Los Lakers fulminan a Mike Brown

El técnico del equipo más caro, destituido tras perder cuatro de los cinco primeros partidos

Mike Brown, durante el partido entre los Lakers y Utah Jazz.
Mike Brown, durante el partido entre los Lakers y Utah Jazz.Rick Bowmer (AP)

Cinco partidos oficiales este curso, una temporada y esa pizca, es lo que ha durado Mike Brown en el banquillo de los Lakers tras la era de Phil Jackson. El equipo de Los Ángeles fulminó a su entrenador después de la cuarta derrota, en Utah (95-86), que lo hunde en la última posición de la Conferencia Oeste.

“Todos estamos frustrados. Yo también estoy muy frustrado. No hemos jugado tal y como habíamos hablado. Queríamos ser los primeros en golpear. Queríamos ser los primeros en contrarrestar sus aptitudes físicas y pienso que no lo hicimos”. Las frases de Brown, pronunciadas tras el decepcionante rendimiento de su equipo en Salt Lake City, resultaron lapidarias. Un día después, se consumó el despido. “Ha sido una decisión difícil y dolorosa. Mike ha trabajado muy duro, pero la hemos tomado en beneficio del equipo, con la intención de emprender un cambio”. Bernie Bickerstaff, ayudante de Brown, dirigió al equipo en el partido que le enfrentó a Golden State Warriors la pasada madrugada.

La llegada a los Lakers de Steve Nash (Phoenix) y de Dwight Howard (Orlando) no hizo sino aumentar las expectativas y la presión sobre el equipo más caro de la NBA. Su masa salarial se eleva a 100,2 millones de dólares, casi 79 millones de euros, la más alta, con diferencia, de la Liga. En segunda posición aparecen los Nets de Brooklyn, con 67 millones de euros. Nash y Howard se unieron a un equipo que ya contaba con Kobe Bryant y Pau Gasol. Brown, de 42 años y fichado en 2011 tras un periplo de cinco temporadas en Cleveland Cavaliers junto a LeBron James, contaba con un póquer de figuras.

Tras incorporar a Nash y Howard, el equipo de Pau perdió todos los duelos de pretemporada

Pero el juego desplegado por los Lakers es tan pobre como sus resultados. Las ocho derrotas en otros tantos partidos durante la pretemporada dispararon las alarmas. El campeonato ratificó la mala pinta. No ayudó el hecho de que Howard recién saliera de una lesión en la espalda que le mantuvo inactivo desde abril, y menos aún que Nash se lastimara la rodilla izquierda en el segundo partido de la temporada contra Portland y probablemente no pueda volver a jugar hasta dentro de varias semanas.

Brown cumplía la segunda de las tres temporadas que firmó con los Lakers, con un contrato de 14 millones de euros garantizados y con una opción del club para atarlo una cuarta temporada.

Después de que el equipo utilizara el triángulo ofensivo que tanto éxitos dio a Phil Jackson como entrenador y que condujo a los Lakers a la final de 2008 y a los títulos en 2009 y 2010 y, tras una primera temporada de transición con la llegada de Brown, el equipo trataba de poner en práctica el cacareado ataque de Princeton, el que implementó Pete Carril en Sacramento o Eddie Jordan en Washington. Hasta ahora, ha resultado un fiasco. Uno de los talones de Aquiles del equipo continúa siendo su elenco de reservas. Esta temporada ha contratado a Antawn Jamison (Cleveland), Chris Duhon (Orlando) y Jodie Meeks (Filadelfia), pero la contribución de los reservas continúa bajo mínimos.

Como sustituto de Brown se barajan numerosos nombres, con perfiles muy diversos, como Mike D'Antoni, extécnico de Phoenix y Nueva York, Jerry Sloan, el veterano exentrenador de Utah, e incluso se rumorea la posibilidad de un regreso de Jackson al banquillo del Staples, o el de su exayudante Brian Shaw, ahora ayudante de Frank Vogel en Indiana.

Pau Gasol, en su sexta temporada en el equipo, tampoco se libra de las críticas. Promedia 13,6 puntos, 9,6 rebotes y tres asistencias. Se le reprocha que no sea más duro en defensa y agresivo en ataque, y que no asuma más tiros. “Tengo que mostrarme más disponible, tal vez, atacar el aro para capturar más rebotes ofensivos y encontrar maneras de ser más productivo ofensivamente”, reconoció tras el último partido.

Sobre la firma

Robert Álvarez

Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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