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Mamá vuelve al podio

Planificar el embarazo se ha convertido en una práctica habitual para las atletas

2013 es el año idóneo para ser madre y recuperar la forma para los Juegos Olímpicos de Río 2016

Straneo se echa agua por la cabeza ante la mirada de Kiplagat Ampliar foto
Straneo se echa agua por la cabeza ante la mirada de Kiplagat EFE

Someterse a un análisis de orina para un atleta no es nada comparado con sufrir durante horas de entrenamiento intensivo, padecer multitud de lesiones y una retahíla de tareas que se complican todavía más cuando entra en juego también el apartado económico. Más peligroso resulta cuando la pequeña prueba introduce un nuevo factor en el complicado binomio inicial: el apartado familiar. Sobre todo para ellas. Quedarse embarazada ha sido para muchas mujeres el punto final de su trayectoria como deportistas, puesto que ha existido siempre la convicción social de que el cuerpo femenino no es capaz de recuperar el estado inicial tras la gestación.

Sin embargo, el abandono del deporte tras el parto es para los expertos en medicina deportiva una decisión errónea. Entre las pruebas que manejan, los botones más recientes: Edna Kiplagat y Valeria Straneo. Ambas se han convertido en campeona y subcampeona del Mundo de maratón en los Mundiales de atletismo que se disputan estos días en Moscú. Las dos celebraron la gesta con sus pequeños.

La medicina deportiva actual da la vuelta al viejo axioma. De hecho, los médicos aseveran que la planificación del embarazo es hoy en día una práctica habitual en muchas atletas, y que se lleva a cabo principalmente en los años posolímpicos. “Generalmente se calcula en ciclos de cuatro años, por lo que 2013 es, por ejemplo, el periodo perfecto para quedarse embarazada ahora y llegar a tiempo a los Juegos de Río 2016”, descubre Xabier Leibar, doctor en Sistemas Deportivos de Alto Rendimiento y médico de la Real Federación Española de Remo.

El cambio en la planificación ha sido además de una evolución deportiva un avance social”

Xabier Leibar

El mantra de que la maternidad es contraproducente para las atletas es algo contra lo que se lucha desde los departamentos médicos. La gestación del embarazo conlleva la variación del ritmo de entrenamiento, ya que se trata de un ciclo en el que la actividad física de la deportista mengua. Sin embargo, el programa de preparación para acudir a una cita olímpica sufre, embarazo de por medio o no, una ralentización en alguno de sus años, ya que no es posible mantener el nivel óptimo durante un periodo tan largo. “Los chicos también descansan una temporada, pero ellas aprovechan los parones para ser madres”, conviene el profesor.

Maialen Chourraut, en el Canal de Lee Valley ampliar foto
Maialen Chourraut, en el Canal de Lee Valley AFP

Una vez tomada la decisión, es en ese momento cuando surge otra de las grandes preguntas: ¿Se ha de abandonar el entrenamiento? ¿Se puede competir estando embarazada? ¿Hasta qué mes de gestación puede ser perjudicial el ejercicio físico para el niño? Ese universo interrogante no contempla una misma respuesta homogénea puesto que la salud de cada atleta es en sí misma un caso independiente. Aun así, el avance en el seguimiento médico ampara la continuación del entrenamiento en la mayoría de los casos. “Yo seguí activa, mi intención ha sido siempre la de compaginar el deporte con la maternidad, es algo que no he querido dejar atrás. Para mí era algo muy importante, un proyecto que tenía desde hace tiempo”, reconoce Maialen Chourraut, de 30 años, medalla de bronce en los Juegos de Londres 2012 en la modalidad K-1 de piragüismo, y que fue mamá el pasado mes de junio. “Durante el embarazo seguí remando, fui al gimnasio, a caminar, lógicamente a un ritmo inferior pero no me detuve en ningún momento”, confiesa.

Durante el embarazo no me detuve en ningún momento”

Maialen Chourraut

“¡Mientras que el cuerpo me lo permita voy a seguir haciéndolo! No entrenándome superduro, pero sí que me doy unas vueltecitas navegando. En cuanto tenga el bebé, me sienta capaz y pueda... ¡empezaré a entrenarme a tope!”, confesó entusiasmada Marina Alabau, de 27 años, medalla de oro en la clase RS:X de vela en los últimos Juegos de Londres, el pasado mes de abril tras conocer que estaba esperando su primer hijo.

“He visto muchos casos de chicas que lo han terminado por dejar. Viví la época en la que nada de esto estaba programado, pero creo que el cambio en la planificación ha sido además de una evolución deportiva un avance social”, añade Leibar. “No hay ninguna duda de que una atleta puede recuperar su nivel tras tener un hijo”, se suma Margarita Pérez, profesora de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Europea de Madrid.

Muchas atletas han recuperado su nivel competitivo tras el parto o incluso han llegado a mejorarlo. De hecho, durante los tres primeros meses del embarazo se produce dentro de la placenta una hormona, la corio gonado tropina, que aumenta la sensibilidad de la musculatura potenciando su fortaleza como preparación al parto. “Se han dado circunstancias curiosas en el mundo del deporte. Por ejemplo, los hombres embarazados. Atletas que han dado positivo en esta hormona en algunos análisis de sangre. Un resultado difícil de justificar puesto que se trata de una sustancia exclusivamente femenina”, descubre el doctor Leibar.

Muchas atletas han mejorado su rendimiento deportivo tras dar a luz

El caso más paradigmático en la recuperación física de una deportista es el de la maratoniana Paula Radcliffe. Diez meses después de dar a luz a su primera hija, la fondista británica logró con 33 años la victoria en el maratón de Nueva York en 2007. Pero su ejemplo solo es la muestra más extrema de la recuperación física, ya que los médicos recomiendan aguardar un periodo de reposo mínimo de entre tres y cuatro meses. Un espacio en el que la lactancia es necesaria para el desarrollo del bebé y que, sin embargo, provoca un desgaste considerable para la madre.

Con todo, la preparación deportiva no está exenta de biberones, pañales y noches en vela. Algo incapaz de controlar ya que ese nuevo miembro de la familia es a su vez determinante a la hora de planificar la nueva situación. Sin embargo, para las atletas que regresan al podio tras la maternidad como Radcliffe, Kiplagat y Straneo no es más que el mejor regalo a la hora de recibir el otro premio, el deportivo, puesto que ya cuentan con un pequeño gran motivo para ser felices. Y ellos les acompañan ahora en el podio.

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