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Pitos y facturas para Mou

La afición de Miami silba al ex técnico blanco y Marcelo y Cristiano le gesticulan en sus goles

MOURINHO: "LAS PALABRAS CONTRA CRISTIANO SON VUESTRA PELÍCULA".  El técnico del Chelsea explicas la declaración en que se refirió al "verdadero Ronaldo" antes de enfrentarse a su exequipo. Ancelotti: "Entrenar a Cristiano es fácil".

En medio de la pirotécnica, los juegos de luces y música que le daban al partido el envoltorio costumbrista que adorna los grandes espectáculos deportivos, la megafonía del Sun Life Stadium de Miami anunció a José Mourinho. La acústica generada por las gradas tras escuchar el nombre del entrenador portugués fue un sonoro abucheo. La primera factura al ex entrenador madridista fue pasada por una hinchada que, al otro lado del Atlántico, tampoco debió quedar muy convencida de lo visto y escuchado en los tres últimos años. Florentino Pérez, reacio a reconocer el daño causado a la imagen de la entidad en el exterior por el que hasta hace poco fuera su entrenador, tuvo en la expresión del público de Miami una prueba palmaria de lo que ha significado Mourinho en esos términos que tanto deben velar por la expansión planetaria de la marca.

Cristiano lanza la falta que supuso el segundo gol del Madrid. ampliar foto
Cristiano lanza la falta que supuso el segundo gol del Madrid. AFP

El rostro de Mourinho, con el ceño a medio fruncir, describía a un hombre entre medio aturdido e incomprendido por esa manifestación en su contra. Luego, ante sus ojos, de pìe en la banda izquierda que correspondía al ataque del Madrid en el primer tiempo, asistió a una retahíla de gestos con aires de despecho de Marcelo y Cristiano Ronaldo. El primero abrió el marcador en una de esas internadas tan indetectables y anárquicas de las que prescindió Mourinho en algunas de las citas más importantes en su etapa blanca. Soltó Marcelo la pierna derecha para un disparo raso y celebró el gol con más fervor del que suele generar un amistoso. Después de salirse de la piña de abrazos pareció expresar un “toma, toma” cuando pasó por al lado del banquillo del Chelsea. Se gustó y regustó el brasileño en varias acciones en las que se le vio extramotivado por enseñar repertorio a muy pocos metros de su ex entrenador. Ramires al minuto, le dio un poco de sosiego a Mourinho con un gol delicado y fino tras colarse entre Ramos y Pepe y levantar la pelota por encima de Casillas.

REAL MADRID, 3 - CHELSEA, 1

Real Madrid: Iker Casillas; Alvaro Arbeloa (m.46, Daniel Carvajal), Sergio Ramos, Pepe, Marcelo (m.74, Nacho Fernández); Mesut Özil, Sami Khedira, Luka Modric (m.72, Casemiro), Isco (m.85, Alvaro Morata); Ronaldo y Karim Benzema (m.69, Angel Di María).

Chelsea: Petr Cech; Gary Cahill, John Terry (m.75, César Azpilicueta), Ashley Cole, Branislav Ivanovic; Frank Lampard (m.46, Kevin De Bruyne), Ramires (m.74, Andre Schürrle), Marco van Ginkel (m.74, Michael Essien), Eden Hazard; Oscar (m.46, Victor Moses) y Romelu Lukaku (m.46, Fernando Torres).

Goles: 1-0, m.14: Marcelo. 1-1, m.16: Ramires. 2-1, m.31: Ronaldo. 3-1, m.57: Ronaldo.

Arbitro: Edvin Jurisevic. Amonestó a Gary Cahill, Alvaro Arbeloa, Frank Lampard.

Incidencias: Partido por el título del primer torneo octogonal de la "Guinness International Champions Cup" que se disputó en el Sun Life Stadium, de Miami, ante 67.273 espectadores.

El partido, pese al empate, era del Madrid, gobernado por Modric, muy activo en toda la pretemporada. Parece el croata decidido a dar ese paso al frente con más continuidad de lo que lo hizo el curso pasado. Retrasado y muy pendiente del inicio del juego, su primer pase rompió líneas con frecuencia.

Quería elaborar el Madrid en medio de esa maraña del Chelsea tan de Mourinho. Se defendía con todos en su campo a excepción de Lukaku, titular en lugar de Torres. El Niño, como Mata y Azpilicueta fueron relegados al banquillo de inicio por su entrenador.

Tan ordenado como tobillero en las disputas por el balón, el Chelsea apeló a cierta dureza que acabó castigando Cristiano en un lanzamiento de libre directo. También él tuvo un gesto que pareció tener como destinatario a Mourinho. Soltó el derechazo que se coló tras pegar en el larguero y se giró hacia los banquillos. Se señaló el escudo con un dedo y la firma que viste al Madrid con otro. “Lo he celebrado con mi banquillo, los demás no me importan”, dijo al término del partido Cristiano, que sin embargo, no pareció apuntar en esa dirección en el campo. También en el tercer tanto, de cabeza, ya en el segundo tiempo, se exhibió con ademanes. Fue un cabezazo rotundo a pase de Isco, que tuvo en ese periodo la actividad que no tuvo en el primero y reemplazó a Modric como canalizador del ataque. Ancelotti volvió a confirmarle como titular, igual que a Casillas, que también tuvo su particular revancha con un par de manos que le sacó a Lampard en un cabezazo y en un disparo desde fuera del área. Dos ocasiones aisladas en medio del dominio blanco, auspiciado por una intensidad que delataba que el partido era más que un simple bolo organizado, según él mismo confesó en la previa, por Mourinho que escuchó de nuevo silbidos cada vez que recogía un balón en la banda y corear los toques del Madrid. A veces, hasta excesivos, para lo que era ese equipo con él al frente. Terminado el partido, se le acercaron Coentrao y Xabi Alonso, dos de sus fieles. Esos saludos, más los de Modric y Ancelotti antes del comienzo del partido, fueron los que se vieron. Dio la sensación de que hubo más indiferencia que afecto entre un plantel y un técnico que dejaron de caminar juntos mucho tiempo antes de que este último abandonara el club.

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