“Este ha sido mi mejor año”

Alonso destaca su evolución durante la temporada y reclama mejoras en el Ferrari para volver a pelear por el título “Todos han hablado bien de mí, algo que no ocurrió cuando gané”

Fernando Alonso, tras perder el Mundial.
Fernando Alonso, tras perder el Mundial. DAVID EBENER (EFE)

Hay deportistas que necesitan cabrearse para sacar todo lo que llevan dentro y esa parece la hoja de ruta que diseñó Fernando Alonso cuando debutó en la fórmula 1, en 2001 y vestido de Minardi, y que le ha acompañado hasta Ferrari, el escudo más emblemático de esta disciplina, 11 años y dos coronas después. Sus métodos para mantener en tensión a la gente que le rodea no tienen nada que ver con los que emplea, por ejemplo, Sebastian Vettel. El alemán busca crear complicidades con sus técnicos y fomenta el buen rollo entre ellos para que se jueguen el bigote por él, mientras que Alonso opta por ponerles bajo presión con la intención de que estén siempre alerta, les pide más y más, guarda mucho las distancias y, de esta forma, acentúa su papel de líder. Ese nivel de exigencia es el mismo que el español se aplica a sí mismo, y un vistazo a la temporada que ha llevado a cabo y que ayer puso el cerrojo en Brasil desnudaría a cualquiera que pretendiera esconderse detrás de una excusa.

Se ha alimentado de la frustración de tener la madurez y no los medios para sacar tajada

Este ha sido el mejor Mundial del asturiano en términos de rendimiento individual, en el que mejor ha conducido y menos errores ha cometido, dos logros, estos últimos, que probablemente no hubiera podido conseguir sin esas turbulencias que le empujan y que él mismo genera. De alguna forma, Alonso ha encontrado la forma de alimentarse de la frustración que le ha generado saber que atravesaba, a los 31 años, el momento de mayor madurez de su trayectoria y que no disponía de los medios para sacar tajada de ello. Como él mismo afirma, se trata de una persona testaruda, otro de los rasgos importantes en un piloto que ha tenido que competir la mayor parte del tiempo en inferioridad mecánica. Ese “no nos rendiremos” que dijo en Australia, en marzo, es el mismo que soltaba el sábado, ya en Interlagos, después de saber que arrancaría el séptimo y que, una vez más le tocaría remontar.

La primera vez que salió a la pista en Melbourne, su F2012 circulaba cerca de dos segundos más lento que el monoplaza más rápido, una tendencia que se ha ido reduciendo aunque nunca ha rebajado las cuatro décimas.

“Estoy muy orgulloso de lo que ha hecho mi equipo, y lo volveremos a intentar”, dijo Alonso al bajarse del cajón. “El campeonato no se ha perdido aquí. Se perdió cuando Grosjean me pasó por delante de la cabeza [Bélgica], o en Japón, cuando Vettel sólo se llevó una reprimenda el sábado por obstaculizarme, durante la clasificación. Este ha sido, por mucho margen, el mejor año de mi carrera porque he puesto a todo el mundo de acuerdo: a pilotos, expilotos, equipos, prensa internacional, etc. Todos han hablado bien de mí, algo que no ocurrió ni cuando gané los títulos con Renault (2005 y 2006)”, reflexionó. “De cara a 2013 tenemos que mejorar el coche. No podemos pelear por el campeonato siendo tan lentos”, zanjó Alonso.

Ha sabido manternernos a todos unidos en un momento  muy difícil Domenicali

“Esta ha sido una de las mejores temporadas de Fernando. Al comenzar el año sabíamos que nuestro coche no nos permitía estar delante. O mejor dicho, que su lugar era con los de la parte baja. En cambio, él supo estrujarlo y llegó a ganar dos grandes premios [Malasia y Valencia]”, consideraba Stefano Domenicali, director de La Scuderia. “Además de exhibir sus habilidades sobre el asfalto, ha sabido mantenernos a todos unidos en un momento muy difícil”, añade el ejecutivo. “Fernando es el más limpio, el más sensible, el más completo de todos nosotros. Ha acumulado muchos puntos a pesar de no tener el mejor coche, y la mayoría de las veces ha superado a sus rivales”, le definió Lewis Hamilton, que en cinco temporadas ha pasado de ser su archienemigo en el paddock a uno de los que más le piropea. “Se merecía el título”, terció Jenson Button; “lo creo así porque se ha mantenido entre los primeros en todo momento, ha sido muy consistente y no recuerdo ningún error que se le pueda atribuir”.

Aunque el ritmo de giro de su bólido rojo en carrera ha compensado un pelín su flojera a una sola vuelta, los tres triunfos (Malasia, Valencia y Alemania) y los 13 podios que ha acumulado este ejercicio suponen unos réditos extraordinarios que confirman su incidencia, una impresión esta última ratificada por la estadística. De las 20 pruebas que se han celebrado, solo en cuatro ha terminado por detrás de la posición que ocupó al arrancar. En dos de estas [Bélgica y Japón] ni siquiera pasó de la primera curva, de modo que sus gatillazos se limitan a Canadá [salió el tercero y terminó el quinto\] y Gran Bretaña [de primero a segundo]. Globalmente y descartando los dos abandonos, Alonso ha ido hacia arriba 13 veces, una inercia que le ha llevado a ganar 34 posiciones y que acentúa un poco más esa capacidad para optimizar al máximo el material que le cae entre las manos.

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