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El Chacho decide un combate épico y polémico

El Madrid derrtota al Barça (76-72) tras remontar en el tramo final 12 puntos de desventaja gracias al impulso de su base; los azulgrana reclamaron una falta sobre Sada en la acción que les pudo dar la victoria

Faustino Sáez
Sada intenta frenar el avance de Sergio Rodríguez.
Sada intenta frenar el avance de Sergio Rodríguez.Paco Campos (EFE)

Entre sudores fríos, épica y tángana, el Madrid encontró la victoria en el primer asalto de la final por el título. El impulso febril de Sergio Rodríguez y los rebotes postreros de Felipe Reyes permitieron a los de Laso remontar 12 puntos de desventaja a falta de 11 minutos (46-58) y llevar el combate hasta el alambre. Sada, que minutos antes se había disfrazado de Spanoulis para despertar los demonios madridistas, tuvo con 73-72 y a falta de 2,3s el balón que valía el partido. Cruzó toda la pista y cuando apuntaba el tiro decisivo aparecieron las manos del Chacho y de Llull, se le escapó la pelota por la línea de fondo y se desató una tormenta. El Barça reclamó falta y los árbitros indicaron saque a favor del Madrid. La polémica derivó en una tumultuosa trifulca subida de tono con todos los protagonistas dentro de la pista, entrenadores incluidos, y con su respectiva técnica, con la que el Madrid remató el partido. Entre los dos bases estuvo el duelo, el madridista con 21, el azulgrana con 17; cuatro puntos de diferencia, los mismos que en el marcador final. Sada, en la zona mixta, dijo: “Sergio Rodríguez, en un gesto que le honra, me ha reconocido que fue falta. Yo he sentido contacto y he sentido que me hacían falta. En el peor de los casos, además, era posesión para el Barcelona”. Era el sexto combate entre ambos contendientes en lo que va de temporada y, vista la igualdad y la tensión reinante, el camino al título se presume trepidante, como lo fue la mañana.

R. MADRID, 76 - BARÇA, 72

Real Madrid: Llull (19), Rudy (14), Suárez (0), Mirotic (5) y Begic (6) —cinco inicial—; Sergio Rodríguez (21), Carroll (5), Draper (0), Darden (0), Slaughter (2) y Reyes (4).

Barcelona Regal: Huertas (10), Navarro (15), Rabaseda (0), Wallace, Tomic (6) —cinco inicial—; Sada (17), Ingles (3), Mavrokefalidis (4), Oleson (9) y Lorbek (8).

Parciales: 21-14, 14-31, 15-13 y 26-14.

Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Pergua. Eliminaron a Ingles.

10.859 espectadores en el Palacio de los Deportes. El Madrid se adelanta 1-0 en la serie al mejor de cinco partidos. Próximo encuentro, mañana a las 21.00, Tdp.

Subidos a la moto de Llull y agarrados a la hiperactividad de Rudy Fernández, los blancos sacudieron el partido con una efervescente puesta en escena. Los puntos del alero mallorquín, los rebotes de Carlos Suárez y la intimidación de Begic dieron las primeras ventajas al Madrid ante un Barça timorato en que solo Huertas aguantaba el tipo (6 de los 14 puntos de su equipo en el primer cuarto). Además de mitigar el impulso local, el base brasileño tuvo el mérito de buscar las cosquillas a Begic. Le sacó dos faltas personales al pívot que obligaron a Laso a retocar su quinteto antes de lo previsto. Para entonces ya lo había hecho Xavi Pascual en busca de la tecla que activara a los suyos.

Mavrokefalidis subió las revoluciones en la pintura y desnudó un poco más el juego interior blanco con la segunda falta de Slaughter y entre Ingles y Sada intentaron ajustar los grilletes, pero el Madrid no pareció perder afinación. Un triple sobre la bocina de posesión de Sergio Rodríguez y otra canasta de Llull que cerró el primer cuarto desataron las endorfinas en el Palacio (21-14, m. 10).

Sin embargo, con Navarro mustio de inicio, los azulgrana apretaron los dientes, dieron varias vueltas de tuerca en su intensidad defensiva y diversificaron su producción anotadora con Oleson por fuera y Lorbek bajo los aros. La pócima fue veneno puro para el Madrid. Entre ambos lideraron un contundente parcial de 2-16 en apenas cinco minutos que alteró el ecosistema del partido, volteó el marcador (23-30, m. 15) y encendió la mecha de las primeras grescas. Incapaces de encontrar su velódromo ni de procurarse tiros cómodos, los de Laso se apagaron primero y se ofuscaron después. Del 11-5 en rebotes en los primeros 10 minutos se pasó a un 4-12 en el segundo acto y el 4 de 15 en tiros de campo de los blancos completó el calamitoso parcial de 14-31 que dejó el marcador en 35-45 al descanso. La aparición estelar de Sada, con 13 puntos en ese periodo gracias a un 4 de 4 en triples, acabó por descoser el traje blanco.

Solo Sergio Rodríguez logró capear el temporal con un par de triples. Pero, como si de una pesadilla con dejà vu se tratara, el Barça se había convertido en el Olympicos y Sada en su particular Spanoulis. Laso reclutó a Draper para poner orden y a Rudy junto a Llull para arañar puntos. Sin embargo cada viaje al aro rival era un martirio para los locales. Incapaces de lubricar la circulación de balón y topándose una y otra vez con la batería de torres azulgrana, la diferencia superó la frontera psicológica de los 10 puntos (37-49, m. 23).

Entre los dos bases estuvo el duelo: el madridista con 21, el azulgrana con 17; cuatro puntos de diferencia, los mismos que en el marcador final

Los blancos, que han sido el mejor ataque de la competición (87,79 puntos de media por partido), afrontaban la final con la mejor defensa de los playoffs, la misma que les ha mantenido invictos en los cinco encuentros disputados (el único equipo que no conocía la derrota en las eliminatorias por el título), solventando sus encuentros por una media de 16,2 puntos de diferencia. Los de Laso han encajado casi ocho puntos menos por partido, pasando de 75,3 en la temporada regular a 67,4. Sin embargo, y a pesar de rebajar la producción anotadora azulgrana hasta los 13 puntos en el tercer cuarto, en 30 minutos el Barça les había dejado en 50 y les había metido 61.

Solo les quedaba a los locales la solución kamikaze con Sergio Rodríguez, Llull y Carroll buscando algún resquicio anotador. Les funcionó el zafarrancho. La intentona madridista con el emotivo sprint de sus bajitos dejó la contienda empatada a 65 a falta de tres minutos. Ahí apareció Navarro con cinco puntos consecutivos para estirar la cuerda, pero El Chacho, con 12 puntos en los últimos 10 minutos, había encontrado la varita mágica para decantar la primera batalla. Polémica incluida.

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Sobre la firma

Faustino Sáez
Es redactor de deportes del diario EL PAÍS, especializado en baloncesto. Además del seguimiento de ACB y Euroliga, ha cubierto in situ Copas, Final Four, Europeos y Mundiales con las selecciones masculina y femenina. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y ha desarrollado toda su carrera en EL PAÍS.

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