirección correcta”.

Antes de ceder con el español lo hizo con los números 116, 115 y 55 del mundo

Federer lleva todo 2013 buscando un camino que le devuelva a la pelea por los grandes títulos. Con solo dos grandes desde enero de 2010 (Abierto de Australia 2010 y Wimbledon 2012) el suizo está tomando decisiones que gradúan su tormenta interior. Tras caer en segunda ronda de Wimbledon, decidió jugar la gira europea de arcilla, que no pisaba desde que es alguien en su deporte. Ahí, probó con una raqueta nueva, con una cabeza más grande, para intentar reducir el número de sus errores no forzados. Luego, volvió a la de siempre y bajó peso, buscando arreglar con las piernas lo que antes intentó con la raqueta: Federer ya no golpea tantas pelotas como antes en una posición idónea.

Sin embargo, Federer encontró razones para la fe. Nuevamente derrotado por Nadal (21-10 para el español en los enfrentamientos particulares), el suizo protagonizó un final de primer set a la altura de lo que se espera de un campeón de grandes. Disparado hasta los 17 golpes ganadores, el campeón de 17 torneos del Grand Slam desarboló al español, muy rebajado por comparación a los encuentros previos, y sin soluciones para ponerle pausa a un duelo al que Federer le metió una velocidad de vértigo de ganador en ganador.

Nadal celebra la victoria ante Federer
Nadal celebra la victoria ante FedererMATTHEW STOCKMAN (AFP)

“El ránking muestra probablemente que Roger no ha jugado muy bien durante momentos de esta temporada”, dijo luego Nadal; “pero si juega como lo hizo esta noche [por la noche del viernes], su ranking será mucho mejor en un corto período de tiempo. Propuso una táctica diferente, con un nivel diferente de tenis. Si puede jugar así, que estoy seguro de que lo podrá hacer, tendrá un ranking mejor a final de año”, cerró. Federer atacó una y otra vez el revés de Nadal. Ese fue su cambio estratégico.

El español pronto se reajustó. En lugar de seguir con el revés paralelo, con el que intentaba encontrar a su vez el revés de Federer (el golpe más débil del suizo), apostó por el cruzado, y percutió contra la derecha de su némesis (su mejor tiro).

“Me sentí un poco lento en el comienzo y fue muy difícil encontrar mi ritmo, aunque sí es verdad que tuve muchos juegos bajo mi control”, analizó tras su victoria. “En el primer set y medio me fue muy difícil devolver el servicio. No encontraba la posición correcta en la pista. Federer estaba ganando los juegos con el servicio muy fácilmente, pero al final encontré la solución”.

A los 32 años, pena de la espalda y dejó un primer set magnífico

La solución que encontró Nadal marcó el futuro inmediato de Federer. El suizo competirá en el Abierto de Estados Unidos (desde el 26 de agosto) sin ser uno de los cinco mejores jugadores del mundo. Eso le convierte en un peligro para los mejores, que podrían cruzarse con el rey de la gran manzana mucho antes de lo que acostumbran en los grandes. Con la excepción de Nadal, que ya ha logrado la matrícula en este tramo del curso, ni Andy Murray ni Novak Djokovic llegarán tampoco rebosantes de confianza a Nueva York. El británico perdió en cuartos de Cincinnati ante Berdych (6-3 y 6-4). En la misma ronda, el serbio se despidió 7-6, 3-6 y 7-5 frente a Isner. Eso afecta a Nadal: si el español gana en Cincinnati, llegará al último grande del curso como número dos, con lo que evitaría a Nole hasta la final, y además tendrá la posibilidad de lograr en Nueva York el número uno.

Sobre la firma

Juan José Mateo

Es redactor de la sección de Madrid y está especializado en información política. Trabaja en el EL PAÍS desde 2005. Es licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo por la Escuela UAM / EL PAÍS.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS