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Acaba la Liga, empiezan las despedidas

Van Nistelrooy (Málaga) y Aranburu (Real Sociedad) cuelgan las botas; veteranos como Kanouté (Sevilla), Ricardo (Osasuna), Perea y Antonio López (Atlético) buscan nuevos destinos

Los jugadores de la Real mantean a Aranburu. Ampliar foto
Los jugadores de la Real mantean a Aranburu. EFE

Echada la persiana, es tiempo para las despedidas en la Liga. Como todos los cursos, un halo de nostalgia enmarcaba el epílogo del campeonato, sacudido una vez más por las necesidades de unos y otros, por el frenesí que suscita viajar el próximo año por Europa o el desasosiego que desprende sentir las fauces del descenso a Segunda en la nuca. Pero, entre tanto alboroto, el trasiego de los transistores y los recurrentes cambios de marcador que alteraban la tabla a una velocidad de vértigo, también hubo espacio para la gratitud. Un receso para despedir a aquellos futbolistas que harán las maletas y abandonarán los clubes que les han visto dar el estirón y triunfar.

Probablemente, la despedida con mayor carga emotiva se vivió en Anoeta. Allí, ante un graderío rendido, Mikel Aranburu puso el broche a 14 temporadas en el primer equipo de la Real Sociedad, pese a contar con una oferta de renovación sobre la mesa y haber participado en 32 duelos esta campaña. ‘Beti gure kapitan’ [‘siempre nuestro capitán’], rezaba un pancarta en tributo al vasco, un futbolista silencioso pero casi siempre imprescindible en el eje del equipo donostiarra. No será fácil, por tanto, igualar los registros del medio de Azpeitia, con 427 partidos a sus espaldas, un superviviente al desfile de 16 técnicos –debutó de la mano de Irureta, en 1997– y una gravísima lesión de rodilla, que en su kilométrica trayectoria ha saboreado el placer de disputar la Champions (2003), aunque también la amargura de un descenso (en 2007, cuando se engarzó el brazalete) y el remiendo posterior, en 2010.

Kanouté deja el Sevilla como el jugador extranjero que más partidos ha disputado (289) y con 136 goles

A casi 600 kilómetros de San Sebastián, en Barcelona, los aficionados del estadio de Cornellà-El Prat fueron testigos de los últimos minutos de Kanouté con la zamarra del Sevilla. El malí, que en 2005 decidió cambiar la niebla londinense por el sol andaluz, abandona el club del Nervión después de siete temporadas. Se marcha siendo el futbolista extranjero que más partidos ha disputado en la historia del Sevilla (289) y el goleador foráneo más prolífico (136 dianas). Estandarte de una de las etapas más gloriosas de la entidad, comprometido socialmente, se lleva en el zurrón dos Copas de la UEFA, dos Copas del Rey, una Supercopa de Europa y otra de España. También unos cuantos amigos. “Antes de jugar contra el Rayo, Palop pidió la palabra y habló sobre mí. Tenía lágrimas en los ojos y luego aparecieron en los míos”, confesó el estiloso atacante, de 34 años, tras ser manteado por sus compañeros la semana pasada. Indispensable hasta el último aliento, ha jugado 30 partidos este curso.

Antonio López y Perea celebran el triunfo del Altético en la Liga Europa. ampliar foto
Antonio López y Perea celebran el triunfo del Altético en la Liga Europa. AFP

Un ciclo cierran también Perea y Antonio López a orillas del Manzanares. Aplaudidos hace una semana por los feligreses del Calderón, ambos dejan el Atlético al término de este curso con 33 y 30 años en su DNI. “Es el momento”, admitía el colombiano, reclutado en 2004 procedente de Boca Juniors y que emigra con el honor de ser el forastero que más veces ha lucido la casaca rojiblanca (314 encuentros). Perea dice adiós con tres laureles bajo el brazo: dos de la Liga Europa y una Supercopa continental. Los mismos que el lateral alicantino, capitán durante el último lustro y siempre una garantía en el carril izquierdo del equipo. 272 alineaciones lo atestiguan. Ser el último representante del club que ha anudado la bandera india al cuello de Neptuno es, probablemente, su mayor recompensa.

