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ciclismo

Más ruido en el horizonte

Para que la sanción sea efectiva, la UCI debe aceptar la jurisdicción de la USADA, lo que no está tan claro

Lance Armstrong, en una rueda de prensa en 2011
Lance Armstrong, en una rueda de prensa en 2011 AFP

En el principio fue Valverde. Al ciclista español, el Comité Olímpico Italiano (CONI), le sancionó en su territorio por la Operación Puerto. Tanto la Unión Ciclista Internacional (UCI) como la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) estaban deseosas de que la sanción italiana al murciano se aplicara en todo el mundo, y de la mano fueron ambos organismos al Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) y consiguieron que sus deseos fueran realidades. Es un precedente para un caso, el de Armstrong, que es ligeramente diferente.

Si la Agencia Antidopaje de EE UU (USADA) ha sancionado al ciclista tejano con la pérdida de todas sus victorias (y los premios económicos aparejados, lo que será complicado de hacer cumplir), y la AMA lo ha aplaudido y ha puesto a disposición de la USADA su lectura favorable del Código Mundial Antidopaje, no está tan claro que la UCI, dejada de lado en todo momento, acepte la cuestión si más ni más. La doctrina Valverde dice que la sanción de un órgano nacional debe ser refrendada por un órgano internacional (la UCI en este caso) hasta que pueda entrar en vigor. “Esperamos que la USADA siga el artículo 8.3 del Código y envíe a las partes implicadas, que son Armstrong, la AMA y nosotros mismos, una decisión razonada explicando la decisión tomada”, dijo la UCI en un comunicado. “Y hasta entonces no diremos nada”. Y tampoco parece que ASO, el dueño del Tour, esté muy de acuerdo con entrar a retocar una vez más el historial de la prueba faro del ciclismo, que ya ha tenido en los últimos años (2006, caso Landis; 2010, caso Contador) dos restauraciones dolorosas.

La doctrina Valverde dice que la sanción de un órgano nacional debe ser refrendada por un órgano internacional, en este caso, la UCI

Todo ello hace presumir que el caso Armstrong no se ha agotado con la rendición cansada del tejano, sino que en el futuro se tendrán que dar nuevas batallas jurídicas, acompañadas de sus inevitables polémicas y debates (sería curioso, pero no imposible, ver a la UCI y a ASO defendiendo a Armstrong, defendiendo sus Tours, contra la USADA y la AMA en el TAS) para convertir en real, de carne y hueso, una sanción que hasta ahora solo tiene valor simbólico y mediático.

Así parece entenderlo Armstrong, que tiene su valor representativo y simbólico bien y positivamente cubiertos con su fundación contra el cáncer (500 millones de dólares recaudados con sus pulseritas amarillas, anuncia Armstrong en su comunicado de renuncia), que la batalla es la de la apariencia, cuando añade en su comunicado: “Sé quién ha ganado esos siete Tours; mis compañeros saben quién ha ganado esos siete Tours, y todos contra los que competí saben quién ha ganado esos siete Tours”. Y después: “Nadie podrá cambiar nunca eso”.

Armstrong tiene su valor representativo y simbólico bien y positivamente cubiertos con su fundación contra el cáncer

Sin embargo, la USADA no parece dispuesta a parar hasta conseguirlo, hasta lograr borrar el nombre de Armstrong de todos los historiales de las carreras en las que intervino desde que regresó del cáncer, a finales de 1998, con un cuarto puesto en la Vuelta a España. Desde entonces, y hasta su retirada definitiva, en enero de 2011, Armstrong consiguió 46 victorias y una medalla de bronce en los Juegos de Sidney 2000. Borrar su nombre de todas ellas, y hacer correr el escalafón consecuentemente, dibujaría una lista que quizás reflejara aún más fielmente lo que fue aquella década prodigiosa del ciclismo.

Armstrong dejaría tres de sus siete Tours a Jan Ullrich (el primero y único de la historia con cuatro, entonces), un ciclista que después reconoció haberse dopado y su implicación en la Operación Puerto; un Tour iría a Zülle, del caso Festina, otro a Beloki y a Basso, ambos en la Operación Puerto; el séptimo a Klöden, también investigado. Y serían considerados podio de Tour: Dufaux, Moreau, Kivilev, Botero, Hamilton y Mancebo, cada uno con su historial a cuestas. Su Vuelta a Suiza iría a Simoni; las dos Dauphinés serían para Landis y Mayo, y su Midi Libre para Igor González de Galdeano. Sus 20 victorias de etapa en el Tour y demás victorias en otras carreras serían para Maignan, Brochard, Vaughters, Zülle, Zubeldia, Ullrich, Olano (bronce Sidney), Jalabert, Igor, Beloki, Heras, Rumsas, Millar, Mayo, Iván Domínguez, Voigt, Basso y Klöden.

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