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Stuani tuvo más peso que Aspas

Sergio García traduce el pragmatismo del Espanyol ante un Celta carente de nervio

Sergio García celebra su tanto. EFE

Aguirre no solo tiene sentido del humor y sabe de béisbol y cine sino que también entiende de psicología y de fútbol. El técnico ha reactivado al Espanyol, vencedor contra el Celta con un gol de Sergio García. No era tarea fácil porque la plantilla sale de una depresión y las deudas apremian tanto al club que se especula con nuevos propietarios. El equipo, sin embargo, se bate con entereza, insensible a la precariedad institucional y a la goleada del derbi, un lapsus comprensible en su todavía breve recorrido en la Liga.

Vive el Espanyol de los goles de Sergio García, del esfuerzo de jugadores como Stuani y presenta como figuras a veteranos del calibre de Petrov, a punto de fichar. Habrá quien crea que encomendarse a la fe, al esfuerzo y solidaridad colectiva, es una temeridad o una falsa ilusión. No es el caso de los blanquiazules, que defienden con más determinación que nadie su suerte en la Liga a partir del pragmatismo, la optimización de recursos y de una actitud irreprochable. Aguirre ha reconstruido al Espanyol.

Espanyol, 1; Celta, 0

Espanyol: Casilla; Javi López, Colotto, Forlín, Capdevila; Víctor Sánchez, Baena; Stuani, Verdú (C. Alfonso, min.76), Simao (Longo, min.83); Sergio García.

Celta: Javi Varas; Jonny, Demidov, Cabral, Roberto Lago; Álex López, Oubiña; Augusto Fernández (De Lucas, min.58), Krohn-Dehli (Toni, min.69); Mario Bermejo (Park, min.72) y Aspas.

Goles: 1-0, min.23, Sergio García.

Árbitro: Pérez lasa. Amonestó a Forlín (min.15), Javi López (min.29), Víctor Sáchez (min.47), Simao (min.64) y Baena (min.66) por parte del Espanyol; y a Alex López (min.31) por parte del Celta.

Cornellá-El Prat.

A diferencia del Espanyol, el Celta es un equipo de juego aseado y estable, agradable futbolísticamente, expuesto en cambio a la deconstrucción, ya sea por las lesiones —la última del lateral Hugo Mallo— o por el mercado invernal: no se descarta el traspaso de su figura Iago Aspas. A cambio le sobra calma, puede que por los elogios que ha recibido por su propuesta, y le falta nervio, una mayor competitividad en campo contrario, como se aprecia en resultados como el de Cornellà-El Prat.

No le sirvió al Celta querer jugar el balón ante un contrario que se manejó mejor en la recuperación. Actúa el Espanyol con nervio e intensidad, expectante con las concesiones defensivas de los adversarios, falsamente convencidos de que el partido contra los blanquiazules acabará siendo suyo ni que sea por comparación de efectivos. No reparan en que los españolistas cuentan con jugadores expertos en la supervivencia.

Ahora mismo su jugador bandera es Sergio García. La figura del exdelantero internacional formado en el Barça se ha agrandado desde que Aguirre le puso de 9. Ha aumentado su protagonismo y se siente el hombre gol del Espanyol. Volvió a marcar contra el Celta después de embocar un centro estupendo de Stuani. Al uruguayo le ha tocado cambiarse los papeles con Sergio García: ejerce de extremo derecho cuando es un ariete. La apuesta de Aguirre parecía una broma de mal gusto y resultó un éxito.

La figura de Sergio García se ha agrandado desde que Aguirre le puso de 9

Stuani estuvo excelente como asistente, sobre todo en un pase de la muerte que pifió Verdú y en el centro de gol a Sergio García, y por contra se equivocó cuando cayó como delantero centro en un tiro fácil después de una jugada de Verdú. La máscara con la que juega Stuani desde que se partió la cara ha aumentado su fiereza en contraste con la mansedumbre de Simão, muy protestón y figurilla en un plantel obrero y solidario.

Nada le apetece más al Espanyol en los partidos igualados que jugar con un gol de ventaja como ya se vio con el Deportivo. Los blanquiazules se aplicaron especialmente en los tobillos de Iago Aspas, un futbolista soberbio por su capacidad para absorber el juego y generar acciones ofensivas, esta vez demasiado abandonado a su suerte. Eliminado el delantero gallego, el Espanyol solo tuvo que cuidar de las acciones de estrategia y defender con la pierna fuerte su ventaja mínima.

No pasó grandes apuros porque está acostumbrado a vivir al límite, una situación en que a menudo la garra de Stuani pesa más que la clase de Aspas. Reducidas las ocasiones, los jabatos blanquiazules cantaron una victoria que su entrenador había tasado en seis puntos. “Estamos muy vivos”, asegura Aguirre después de dar caza al Celta en la tabla y escapar momentáneamente del descenso.

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