Solo las chicas están a la altura

Belmonte atrapa el oro en los 1.500 metros y encabeza a las nadadoras españolas, muy por encima de los hombres en Debrecen

Mireia Belmonte sonríe tras vencer.
Mireia Belmonte sonríe tras vencer.Bela Szandelszky (AP)

Los 1.500 metros libre femeninos no son una prueba olímpica, pero sirven para preparar los 800, que sí lo son. Convencida de que la carrera en la que menos competencia encontrará en los Juegos de Londres serán los 800, la nadadora española Mireia Belmonte experimentó con las distancias largas ayer en la final de los 1.500 de los Campeonatos de Europa, en Debrecen (Hungría). Ganó el oro con facilidad y confirmó su condición de primera figura de un equipo predominantemente femenino.

Junto a su entrenador, Fred Vergnoux, el técnico del Sabadell, Mireia ha descubierto sus armas secretas. Esas condiciones físicas especialmente favorables para nadar las pruebas de fondo. Superdotada para resistir el desgaste y reservarse el esfuerzo explosivo para el final, es capaz de llegar a la parte decisiva de las pruebas de 800 y 1.500 mucho más fresca que la mayoría de sus rivales.

En Debrecen hizo una demostración. Acelerando progresivamente, pasó en quinto lugar por los 150 metros y en el viraje de los 450 ya iba en cabeza. Sus últimos 50 fueron un coletazo. Hizo 30,79s, le sacó otros dos metros a sus perseguidoras y coronó una exhibición que pareció sencilla. Su marca, 16m 5,34s, la mejor del año, confirmó su excelente estado para afrontar la prueba más larga de la natación en línea olímpica. A cinco segundos, la húngara Eva Risztov fue plata; a 10, la también española Erika Villaecija se colgó el bronce.

A sus 21 años, Mireia parece haber alcanzado el punto imprescindible de madurez para desplegar su talento sin inhibirse en las grandes competiciones. En 2011 disputó su primera final en unos Mundiales en piscina larga y acabó cuarta en los 400 metros estilos. Hoy es una de las nadadoras más talentosas. Su condición de primera dama del equipo femenino español es indiscutible. Lo acredita el programa que se propone completar en Londres, entre el 28 de julio y el 4 de agosto: 200 y 400 metros estilos, 200 mariposa, 400 y 800 libre y el relevo de 4x200.

Con Erika Villaecija, Melanie Costa, Patricia Castro y Lydia Morant, la nadadora de Badalona compone un grupo notable. La recuperación del relevo de 4x200 es la gran cuenta pendiente tras la descalificación en Debrecen por un fallo técnico. El director, Luis Villanueva, máximo responsable deportivo de la natación española, no ha conseguido, por el momento, hacer funcionar al cuarteto como un verdadero equipo. Si lo logra, podría asegurar la participación de España en una de las finales más prestigiosas de los Juegos.

El auge de la natación femenina contrasta con el fracaso de los hombres. Las exigencias impuestas por el estricto régimen de mínimas de Villanueva desmoralizan a algunos y resultan imposibles de asumir para otros. El caso más llamativo es el de Rafa Muñoz. El nadador cordobés es un suceso extraño en un país en el que no abundan los talentos de talla mundial. Él lo es. Sin embargo, no se siente estimulado por el sistema. El CSD se ha gastado una fortuna en pagarle la preparación. Pero su progresión se estancó hace tiempo. Desde hace dos años, cuando fue investigado por un presunto dopaje, es incapaz de superar las mínimas que le impone el director técnico. Ayer quedó quinto en la final de 100 mariposa con 52,71s, lejos de los 52,34s que necesita para inscribirse en Londres.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Sobre la firma

Diego Torres

Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS