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Casillas despeja las dudas

El meta vuelve a la titularidad en un encuentro en que apenas tuvo complicaciones

Casillas, durante el partido contra Uruguay. EFE

La Roja es mano de santo, por lo menos para Iker Casillas, que ha sufrido un calvario desde que Arbeloa le golpeó involuntariamente la mano y le mandó a un quirófano con un dedo roto. No sólo dejó de jugar con el Real Madrid, sino que fue puesto en duda por su entrenador, José Mourinho. De ser otro, de no ser, seguramente, el mejor portero del mundo, de no ser el líder de la mejor selección de la historia, de no ser el galáctico de Móstoles, igual ni hubiera entrado en la lista de convocados para la Copa Confederaciones del 2013, después de las torturas a la que se ha visto sometido en los últimos meses. Pero Iker es eso y es mucho más para La Roja y La Roja no le podía dejar tirado. Vicente Del Bosque, el seleccionador, tampoco. Así que ayer, en el estreno contra Uruguay, vestido de amarillo, allí estaba el capitán, para ponerse bajo los palos. No era una apuesta, porque Casillas no es un chaval de 18 años; era la confirmación de un liderazgo.

“Lo he considerado oportuno”, dijo Del Bosque sobre su decisión de contar con Iker antes que con Víctor Valdés o Pepe Reina, sus otros dos porteros. “No tengo que dar muchas más razones porque los tres son muy buenos”, añadió. “Hemos llegado muy cansados al final del partido. Son tres puntos magníficos que nos ponen en muy buena disposición para pasar a semifinales”.

Siendo cierto que a Casillas le falta ritmo de competición, no lo es menos que a este paso no lo va a coger en el torneo que ayer España empezó a disputar en Brasil si el equipo de Del Bosque sigue jugando como lo hizo ante Uruguay. Porque trabajo, acciones de competición, tuvo muy pocas el portero español ante los delanteros uruguayos, pese a ese último gol de Luis Suárez de falta.

Lo consideré oportuno. No tengo que dar más razones”, explica Del Bosque su elección

Iker tocó por vez primera el balón a los dos minutos, con los pies, tras la cesión de un compañero, una acción fácil, y no volvió a aparecer hasta el minuto 17, justo un cuarto de hora después, cuando ya su equipo mandaba en el marcador, de nuevo en una acción fácil, al recoger un pase perdido fuera del área. También la tercera, otra cesión, la jugó con los pies y no fue hasta la media hora, en la cuarta intervención, cuando de verdad se vio exigido, mínimamente, en el momento en que Uruguay lanzó una falta desde casi el centro del campo que se envenenó al peinarla Cavani. Iker le dio respuesta con seguridad. Poco más, un pase arriesgado, y se acabó la primera parte. El resto del partido, más de lo mismo, jugadas sin excesiva trascendencia. Hasta que apareció Luis Suárez y botó una falta de manera magistral que le amargó ligeramente la noche a Iker y maquilló el resultado de un partido más ajustado en el marcador que en el césped.

España defendió a Iker desde que llegó a la convocatoria, en la convivencia, cuando el grupo dejó bien claro que iban a apoyar al futbolista del Madrid después de unos últimos meses muy difíciles para él. Porque Casillas siempre había cuidado anteriormente a todos. Y después de que el seleccionador le devolviera ayer la titularidad en partido oficial, en el terreno de juego el equipo volvió a defender al de Móstoles, esta vez como mejor sabe, con el balón, así que el portero se sintió protegido siempre, excepto en la falta que sacó el nueve charrúa.

Iker, pese a ese gol de Luis Suárez, sabe que la selección española le cuida, le mima y le quiere. Si tenía alguna duda, ayer en Recife se le quitaron todas.

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