La AMA investiga el caso de la Real

Apuntes contables de la Caja B del club donostiarra aportados por el expresidente Iñaki Badiola concuerdan con lo anotado por Eufemiano Fuentes como pago para medicinas a principios de 2002

José Luis Astiazarán, presidente de la Liga de Fútbol Profesional.
José Luis Astiazarán, presidente de la Liga de Fútbol Profesional.Eva Tomé

Un cruce entre el documento Cuentas Asti (un post-it con letra de Eufemiano Fuentes en el que figuran ingresos económicos entre enero y abril de 2002) y los apuntes contables de la presunta contabilidad B del equipo donostiarra aportados por su expresidente Iñaki Badiola, induce a pensar que José Luis Astiazarán, presidente de la Real Sociedad en 2002, podría ser supuestamente el Asti al que se refiere el médico canario. Ello significaría que Fuentes, tal como dejaban intuir algunos documentos del sumario de la Operación Puerto contra el dopaje, prestó sus servicios al club donostiarra en el periodo 2001-2005, durante la presidencia del actual presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP). La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) ya ha tomado cartas en el asunto.

Si Fuentes anota que en enero de 2002 Asti le da 42.070 euros para medicinas, en las cuentas B de la Real aportadas por Badiola a los auditores de Ernst&Young figura una anotación del 31 de diciembre de 2001 por 42.070,85 euros por compra de medicinas. El mismo 31 de diciembre la contabilidad oculta del club donostiarra añade 12.020,40 euros, justificados como gastos de asesoramiento en captación de jugadores y un pico de 742,36, lo que suma 12.762,60. En esa época, bajo el epígrafe “Cuentas Asti”, Fuentes escribía tener un sueldo de 12.765,34. Una diferencia inferior a tres euros que podría deberse a la conversión de pesetas: justo en enero de 2002 entró el euro y aún se hacían las cuentas en pesetas, después se convertían.

La coincidencia no ha podido ser contrastada con el propio Astiazarán, quien aparte de un comunicado de negación de los hechos emitido el lunes por la mañana, cuando se ligaba simplemente la inscripción RSOC de algunos documentos de Fuentes con su equipo, no ha hecho declaraciones públicas. Ayer habló en privado con algunas personas de su confianza a las que comentó que no tenía nada que añadir, pese a que en el ínterim este diario había publicado el documento manuscrito de Fuentes que señalaba directamente a su persona. EL PAÍS intentó sin éxito contactar con Astiazarán.

Fuentes del Consejo Superior de Deportes, por otra parte, señalan que no hay aún elementos suficientes para abrir un expediente informativo a Astiazarán por su supuesta contratación de Fuentes, quien gastó, según el expresidente Badiola, miles de euros en la compra de medicamentos importados de Alemania y Australia. El CSD, según esas fuentes, esperará a que termine el juicio de la Operación Puerto y a que haya sentencia (no antes de dos meses aún) para, después de examinar todos los elementos allí contenidos, tomar decisiones administrativas, que podrían afectar no solo a Astiazarán sino a otras personas cuyo nombre está surgiendo en el juicio. Todo ello, añaden las fuentes, teniendo en cuenta que ha podido producirse una prescripción del supuesto delito que se pudiera haber cometido.

La Agencia Mundial Antidopaje abre un contacto permanente con la española

El primer juicio a Astiazarán correspondería, así, al organismo que preside, la LFP, que agrupa a los presidentes de los equipos de Primera y Segunda. Sería en ese ámbito donde deberían solicitársele explicaciones y aclaraciones. Allí la situación se enreda. La LFP está en periodo preelectoral: dentro de un par de meses está prevista la elección de un nuevo dirigente, con lo que la información real y personal sobre la presunta relación de Astiazarán y Fuentes será un factor quizás determinante de las votaciones. Hasta el momento ningún presidente de un club o algún posible candidato a la presidencia de la LFP se ha pronunciado públicamente.

Quien sí que ha recabado la máxima información posible del caso es la AMA, quien sigue atentamente, y con creciente preocupación, el desarrollo de los acontecimientos en contacto permanente con Ana Muñoz Merino, la directora de la Agencia Estatal Antidopaje española (AEA). Aunque para la AEA hay indicios claros de un presunto delito contra la salud en la importación de medicamentos extranjeros, no autorizados en España, de manera ilegal documentada por los papeles de Fuentes con la inscripción RSOC, el hecho de que algunos de ellos, como el Thioctacid (ácido tióctico, un antioxidante) y el Thym-Uvocal (cápsulas con extracto de la glándula hormonal timo para fortalecer el sistema inmunológico) no estén incluidos en la lista de sustancias prohibidas, frena una posible acción de la AMA. El caso del Actovegin (extracto de sangre bovina) es también complicado, pues su inclusión o no en la lista es motivo de debate permanente.

Solo uno de los productos presuntamente vendidos por Fuentes a la Real Sociedad en aquellos años, el indetectable Igf1, un precursor que hace que el organismo produzca de forma natural más hormona de crecimiento, entra claramente dentro de la lista de sustancias prohibidas. La dificultad de cualquier expediente, aumentada por el hecho de que en el club no se ha producido ningún control positivo, radica en que, dado que se pagó en negro es prácticamente imposible dar con el rastro de las transacciones.

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