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Un Mundial (y la marca España) en la cuerda floja

Los problemas en el Ayuntamiento ponen en peligro Ponferrada 2014

La peña ciclista Villanueva celebra frente al Ayuntamiento de Ponferrada la concesión del Mundial a la ciudad. Ampliar foto
La peña ciclista Villanueva celebra frente al Ayuntamiento de Ponferrada la concesión del Mundial a la ciudad.

Organizar un Mundial de ciclismo cuesta 15 millones de euros y los promotores de la cita de 2014, entregada a la capital del Bierzo, Ponferrada, pensaban cuando se lanzaron a por su consecución que las cuentas les cuadrarían perfectamente. Los cinco millones del canon exigido por la Unión Ciclista Internacional (UCI) a fondo perdido saldrían de las arcas públicas; los 10 millones restantes, de unas cuantas firmas comerciales que considerarían que una audiencia potencial de 200 millones de personas era una oportunidad única para venderse; TVE no solo produciría magníficas imágenes en alta definición, como exigía el contrato, sino que pagaría por ello y se convertiría en patrono…

 Aquello era antes de que la crisis económica que ya se vivía cuando se preparó la candidatura, en 2009, degenerara en una recesión sin precedentes; cuando las instituciones, la Junta de Castilla y León, del Partido Popular (PP), el Gobierno central, de Rodríguez Zapatero, prometían recursos sin fin; era cuando se pensaba que el ciclismo saldría de su depresión y los anunciantes volverían en masa; era cuando, superado el problema de la dimisión de un alcalde anterior, Ismael Álvarez, condenado por acoso sexual en 2002, se pensaba que el Ayuntamiento sería una institución sólida y estable.

Apenas dos años después de la concesión, y cuando solo queda año y medio para su celebración, las cosas son tan diferentes que no son pocos los que piensan que el Mundial nunca llegará a celebrarse en Ponferrada. Las instituciones —el Gobierno, que pasó de ser socialista a del PP, y Junta— redujeron el apoyo prometido: del pago del canon de cinco millones bajaron a 800.000 por parte de la Junta, en dos anualidades de 400.000, y al aval de los cinco millones; y por parte del Gobierno la ayuda se quedó en la concesión del título de acontecimiento de excepcional interés, lo que permite a las empresas anunciantes desgravarse un 90% de lo invertido (por cada millón de euros solo pagan en realidad 100.000 euros, y esto lo recuperan pues son productos que venden al organizador). El ciclismo en España no solo no ha salido de la depresión causada por la negativa publicidad que provoca el dopaje, sino que incluso asuntos como el juicio de la Operación Puerto lo han vuelto a llevar a primera página.

Y por si estas cuestiones, las dudas sobre el apoyo institucional y el descrédito del ciclismo, no conformaran un escenario de tremenda complejidad, la incertidumbre —enemiga de los inversores, que la temen como al pedrisco un campesino— se ha multiplicado en las últimas semanas con el regreso a los titulares de Ismael Álvarez. El exalcalde del PP volvió al Ayuntamiento al frente de una candidatura independiente en las últimas elecciones, y ha sido con su apoyo con el que Samuel Folgueral, el número uno del PSOE, organizó hace un par de semanas una moción de censura que le convirtió en alcalde. Ante las críticas por la maniobra —un socialista, alcalde gracias al voto de un acosador— el PSOE decidió desautorizar a Folgueral, y este, en vez de dimitir, renunció al partido: ahora es alcalde independiente. Y todo esto, todos estos síntomas de inestabilidad, todas estas dudas, no son, evidentemente, la mejor noticia que podían esperar ni la UCI ni los potenciales anunciantes.

Folgueral recibió el viernes pasado un email apremiante firmado por Pat McQuaid, presidente de la UCI. En él, le recordaba que el primero de marzo se había cumplido el plazo para un segundo pago de un millón de euros del canon por la concesión del Mundial de 2014, y que a Suiza no había llegado el dinero. Le acordaba, de todas maneras, un nuevo plazo hasta el 30 de abril próximo, pero siempre a condición de que el aval prestado por la Junta de Castilla y León, la garantía bancaria, que caducaba el 31 de marzo tuviera valor hasta el 30 de abril.

Pese al tono perentorio de la misiva, Gerrit Middag, el responsable de marketing y eventos de la UCI, matiza que pasado el momento más delicado —en septiembre, la UCI exigió que en un plazo de 30 días Ponferrada le diera garantías absolutas de apoyo político y solvencia financiera—, confían plenamente en la ciudad española. “Es verdad que en septiembre de 2012 la UCI estuvo buscando ciudades alternativas en otros países”, dice Middag. “Pero en estos momentos Ponferrada no nos ha dado razones para dudar de que organizarán unos buenos campeonatos”.

La carta, sin embargo, refleja tanto la preocupación de la UCI por el cobro sus derechos —los Mundiales son la mayor fuente de financiación de la federación internacional— como las dificultades de tesorería que debe afrontar la Fundación municipal que se encargará de organizar el Mundial. Es una señal más de una serie de malos presagios que se acumulan, y que se pusieron de manifiesto el martes pasado en la última reunión del Consorcio que gestiona las ayudas fiscales a los posibles patrocinadores del Mundial. La más llamativa de ellas fue, quizás, la ausencia de la reunión de Pablo Antón, el exmanager del Liberty y promotor de la candidatura cuyos contactos y conexiones con la UCI y, especialmente con su expresidente, Hein Verbruggen, y con la agencia que asumió el riesgo de comercializar el Mundial, fueron clave para la concesión del evento.

Antón, alarmado por el giro de los acontecimientos, ha dejado su puesto en el Consorcio, que, en la reunión también debió escuchar, según uno de los asistentes, malas noticias por parte de la empresa comercializadora: la incertidumbre, la debilidad del Ayuntamiento (un equipo aislado, independiente, sin apoyos en los dos grandes partidos), la publicidad negativa que levanta la figura de Ismael Álvarez, la Operación Puerto, les informó, todo han sido circunstancias que ha hecho que las primeras empresas que mostraron su interés por el Mundial (y por la desgravación del 90%) hayan dado marcha atrás, y que no hayan sido sustituidas por otras.

Pese a todo, según otra persona cercana a la organización, el alcalde Folgueral manifestó su “decidida voluntad” de tirar adelante sin recursos y sin Antón. Y el alcalde lo confirma con sus propias palabras. “Nuestra percepción es totalmente opuesta al pesimismo con que se intenta envolver el Mundial. Bajo ningún concepto estamos aislados. Esto es un proyecto de Estado que comenzó con Rodríguez Zapatero y sigue apoyado por el actual Gobierno. Somos como Madrid 2020, parte de la marca España y contamos con el pleno apoyo institucional de la Junta también”, dice Folgueral por teléfono. “Llevamos dos semanas trabajando intensamente en ello. Hemos conseguido que la UCI aplace el segundo pago de un millón de euros y en la reunión del martes con la empresa de comercialización esta nos contó que ya hay algunas empresas que están articulando su aportación. Estoy seguro que de ellas saldrá el millón de euros que nos permita evitar la ejecución del aval. La UCI, con la que estamos en contacto permanente, está tranquila, estoy seguro”.

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