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Épicas mujeres

La medalla de oro en la clase Elliott de vela y la de bronce en balonmano ratifican el despegue del deporte femenino en España ● Craviotto, con otra plata, demuestra la pujanza del piragüismo

Las españolas celebran el bronce ante las surcoreanas. Ampliar foto
Las españolas celebran el bronce ante las surcoreanas. EFE

Hoy se clausuran los Juegos de Londres y, al igual que ocurrió en Pekín, España será protagonista de la jornada porque vuelve a desafiar a la selección de baloncesto de Estados Unidos. ¿Tiene el equipo que lidera Pau Gasol alguna opción de victoria? La trayectoria de ambas selecciones parece descartar la sorpresa y los pronósticos apuntan a que la diferencia puede ser incluso mayor que la registrada en la pasada edición olímpica: 118-107. El reinado de las estrellas de la NBA se considera tan sólido como el de Michael Phelps o de Usain Bolt, que ayer consiguió su sexta medalla en los Juegos, entre Pekín y Londres, al vencer en el relevo 4x100 batiendo junto a sus compañeros jamaicanos el récord del mundo, ahora establecido en 36,84s.

La competición celebrada en la capital británica ha mantenido a fin de cuentas la mayoría de las constantes de la celebrada en China. Incluso la flamante selección de Brasil de fútbol, ahora liderada por Neymar, continúa sin poder ser campeona olímpica, después de ser derrotada ayer en el estadio de Wembley por México (1-2), resultado que se puede considerar como un nuevo Maracanazo de consecuencias imprevisibles si se tiene en cuenta que la próxima Copa del Mundo se celebra en casa de la pentacampeona. Aunque quería fotografiarse con Kobe Bryant, Bolt y Phelps, Neymar abandonará los Juegos con la misma sensación de fracaso que en su día ya vivieron celebridades como Ronaldinho, Romario, Rivaldo o Ronaldo, señal de que el fútbol continúa siendo un deporte extraño en el ritual olímpico.

Los éxitos del waterpolo y del balonmano femeninos, primeros en la historia del olimpismo español, han sido el referente en los Juegos

La delegación española también se ha movido en unas coordenadas semejantes a las de hace cuatro años, cuando sumó hasta 18 medallas, una menos que en Atenas (19) y una más que en Atlanta (17), mejor que en Sidney (11) y peor que en Barcelona (22). A falta de saber el color del metal en baloncesto, cuenta hoy con 17, tres de oro, las mismas que en 2004 y 2000. Ha habido una regresión respecto a Pekín (5). Nuevamente el agua resultó bendita para España: su Elliott se impuso en la quinta y definitiva manga a Australia (3-2) y ganó el oro. Al igual que Marina Alabau, ayer Támara Echegoyen, Sofía Toro y Angela Pumariega se proclamaron campeonas olímpicas.

El triunfo español en la bahía de Weymouth con un barco que no volverá a competir bajo pabellón olímpico fue tan sorprendente como romántico, sobre todo por la condición de debutante de la tripulación. La victoria confirma de todas maneras la competitividad de la vela española, que ya cuenta con 19 medallas, 13 de oro, en su historia en los Juegos Olímpicos. También hubo un nuevo metal que sumar al de David Cal en el piragüismo: Saúl Craviotto, campeón en Pekín con Carlos Pérez, alcanzó la plata en K-1 200m. La jornada, sin embargo, se cerró con un cierto desencanto por el cuarto puesto de Teresa Portelas y Sete Benavides cuando estuvieron a punto de llegar al bronce.

Echegoyen, Toro y Pumariega, felices por el oro. ampliar foto
Echegoyen, Toro y Pumariega, felices por el oro. EFE

Nada hubo más dramático en cualquier caso que el partido librado por las guerreras olímpicas del balonmano femenino en el Basketball Arena. Plata en el Europeo de 2009 y terceras en el Mundial de Brasil de 2011, las jugadoras de Jorge Dueñas culminaron un ciclo extraordinario con el bronce en Londres 2012 después de derrotar a Corea: 29-31. El encuentro fue un carrusel de emociones, acorde con la capacidad de sufrimiento del equipo español, que necesitó de dos prórrogas tras desperdiciar ventajas de hasta cuatro goles. La intervención de la portero suplente, Mihaela Ciobanu, de 39 años, resultó determinante porque paró cuatro penaltis y compensó las 27 pérdidas de balón.

Hay momentos en que el bronce sabe a oro, sobre todo cuando las confrontaciones son presa de la taquicardia, situaciones en las que se impone la ilusión de un colectivo forjado a partir de situaciones muy adversas. La épica y la clase de las mujeres, tanto a nivel individual como colectivo, sobre todo por los éxitos del waterpolo y del balonmano, primeros en la historia del olimpismo español, han sido el referente en los Juegos, incluso anoche en el atletismo. Ruth Beitia fue cuarta en la final del salto de altura con su mejor marca del año (2,00m) y hubo una actuación muy regular en los 20 kilómetros marcha: Beatriz Pascual fue octava, María Vasco décima y María José Poses, 12ª.

El cierre llegará tras el maratón y la final del baloncesto, donde el aficionado aguarda a que el equipo de Pau Gasol combata al de Estados Unidos con la misma garra y determinación que ayer las admirables mujeres

A falta de buenos resultados en uno de los deportes olímpicos por excelencia, se impone la habitual batalla dialéctica, de nuevo protagonizada por el veterano Jesús Ángel García Bragado, 20º ayer en los 50 kilómetros marcha. El atleta descalificó nuevamente al presidente de la federación española, José María Odriozola: “El atletismo está dirigido por un anciano por muy feliz que esté con su marcapasos nuevo”. La nulidad española contrasta con el entusiasmo británico después de que Mo Farah, ganador de los 10.000 metros, venciera también en los 5.000. Londres ha vibrado con sus Juegos, y para hoy se espera un homenaje a la música británica en la clausura.

El cierre llegará después del maratón y de la final del baloncesto, momento en que el aficionado aguarda a que el equipo de Pau Gasol combata al de Estados Unidos con la misma garra y determinación que ayer las admirables mujeres, heroínas de una jornada en la que España tocó metal de todos los colores: oro, plata y bronce.

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