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La AMA pide la sangre de Eufemiano

La declaración del principal acusado, aplazada por la gran duración de las cuestiones previas planteadas

La juez decidirá también si permite el testimonio de Tyler Hamilton

Fuentes se dirige a la salida de los juzagdos.

Lo llaman, en el argot de la profesión, un mudo. Un plano falso conseguido por los informadores gráficos en el único minuto en el que el juez les permite el acceso a la sala. Un mero recurso que regala a los consumidores una foto de los acusados de pie, como debe ser, delante del banquillo (que no es tal en este caso, sino cinco sillas azules con respaldo, cada una detrás de cada uno de los cinco acusados, Yolanda Fuentes, que ríe nerviosa; Manolo Saiz, que suda y protesta; Vicente Belda, Ignacio Labarta y Eufemiano Fuentes, que controla), para que puedan hacerse una idea de su maldad.

Para eso está el mudo. Pero en este caso, ayer, en la primera sesión del juicio de la Operación Puerto, que se anuncia largo y pejiguero, y por las condiciones en que se efectuó (al final de una sesión celebrada a puerta cerrada: cuatro horas de tediosas peticiones de las partes a la juez, Julia Patricia Santamaría Matesanz sin una mala declaración de los acusados que llevarse a la boca) y la forma en que se desarrolló, la consecución de la imagen fue más que nunca la cristalización de lo que se ha dado por llamar, también en el argot, fusilamiento mediático: ante las ráfagas de los disparadores de las cámaras, los acusados, como actores, se empeñan en fingir para resistir el ametrallamiento.

La defensa de Eufemiano Fuentes solicitó a la jueza que el juicio se acote al delito contra la salud

Así terminó el día, con la imagen que debería haber sido la primera, la imagen que todos esperaban, y con una sensación agradable en la defensa de Saiz, que vio como le retiraban una de las acusaciones particulares, la del exciclista Jesús Manzano, y cómo la juez prometió reubicar la declaración de uno de sus testigos, Alberto Contador (previsto para el 5 de febrero, entre los testigos de las acusaciones) en los últimos días del proceso.

De otro testigo (o posible testigo) famoso se habló también en los diálogos múltiples, del exciclista norteamericano Tyler Hamilton, que la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) desea que declare como excliente de la red de transfusiones de sangre liderada por Fuentes. Como anticipo, presentó una declaración jurada del norteamericano, prácticamente igual a la que presentó como testigo de la USADA contra su examigo Lance Armstrong y repitió en su libro sobre sus trampas.

Eufemiano Fuentes, José Ignacio Labarta,Vicente Beld, Manolo Saiz y Yolanda Fuentes.
Eufemiano Fuentes, José Ignacio Labarta,Vicente Beld, Manolo Saiz y Yolanda Fuentes.

No es este el único paso que la AMA, que parece haberse constituido en guía de las varias acusaciones particulares, dio para transformar el juicio de la sangre (se juzga si las prácticas de los acusados constituían un peligro para la salud de los deportistas, no si los dopaban o no) en el juicio del doping. Otra petición de la AMA, a la que la jueza responderá este martes, antes de la aplazada declaración de Eufemiano Fuentes, es que le sean remitidas las más de 200 bolsas de sangre y plasma requisadas por la Guardia Civil el 23 de mayo de 2006. Con ellas, la agencia pretende abrir expedientes por dopaje a los deportistas propietarios de ellas, medida que hasta el momento no ha podido llevarse a cabo más que contra Alejandro Valverde. Los expertos, que recuerdan que el juez instructor, Antonio Serrano, siempre consideró innecesario conocer la identidad de los dueños de la sangre de las bolsas, consideran complicado que la juez acceda a entregar unas pruebas conseguidas con la suspensión de derechos fundamentales a los investigados, como escuchas telefónicas, para un mero castigo administrativo. Y aunque así lo hiciera, añaden, también se antoja complicado que se pueda identificar con ellas más que a los ciclistas ya conocidos e identificados por otros medios.

Contra este frente, por así llamarlo, deportivo, el de los que buscan más en el juicio que se conozca la identidad de los deportistas, antes que el castigo de los acusados, y al que también se unió el Comité Olímpico Italiano (CONI) con la solicitud del contenido desconocido del volcado de los ordenadores de Fuentes para llegar a conocer a todos sus clientes, se levanta el muro de la defensa de Fuentes y Labarta, que solicitó a la juez que acote en lo máximo posible lo que se haga en el juicio a la única acusación formulada, la de delito contra la salud. Para ello, ha presentado un informe del especialista Antonio Rico sobre la no condición de medicamento de las bolsas de sangre (al que contrarrestará la AMA con otro del fisiólogo alemán Olaf Schumacher) y también ha solicitado que las acusaciones de Manzano se centren en lo que pasó en 2006, cuando la Operación, y no antes. Lo hizo recordando que las denuncias de Manzano contra Eufemiano en 2004 fueron archivadas en su momento.

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