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“Me sentí débil respecto a Pedrosa”

El balear repasa el Mundial de Moto GP un día después de proclamarse vencedor de la categoría por segunda vez

Jorge Lorenzo, durante el GP de Australia
Jorge Lorenzo, durante el GP de Australia EFE

Es el día de después. En la habitación no hay más que botellas de agua, un par de periódicos de días pasados y algún rastro de los disfraces de la noche anterior. Acaba de darse una ducha y viste unos vaqueros negros y una camiseta también negra. Jorge Lorenzo (Palma de Mallorca, 1987) se presenta sin mayores aspavientos. La euforia pasó. Y vuelve el rostro serio y la actitud reflexiva.

Pregunta. ¿Qué es lo mejor de ser campeón del mundo?

Respuesta. ¿Qué puede haber mejor que ser campeón del mundo en tu profesión? Es lo más que se puede conseguir. ¿Qué es lo mejor? Lo que conlleva de cara al futuro, en tu palmarés, en tu historial. Y con lo que te quedas para siempre: los recuerdos.

P. Tras ganar el título dijo que solo tenía ganas de que llegara la noche y emborracharse, ¿lo hizo?

R. Sin emborracharme también me lo hubiese pasado bien, porque el solo hecho de ser campeón ya provoca una sensación parecida a la de estar ebrio, no hace falta beber. Supongo que es normal que todos los deportistas cuando consiguen un título se emborrachen. Yo lo hago en muy contadas ocasiones. Me cuido muy bien: no suelo beber y sigo una dieta estricta.

P. ¿Sus resacas son peores?

R. Seguro. Y más si cantas. Además de con resaca, te levantas sin voz. Canté mucho. Había un karaoke en el local en el que terminamos la fiesta.

P. Después de la carrera habló también de hospitales y caídas. Tras el accidente del año pasado en Australia y después de ver morir a Simoncelli, ¿pensó más en cómo sería capaz de volver a pilotar o en dejarlo?

Tuve la frialdad suficiente para no volverme loco y saber quedar segundo”

R. Tuve unas semanas de dudas después de perder parte del dedo en el accidente en Phillip Island y la tragedia de Simoncelli, pero me quedaba un año de contrato y debía cumplirlo. Aunque no sabía si iba a continuar después. Pero el ser humano, por suerte o por desgracia, olvida pronto tanto lo bueno como lo malo. El tiempo ayuda. Ahora, por ejemplo, estamos celebrando un título y dentro de una semana ya no pensaremos en él.

P. ¿Cómo de presente está la muerte en la cabeza de un piloto?

R. Sinceramente, creo que no pensamos en ello. Los pilotos no pensamos en que nos pueda pasar algo así en la pista, mientras corremos. Pero cuando no estás en las carreras eres consciente. Por suerte la seguridad en este deporte ha mejorado, y a pesar de que las motos cada vez corren más, hay mejores protecciones y los circuitos son más seguros. Así que es algo que no suele ocurrir, aunque últimamente hemos tenido la desgracia de que hayan muerto dos pilotos en dos años. Y puede pasar otra vez. Este es un deporte de riesgo y estamos expuestos a ello. Así como en los coches te protege la carrocería y el chasis, en la moto eres mucho más vulnerable: tú vas por un lado y la moto por el otro.

P. No ha cometido ni un error en toda la temporada. ¿Qué le hace tan fuerte mentalmente?

Lo que quería mejorar era darme cuenta de los límites, para no sobrepasarlos”

R. Es un proceso. Influyó empezar bien el campeonato y sacar ventaja al principio del curso; eso te hace ser más prudente. Si empiezas a remolque tienes que arriesgar más para recuperar puntos. Sin embargo, empecé muy bien, y lo que quería mejorar desde que llegué a MotoGP, que era darme cuenta de dónde estaban los límites, para no sobrepasarlos, evitar caídas y lesiones, lo he conseguido. Además de ir rápido he ido bastante seguro, dentro de lo que cabe cuando vas a 300 km/h.

P. Pilotar rápido y seguro. ¿Cómo se hace eso?

R. Para encontrar el límite hay que predecir lo que puede ocurrir y tener buena memoria. Yo soy un poco desastre, pero tengo buena memoria para lo que me interesa: por ejemplo para acordarme de las zonas de cada circuito en las que hay más peligro de caída, o donde la moto ya me ha avisado en la vuelta anterior: eso me permite intentar anticipar la reacción de la moto y cambiar mi modo de entrar en esa curva para evitar una caída. Eso solo lo aprendes cometiendo errores, lesionándote y queriendo aprender el porqué de las cosas.

