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La solución, vender a Bynum

Andrew Bynum, en una rueda de prensa.
Andrew Bynum, en una rueda de prensa. AP

Una vez salí con una chica que se llamaba Heather. Heather era alta y guapa y tenía un título en literatura comparada de una de las mejores universidades de Estados Unidos. Era divertida, aventurera y le gustaban casi las mismas cosas que a mí. Era perfecta, excepto por un detalle: juntos no funcionábamos. Nuestra relación era inferior a la suma de sus partes. Los Lakers de Los Ángeles deberían ser un equipo de la NBA dominante. El equipo cuenta con un hombre que podría ser uno de los cinco mejores jugadores de baloncesto que han existido nunca, y paga a otros dos hombres que se encuentran probablemente entre los tres principales jugadores interiores. Sin embargo, todos estos excelentes jugadores se hallan ahora en sus respectivas fincas palaciegas y casas de vacaciones tropicales, víctimas del mismo problema al que nos enfrentábamos Heather y yo: son mejores en el laboratorio que en la calle.

Mientras los aficionados de los Lakers buscan respuestas, los primeros dedos acusadores señalarán a Pau Gasol. Esa acusación no es descabellada: Gasol gana 19 millones de dólares al año por jugar al baloncesto, y en los playoffs de este año ha evitado hacerlo la mayor parte del tiempo. Pero aunque Pau Gasol era parte del problema, deshacerse de él no es parte de la solución. Ese honor recae en Andrew Bynum.

Este año los Lakers jugaron con Kobe Bryant como primera opción, con Bynum como segunda, y con Gasol como tercera. Funcionó igual que un matrimonio basado solamente en la atracción física: no muy bien.

La única solución plausible es hacer un cambio, es decir, vender a uno de esos tres jugadores. Bryant queda descartado, porque China será una democracia antes de que los Lakers vendan a Kobe. Todo el mundo espera que sea Gasol al que vendan, porque Gasol es un culpable fácil, especialmente porque es extranjero, y no hay nada de lo que desconfíen más los estadounidenses que de los extranjeros. Pero vender a Gasol no es la respuesta. Vender a Bynum sí que lo es, porque en el mercado abierto, Bynum está sobrevalorado, mientras que Gasol está infravalorado.

Bynum está sobrevalorado en el mercado; Pau Gasol, infravalorado

A pesar de la falta de pruebas de que sea bueno ganando partidos de baloncesto, a Andrew Bynum se le considera una materia prima muy solicitada en el mercado bursátil del baloncesto. Gasol es una acción a la baja, aunque la razón de esa bajada es posiblemente psicológica ya que se pasó todo 2012 enfadado con su jefe después del intercambio fallido con Chris Paul.

Tenemos pruebas de que el binomio Bryant-Gasol funciona. No tenemos pruebas de que el binomio Bryant-Bynum funcione. En otras palabras, los Lakers deberían hacer lo que hicimos Heather y yo: reconocer que la cosa no funciona y dejarlo. Para Heather y para mí, eso no significó dejar de salir; significó que tomamos nota de lo que nos gustaba el uno del otro con la esperanza de que pudiéramos encontrar esas características en otro sitio, en una relación que funcionara. Si los Lakers no pueden tomar esa decisión madura y decir: “Lo sentimos, Andrew, no somos nosotros, eres tú”, corren el riesgo de vivir otro año de relación disfuncional que acabará con otra eliminación temprana. Ah, y tienen que despedir a Mike Brown, pero daba por hecho que todos lo sabíamos.

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