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El Tour vuelve a hablar de dopaje

La policía detiene al francés Rémy di Gregorio, escalador del Cofidis, investigado por tráfico de sustancias prohibidas ● “Se trata de un caso individual”, asegura el director de la carrera

El ciclista Rémy di Gregorio Ampliar foto
El ciclista Rémy di Gregorio AFP

“¡A la fuga, a la fuga!”, proclama Alejandro Valverde en su conferencia de prensa del día de descanso. Habla de la necesidad de dar sentido al Tour de la desgracia suya y de su equipo, el Movistar, con una victoria de etapa en un gran día de montaña. “Pero va a ser duro”, dice el murciano cubierto de costras sus brazos y piernas. “Ya me han dicho los del Sky que no me van a dejar mover, que me van a atar corto”.

 La frustración y la necesidad del corredor más popular del Tour (según el baremo de cartas de fans recibidas), sin embargo, son inferiores a las de Rémy di Gregorio, otro corredor del Tour que seguramente estará también pensando en una fuga y quejándose de la vigilancia de quienes no le dejan moverse. Es más apremiante su necesidad de libertad sencillamente porque al cierre de esta edición, según fuentes policiales, el escalador del Cofidis (dorsal 82) aún permanecía detenido en un calabozo policial de Marsella tras ser detenido al amanecer acusado de tráfico de sustancias dopantes. Otras dos personas, presuntos proveedores, también estaban arrestadas.

Recupera así el Tour una tradición nacida en 1998 con las espectaculares intervenciones policiales del caso Festina, pero que no se había repetido desde 2008, cuando las fotos de Riccò, Dueñas y Beltrán expulsados de la carrera.

“Pero no tiene nada que ver”, dice el director del Tour, Christian Prudhomme, que se presenta ante los periodistas casi despectivo, los pies encima de una mesa baja, como molesto de tener que perder el tiempo con estas bobadas. “No, no he hablado con la policía para ver el alcance del caso, para saber si puede afectar a más personas”, añadió. “He hablado solo con Yvon Sanquer, el director del Cofidis, que me ha dicho que ha suspendido inmediatamente al corredor, quien obviamente no saldrá en la etapa de mañana , y que es un caso individual. Y yo le creo, el caso Di Gregorio solo afecta a un corredor de un equipo. Y ni siquiera afecta al Tour, pues su detención no se ha producido durante el Tour”.

Por tanto, el Cofidis seguirá en el Tour con un corredor menos. Según el conjunto, las prácticas dopantes del corredor “tienen que ver con circunstancias aisladas de individuos sin escrúpulos, perjudican la imagen del patrocinador y manchan la del resto de los corredores del equipo”. El Cofidis ya debió abandonar la ronda gala en pleno en 2007, el año Rasmussen, tras el positivo de su corredor Christian Moreni, también detenido por la policía.

Técnicamente puede tener razón Prudhomme. Di Gregorio fue detenido el día de descanso cuando estaba solo en su habitación del Mercure de Bourg-en-Bresse, adonde llegó tarde la noche de la contrarreloj del lunes el Cofidis. Según fuentes de la OCLAESP, la brigada especializada de la policía que actuaba a las órdenes de un juez de Marsella, a Di Gregorio se le investigaba desde el año pasado, cuando corría en el Astana porque sospechaban que actuaba de camello en el pelotón, y su detención se produjo justo ayer porque gracias a pinchazos telefónicos se tuvo conocimiento de que iba a producirse “una entrega”. “Cuando le detuvimos, en su habitación Di Gregorio tenía un gran problema”, añadió esta fuente, que no quiso precisar el tamaño o el contenido del “problema”. Uno de los presuntos proveedores fue detenido en Bourg-en-Bresse, probablemente poco después de la entrega, y el otro en Marsella, ciudad en la que Di Gregorio nació hace 26 años.

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