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Cerebro contra mala cabeza

Guiado por el magistral Valerón, el Deportivo tumba a un Celta (3-1) lastrado por la expulsión de Iago Aspas a la media hora

Los derbis del siglo XXI todavía los deciden futbolistas del siglo XX. En la era de las redes sociales, triunfa Valerón, un futbolista pre-Twitter, que contrapuso su capacidad para decidir con la de Iago Aspas, tantas veces salvador del Celta, al que condenó con un error. Una expulsión provocada por los nervios y el arrebato, un monumental gazapo que nubla el horizonte del Celta, que se queda a tres puntos del Deportivo, colista redivivo, anclado como pocos equipos lo están a un único faro, el de Valerón.

El primer gol llegó temprano, decantó el partido y evidenció la clarividencia del veterano futbolista canario. Recibió, presionado, pegado a la cal y encontró la manera de convertir un problema en una solución, con un toque descuadró a los rivales y encontró la salida de un laberinto para habilitarse en la mediapunta. Y allí, con tiempo y espacio, pocos como él. Encontró a Riki y este definió con la solvencia que le caracteriza esta temporada. Ahora que se atisba el final de su trayectoria de corto, conviene disfrutar de cada minuto de juego que le queda a Valerón, futbolista ejemplar en tantas cosas, pero sobre todo en una: ha sabido adaptar su capacidad puntual a cada momento de su carrera.

DEPORTIVO, 3 - CELTA, 1

Deportivo: Aranzubia; Manuel Pablo, Marchena, Aythami, Silvio; Abel Aguilar, Juan Domínguez; Bruno Gama, Valerón (Álex Bergantiños, m. 85), Pizzi; y Riki (Salomão, m. 76). No utilizados: Lux, Insua, Assunçao, Camuñas y Nelson Oliveira.

Celta: Javi Varas; Jonny, Demidov, Túñez, Roberto Lago; Borja Oubiña, Pranjic; Augusto (Krohn-Dehli, m. 78), Bermejo (Park, m. 68), De Lucas (Orellana, m. 55); y Iago Aspas. No utilizados: Sergio, Jonathan Vila, Cabral y Bellvís.

Árbitro: Velasco Carballo. Expulsó a Iago Aspas (min. 28). Amonestó a Aythami, Túñez, Demidov, Roberto Lago

Goles: 1-0, m. 8, Riki ; 2-0, m. 63, Silvio; 3-0, m. 77, Salomão; 3-1, m. 79, Park

Unos 34.000 espectadores en Riazor.

Por eso, ahora, aun en el ocaso sigue marcando diferencias. Suele hacerlo además en los últimos derbis, en esas citas que señalan a los elegidos. Hay que tener clase y templanza para lograrlo. A Valerón le adornan ambas cualidades, Iago Aspas, fenomenal futbolista, todavía busca la segunda. Siempre en el ojo del huracán por lo que dice o lo que se intuye que dice cuando se aproxima un duelo contra el Deportivo, el genio de Moaña semejaba más asentado que nunca, sabedor de su importancia en el equipo, sin la urgencia de quien debe demostrar. Seguramente, como en el caso de Valerón, estaba ante su último clásico antes de dejar su club el próximo mes de junio.

Criado en la base celeste, en tantos enfrentamientos con el eterno rival en las categorías inferiores, Aspas tenía pendiente la asignatura del Deportivo. Obtuvo un sonoro muy deficiente, fue presa de la excitación y en un roce con Marchena respondió con un cabezazo al experto zaguero blanquiazul. Expulsado, se fue rumiando su desdicha, todo un desastre para un equipo que se quedó más de una hora en inferioridad, sin su peón más determinante, que además cumplirá una sanción que le alejará del equipo en la fase decisiva del campeonato. Parecía que ya estaba aquí el Aspas maduro, pero a Riazor acudió el juvenil. Sin él se acabó de caer el Celta, sin soluciones y abandonado al balón en largo para que Bermejo se buscase la vida. Obvió a Oubiña en la salida de la pelota y dejó esa responsabilidad a los centrales, no tan dotados para esa misión.

Valerón, entre Oubiña y De Lucas. ampliar foto
Valerón, entre Oubiña y De Lucas. efe

El Deportivo se acomodó en torno a su zaga, con algún desajuste en la medular porque Fernando Vázquez optó por un dúo (Abel Aguilar, Juan Domínguez) con tendencia a desordenarse. Pero el colista necesita audacia, desatarse el pesado corsé de la derrota. Necesita fútbol para que el “sí se puede” que corea la grada sea algo más que un grito desesperado. No padeció ante un rival en inferioridad numérica que jugó uno de sus peores partidos de la temporada, pero no acabó de estar cómodo hasta que apareció Silvio y colocó en la escuadra una volea de derecha desde el lateral izquierdo. Luego Valerón le regaló otro gol a Salomão antes de que Park cerrara con un gol irrelevante un derbi que se había incendiado en las horas previas en las redes sociales con una imagen de Hugo Mallo en un autocar de aficionados sosteniendo un cartel con el lema “se vende” y un escudo del Deportivo tuneado con la bandera de Portugal. Por fortuna la mecha no prendió. Todavía tiene más peso el sentido común que Twitter. Al final del partido, Bermejo, compañero de Mallo, afirmó: "Quien se acuesta con niños, se levanta meado. Somos un desastre. No somos maduros. No somos un equipo de barrio, sino porfesionales que representan un club de Primera. Ahora tendrá que asumir todas las gilipolleces que ha hecho".

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