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La AFE mete gol para el Dépor

El sindicato se arroga la continuidad del club gallego y pide que se desarrolle la Ley Concursal para que no entre en conflicto con la normativa deportiva

Augusto César Lendoiro durante la rueda de prensa del jueves. Ampliar foto
Augusto César Lendoiro durante la rueda de prensa del jueves. Efe

Enervados tras seis horas de una reunión que no era la primera de la jornada, con el yugo de la necesidad de tomar una decisión inmediata antes de la medianoche y un gentío en la calle esperando la continuidad del Deportivo en el fútbol profesional, una luz se encendió ante Santiago Nebot, asesor jurídico de la Asociación de Futbolistas Españoles, para lograr que el club coruñés pudiera cumplir sus compromisos con los futbolistas. Se apercibió de que un auto del juez del concurso emitido el pasado 26 de abril abría la posibilidad de que el club dispusiera de tres millones de euros sobre los que los bancos acreedores (Novagalicia y Banco Gallego) reclamaban derecho de prenda. Existían tres condicionantes para que el dinero lo pudiera usar el Deportivo: que fuera necesario para su continuidad, que no superara la cantidad a ingresar por nuevos derechos audiovisuales y que la Liga garantizase que no se expulsaría al club por deudas anteriores a la fecha del concurso. Ese punto separaba a AFE y Deportivo hasta unas horas antes, pero se limó –“era la parte más conflictiva”, reconoce Lendoiro- y prendió la bombilla que iluminó la salvación de un club centenario. La situación es perfectamente replicable en otros clubes y Nebot cree que hay trabajo por hacer para que no se produzcan disensiones similares cuando otro equipo de la Liga entre en proceso concursal. “Hay mecanismos para conseguir que la normativa deportiva y la Ley sean compatibles, lo habíamos avisado y se tenía que haber trabajado sobre ello en el desarrollo pendiente de la Ley Concursal”, reflexiona el jurista de la AFE.

Si es por los bancos, Hacienda y los administradores concursales, el Deportivo estaría en Segunda B”

Dani Aranzubía

Al final el sindicato cedió hasta el punto de que se sentó a la mesa pidiendo una transferencia de 10,9 millones y se levantó con una que no llega a 3. Y aunque aseguran que los futbolistas tienen garantizado su salario, la parte anterior a la fecha de entrada en concursal (más de 4 millones) irá a quita. “Ya veremos como se asume o quien la asume”, apunta, críptico, Luis Rubiales, presidente de la AFE. Sobre los seis millones restantes que debían satisfacerse antes de que venciera el mes de julio se llegó a un acuerdo para abonar en efectivo alrededor de la mitad. “Del resto se ha garantizado el cobro a los futbolistas”, explica Nebot. Ahí entra, como lo hizo en otros procesos similares, el fondo de garantía concursal de la Liga de Fútbol Profesional, al que se recurriría si el Deportivo muere por el camino y no logra cumplir los plazos pactados para pagar. “Los futbolistas ya podían tener todo el dinero y esperaran un tiempo para cobrarlo por salvar al club”, enarbola la AFE

También tendrán que aguardar el resto de acreedores, muchos de ellos pequeñas empresas que han ayudado a sostener al Deportivo durante años. Ninguna de ellas ha alzado la voz, tampoco se les ha preguntado ni se les menciona entre algarabía de una fumata blanca en la que también se trata de identificar el rol jugado por cada una de las partes sentadas a la mesa la noche del pasado día 31.. La Agencia Tributaria, principal acreedor y cuyos representantes estaban convocados a la reunión en la que se solventó la continuidad del Deportivo, no se presentó. Sobre los bancos los propios administradores concursales ponderaron su actuación nada más alcanzado el acuerdo: “Se ha pagado gracias al esfuerzo de NCG y Banco Gallego, con cargo a sus fondos y en aplicación del auto del juez que permitía la disposición de esos fondos”, apuntaron. Horas después desde NCG se apuraron a aclarar: “Ni ponemos, ni perdemos, ni ganamos. Los administradores dijeron eso por cortesía, en un gesto que les honra porque hemos tratado de que el Deportivo no se hunda”. Pero en AFE y el vestuario blanquiazul no tenían esa opinión. “Si es por los bancos, Hacienda y los administradores concursales el Deportivo estaría ahora en Segunda B”, zanjó Dani Aranzubía. “Hubo gente que no puso todo de su parte”, clamó Álex Bergantiños.

Salvada la bola de partido, el horizonte del Deportivo sigue mostrando una deuda de 156 millones de euros y una propuesta de convenio de acreedores de dos escuetos folios que plantea la salida del presidente Lendoiro. El juez ha abierto la posibilidad de llegar a un acuerdo, urgente por la precaria situación económica del club, antes del día 9 de agosto. “Quedará para después del verano”, asumen desde los bancos, que reivindican que la ampliación de capital de 26 millones que proponen no es para lograr controlar la entidad. “Se hace para cubrir un desequilibrio patrimonial. Ojalá la suscriban los aficionados”. Lendoiro ya había intentado llegar por esa vía al bolsillo de la gente hace ocho años en un escenario de mayor bonanza económica, pero de los 60 millones que esperaba recaudar solo consiguió 3. Así que, por el momento, gana tiempo, sale del bufete y salta al campo: “Somos los responsables de la deuda, pero también de los éxitos. Nos iremos, sí, pero con la cabeza alta y dejando encarrilado el futuro. No se puede pensar en cambios a quince días de la Liga. Haremos un buen equipo con la ilusión de ascender”.

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