Van Nistelrooy cuelga las botas a los 35 años tras su paso por el Málaga

No se reencontrará el defensa, de este modo, con Raúl García en la caseta del Calderón. El medio navarro regresará a la disciplina colchonera tras un ejercicio balsámico en Osasuna, su club de origen y con el que ya contabiliza 118 apariciones, que le ha permitido volver por sus fueros: 11 goles le entronizan como máximo artillero rojillo. Echará en falta su llegada Mendilibar, como también las manoplas de Ricardo. Apeado por el joven Andrés, el guardameta -40 años- pone fin a su estancia en El Sadar después de siete años y con 206 partidos en sus guantes. El paso del tiempo no perdona a los veteranos. Bien lo sabe Van Nistelrooy, un cañonero implacable al que, a sus 35 primaveras, no le dan más de sí las piernas y se retira tras un fugaz paso por Málaga. O Munitis y Colsa, los capitanes del Racing. Todo apunta a que el extremo (36 años) colgará las botas con una ristra de 220 duelos con la elástica cántabra; el medio puede presumir de un partido más. También cambiarán de aires Aitor Ocio y Gabilondo, del Athletic, que dejan San Mamés con 115 y 173 encuentros respectivamente.

Todo ellos con un nexo en común: el nudo que bloqueó su garganta tras una última jornada barnizada por la melancolía. La Liga baja el telón. Se abre la puerta de salida.

‘Calcio’: Adiós a una hornada de oro

Del Piero celebra el título de la Serie A el pasado domingo.
Del Piero celebra el título de la Serie A el pasado domingo. AFP

El domingo también fue día propicio para la nostalgia en el calcio. Todos los focos apuntaban al flamante estadio del Juventus, en Turín. Allí dijo adiós a los tifosi del equipo bianconero el legendario Alessandro Del Piero, uno de los jugadores más talentosos que ha tallado el fútbol italiano en las últimas décadas. Pinturicchio –como le bautizó Ganni Agnelli, patrón de la Fiat y juventino ya fallecido, en recuerdo al pintor Bernardino Di Betto– se marcha a los 37 años. Su contrato expira el próximo 30 de junio, pero su club ha decidido poner punto y final a la relación entre ambos. “No dejaré de jugar”, asegura el trescuartista, cuya salida del terreno de juego fue acompañada de una estruendosa ovación de los hinchas. Del Piero se marcha con títulos –seis Ligas, una Champions y una Intercontinental, entre otros–, más de 700 partidos y goles de hermosísima factura. Como broche final, firmó su 207ª diana en la Serie A, la 289 con la camiseta de la sociedad turinesa.

No muy lejos de allí, en Milán, otros cuatro campeones del mundo se despidieron de San Siro. Alessandro Nesta, Filippo Inzaghi, Gennaro Gattuso y Gianluca Zambrotta sellaron su etapa en la escuadra rossonera. Integrantes de la Italia que conquistó el Mundial de 2006 contra todo pronóstico, buscan nuevo destino toda vez que su físico ha comenzado a pedirles una tregua y el juego de élite no entiende de celebridades. Simbólica es la salida de Gattuso (34 años), afectado por una enfermedad ocular que le ha relegado a la sombra la mayor parte de este curso, como la de Inzaghi (38), torpedeado por las lesiones en los dos últimos años y que lo deja con 287 goles en su expediente. Mientras, Nesta (36) apunta a Estados Unidos, al igual que Zambrotta (35).

Pudo ser, además, el último envite de Seedorf (36) con el Milan, aunque su futuro queda en el aire. No el del Iván Ramiro Córdoba, que tras 13 años abandona el Inter, ni el de Marco Di Vaio, que a sus 36 años sale del Bolonia rumbo a Canadá.

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