El apagón de LeBron James

La estrella de los Heat, fallón e incapaz de forzar tiros libres, pone en serio riesgo las posibilidades de su equipo ante los Spurs

LeBron James, durante el tercer partido de la final contra los Spurs.
LeBron James, durante el tercer partido de la final contra los Spurs.L. NICHOLSON (REUTERS)

Otra vez finalista y favorito un año después de haberse quitado el enorme peso de encima que suponía no haber conquistado aún el anillo, LeBron James vuelve a sumirse, a sus 28 años, en una de sus cíclicas pesadillas. En la final ante los Spurs se ha estancado de manera alarmante su producción ofensiva. Eso proyecta una influencia decisiva en los resultados que han situado a los Heat en una delicada situación, con un 2-1 en contra, tras haber recibido la tercera paliza más grande en la historia de las finales, 113-77, y ante la dura perspectiva de afrontar los dos siguientes partidos de nuevo en el ATT Center de San Antonio.

“No puedo jugar de esta manera y esperar que el equipo gane. Asumo mi floja actuación. Simplemente, debo jugar mejor. No puedo rendir de esta forma y esperar ganar. Tengo que tirar mejor y tomar mejores decisiones. Repasaré los vídeos y veré la forma de conseguirlo. No voy a culpar a nadie. Soy el responsable de todo lo que pasó”, fue el examen de conciencia que expuso ante la prensa LeBron tras el desastre en el tercer partido de la final.

Asumo mi floja actuación. Soy el responsable de todo lo que pasó LeBron James

The King, no ha conseguido superar los 18 puntos en ninguno de los tres encuentros de esta final ante los Spurs, en contraste con los 27 que promedió durante la temporada regular. En el tercer duelo se quedó en 15 puntos, con una serie de 7 canastas de 21 lanzamientos, es decir, un pobre 33% de acierto. Lo más raro y revelador es que no acudió ni una sola vez a la línea de tiros libres, algo que no le sucedía en unos playoffs desde 2007 y en un partido de temporada regular desde 2009. Tampoco enlazaba tres partidos con una puntuación tan baja desde la final de hace dos ante Dallas. Entonces perdieron los Heat por 4-2 y LeBron cuajó en el cuarto partido una de las peores actuaciones de su carrera con 8 puntos y una serie de 3 de 11 en el tiro.

“Estoy fallando tiros, me buscan en los pick and rolls y me desafían a que tire. Y cada vez que entro en la pintura, ponen dos cuerpos ante mí. Están haciendo un gran trabajo. Pero yo debería ser hábil para meter mis tiros”, explica LeBron. Su defensor habitual es Kawhi Leonard, el jugador de 21 años adquirido por los Spurs en la operación por la que traspasaron a George Hill a Indiana en 2011. A menudo le ayuda Danny Green, que está a punto de cumplir 26 años, y fue compañero de LeBron en los Cavaliers donde apenas tuvo minutos en su primer año, lo mismo que le sucedió en 2011 con los Spurs. Green, ahora titular, imponente en el tercer partido con 27 puntos y 7 de 9 en triples, en el que se combinó con el también inspirado Gary Neal, autor 24 puntos y 6 de 10 en triples, relativiza la importancia de la defensa de los Spurs. “No somos nosotros los que estamos frenando a LeBron”, asegura. “De alguna manera es él mismo quien se frena. Y nosotros estamos teniendo suerte. Obviamente le presionamos todo lo que podemos pero ya se ha visto durante todo el año lo bien que ha estado y de lo que es capaz. Ahora no está haciendo eso, no sé por qué y espero que no reaccione”.

Todo le rodaba de maravilla esta temporada a LeBron. Los Miami Heat fueron de largo el mejor equipo en la temporada regular, con 66 victorias, con un juego demoledor que les condujo a establecer la segunda mejor marca de triunfos consecutivos, 27, en la historia de la NBA. Ya en los playoffs, barrieron a Milwaukee (4-0) y sufrieron en algún partido pero fueron igualmente expeditivos ante Chicago (4-1).

Los primeros síntomas serios de que su juego no era tan arrasador como se presumía se produjeron en la final de Conferencia ante Indiana (4-3). Y en la final ante los Spurs se ha acabado de confirmar que ni los Heat ni LeBron están siendo capaces de rendir a su nivel habitual. El apagón se ha producido en el momento más inoportuno, en la final y ante un rival duro, experimentado, que suele rendir a un excelente nivel y que busca su quinto título desde 1999.

Sobre la firma

Robert Álvarez

Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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