Jorge Lorenzo, durante la sesión de clasificación ampliar foto
Jorge Lorenzo, durante la sesión de clasificación AFP

P. ¿Qué le queda por mejorar como piloto?

R. Queda mucho todavía. Por ejemplo, este pasado fin de semana Stoner nos ha dado a todos una lección sobre cómo pilotar en Phillip Island. Debe hacerlo diferente a los demás o guardar algún secreto porque nos ha dominado, y con mucha diferencia. Me gustaría encontrar el secreto de esa pista. Es solo un ejemplo, porque aún quedan cosas por mejorar. Y me gusta que sea así. En cuanto piensas que ya no se puede perfeccionar nada es cuando tu rendimiento como deportista empieza a bajar.

P. Pedrosa dijo que había sido muy superior a usted en la segunda parte de la temporada, ¿opina lo mismo?

No dependes solo de tu cuerpo, no es una carrera de atletismo... Su moto era mejor”

R. Realmente, lo ha sido. Ha ganado más carreras que yo en esa parte del año. Es cierto también que esto no es una carrera de atletismo y no solo dependes de tu cuerpo: vamos encima de una moto y la máquina es muy importante. La evolución de nuestras respectivas motos ha ido variando a lo largo de la temporada: a principio de año estábamos mejor, con más posibilidades de ganar, y al final, fue un poco al contrario.

P. Si esto no fuera una carrera de fondo, ¿cree que los resultados hubieran sido los mismos?

R. Creo que si no estás muy atento puedes caer en la trampa de querer ganar sí o sí a final de temporada. La gente se queda con esos resultados finales, pero lo que a mí me interesaba era ganar el campeonato, con lo cual tuve la frialdad suficiente para no volverme loco cuando era muy complicado ganar y saber quedar segundo; y cuando hubo que arriesgar y aprovechar nuestras oportunidades, cuando los rivales eran más débiles, ganamos y adquirimos una ventaja que después nos sirvió para no perder el campeonato cuando los débiles éramos nosotros.

P. ¿Se ha sentido débil en esta segunda parte de la temporada?

R. Me he sentido débil respecto a Dani. A los demás los he batido, pero Dani estaba muy motivado, no tenía nada que perder y su moto era mejor.

P. ¿Tiene mono de victoria?

R. Ahora que soy yo el que no tiene nada que perder, sí. Será un punto extra para la última carrera del año en Valencia que me beneficiará. Iré a disfrutar, sin presión, porque lo grande ya está hecho.

P. En el plano personal no ha sido un año fácil: rompió con su asistente de prensa, con su representante, ha cambiado dos veces de preparador físico... ¿Cómo le ha afectado en lo deportivo?

La vida me cambió más cuando empecé o cuando triunfé en 250cc...”

R. Siempre he sabido separar muy bien lo profesional de lo personal. Bueno, no siempre. En 2006, cuando corría en 250cc —rompió con su primer representante, Dani Amatriaín— lo pasé peor. Pero a partir de ahí supe separar mis problemas fuera de la pista: cuando me pongo el casco y me subo a la moto sé apartarlos y concentrarme en pilotar. Por eso los resultados apenas se han visto afectados por momentos un poco turbios fuera de las carreras.

P. Usted entiende que Stoner ponga fin a su carrera. “Llevar esta vida desde los 15 años quema”, dice. ¿Por qué?

R. Queman determinadas cosas. Aunque, si pones todo en una balanza, somos unos privilegiados. Sin duda. Somos afortunados por poder ganarnos así la vida, para mí esto no es un trabajo. Aunque no es lo mismo viajar porque te apetece, ir a un país y hacer turismo, que hacerlo para correr una prueba y prácticamente no salir de tu hotel o tu autocaravana. Pasar los días cogiendo aviones cansa, a algunos más y a otros menos. Y supongo que en el caso de Casey, que tiene una esposa y acaba de tener una niña, y que no es un piloto al que le encante todo lo que pasa fuera de la pista, le ha quemado más que a otros. También debe influir el tema de los riesgos: cuando tienes una familia tienes más que perder.

P. ¿Cómo se siente uno el día después de la victoria?

R. Es una sensación extraña. Estás feliz, pero siempre piensas que cuando vayas a conseguir algo tan grande, serás todavía más feliz. Y estás contento durante unos días, pero luego todo vuelve a la normalidad. La vida me cambió más cuando empecé o cuando triunfé en 250cc, es cierto que ahora estoy más consagrado y tengo la suerte de que las cosas me sigan saliendo bien, pero es diferente.

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