Croacia juega contra el pesimismo

El cuestionado Bilic dirige un equipo lento, falto de gol y con varios jugadores estrella lejos de su mejor momento

Los jugadores croatas celebran un gol ante Estonia.
Los jugadores croatas celebran un gol ante Estonia.REUTERS

Slaven Bilic fue nombrado en 2007 entrenador del año en Croacia. Un año después, su apasionada manera de dirigir a la selección croata, eliminada por Turquía en unos emocionantes cuartos de final de la Eurocopa de Austria y Suiza 2008, hizo fortuna en su país. Pero un día, tras quedar fuera del Mundial de Sudáfrica, Bilic dejó de caer en gracia. Hasta el punto de que se sintió “humillado” por la prensa, incluso víctima de un “linchamiento” sufrido, sobre todo, por su familia. Acusado de falta de autoridad y de amistad con los jugadores, Bilic recuerda que, para un país de apenas cuatro millones y medio de habitantes y con una Liga muy débil, no está nada mal haber estado entre los 10 mejores de la clasificación de la FIFA en los últimos años. Las comparaciones las puso muy altas aquella Croacia de Davor Suker en el Mundial de Francia 98, que fue tercera.

Bilic debe conformarse con un Olic deprimido tras fallar el penalti que privó al Bayern de la Champions. O con un desmotivado Eduardo

Pero ya no hay delanteros del talento de Suker. Y Bilic deberá conformarse con lo poco que tiene, puesto que Olic sufrió a última hora una lesión muscular. Cuenta, entonces, con un desmotivado Eduardo, el brasileño nacionalizado del Shakhtar, visitado por el seleccionador en Donetsk para recuperarlo. Tampoco Modric está siendo el superclase esperado tras su aparición en la pasada Eurocopa, por más que maneje al Tottenham desde la medular. Ni Rakitic ha confirmado las expectativas en el Sevilla. Es un equipo con mucha posesión insulsa y falta de gol, además de una defensa lenta con dificultades para salir jugando. El resultado es un pesimismo contagioso entre sus aficionados y la seguridad de que Bilic, tan querido hace cuatro años, tiene señalada la puerta de salida.

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