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“Una máquina impresionante” para Sainz

El madrileño competirá con el equipo Red Bull en su regreso a la prueba con 50 años

El nuevo bólido de Carlos Sainz. Ampliar foto
El nuevo bólido de Carlos Sainz.

“No hay nada como la preparación de un coche completamente nuevo para un Rally Dakar”, dice Carlos Sainz, 50 años, campeón del mundo de Rallies en 1990 y 1992 y también del Dakar en 2010. Fue el gran ausente de la pasada edición y tras un año inquieto, en el que no paró hasta dar con la proposición perfecta, vuelve a enfundarse el mono y sueña con volver a tragar polvo y llenar sus botas de arena del desierto. Lo hará subido a un buggy –una especie de trophy truck, con un motor V8 y tracción simple– y enrolado en el mismo equipo que quien fuera su compañero y enemigo en el equipo Volkswagen Nasser Al-Attiyah.

El Qatar Red Bull Rally Team, presentado la mañana de este miércoles en París, poco después de la presentación oficial de la carrera, volverá a reunir a estos dos pilotos mayúsculos y atrevidos, ganadores de las ediciones de 2010 y 2011 con Volkswagen. Competirán montados en sendos buggies completamente nuevos y fabricados en California por Jefferies Racing, que cuenta con una dilatada experiencia en la Baja California. Los corredores, que curiosamente se intercambiarán a los copilotos que les hicieron ganadores en las ediciones anteriores –Lucas Cruz acompañará al catarí, como ya hizo el año pasado a bordo de un Hummer; y Timo Gottschalk se estrenará a la derecha de Sainz– ya han realizado los primeros tests y se muestran convencidos del potencial de estos vehículos.

Afrontar el Dakar con un coche completamente nuevo es quizás el reto más duro al que me he enfrentado en mi carrera"

“Mis primeras impresiones de este buggy son que es una máquina impresionante. Todo el equipo tiene grandes esperanzas de que podemos lograr un buen resultado. Todavía es muy pronto para decir hasta dónde podemos llegar, pero estamos trabajando todos los días para conseguir la puesta a punto perfecta. Todavía queda mucho trabajo por hacer antes de la primera etapa del Dakar en Lima”, declaraba Sainz.
Lo que mas le convence, dice, del potencial de este buggy es cómo se comporta en el accidentado terreno donde lo han estado probando. “Hay que trabajar más, porque aunque el Dakar no es solo correr sobre baches, es mucho más que eso. Se necesita un coche que funcione bien en las dunas, pero también en las pistas. El coche ideal tiene que ser ágil y sensible. Tiene que tener un poco de todo”, añadía.

Al-Attiyah, igualmente ilusionado, ha estado involucrado en el proyecto desde sus inicios y aporta parte importante de la inversión con el patrocinio de las instituciones de Catar, su país natal: “He utilizado mi experiencia en el Dakar para hacer algo nuevo e innovador. He alentado al equipo con ideas frescas cuando empezamos a discutir qué tipo de coche íbamos a utilizar. Afrontar el Dakar con un coche completamente nuevo es quizás el reto más duro al que me he enfrentado en mi carrera”, señala. También se enroló en un nuevo proyecto hace un año, pero fracasó en su intento de vencer con un Hummer del equipo de Robby Gordon. Hace solo unos meses este polifacético deportista se colgó la medalla de bronce en la prueba de Skeet de tiro olímpico en los Juegos de Londres, su quinta participación.

El último piloto capaz de ganar el Dakar a los mandos de un buggy fue Jean-Louis Schlesser, en el año 2000.

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