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El Sevilla, como quien lava

El equipo de Míchel se da un paseo ante un Racing sin juego ni ímpetu

Llegado el caso, el problema no es reestructurar futbolísticamente al Racing, sino hacerle creer en sí mismo. Y eso parece un asunto demasiado complejo ahora mismo. Tiene el equipo cántabro ojeras de derrota. Ni siquiera el gol de Navas, a la media hora, como quien lava, tras un disparo de Negredo, le subió la adrenalina. Ahí estaba el voltaje del partido, la manera de enchufarse. El Racing no se había enchufado de salida y el gol del Sevilla, pasado de revoluciones, tampoco le sacó de la penumbra. Siguió el Racing como salió, tranquilito, sin molestarse por el primer bofetón, como si contara con él, como si ya hubiera medido la altura del abismo.

RACING, 0 SEVILLA, 3

Racing: Mario; Álvaro, Torrejón, Osmar, Christian; Diop, Colsa; Edu Bedia, Adrián (Babacar, m. 56), Munitis (Jairo, m. 64); y Stuani (Javi Martínez, m. 56). No utilizados: Sotres, Cisma, Kennedy y Aranda.

Sevilla: Palop; Coke, Facio, Escudé, Navarro; Medel (Rakitic, m. 66), Trochowski; Jesús Navas, Del Moral, Perotti (Reyes, m. 49): y Negredo (Kanouté, m. 82). No utilizados: Javi Varas, Luna, Cala y Baba.

Goles: 0-1. M. 33. Jesús Navas. 0-2. M. 52. Manu del Moral. 0-3. M. 92. Manu del Moral.

Árbitro: Clos Gómez. Expulsó a Diop (m. 80) por roja directa. Mostró tarjetas amarillas a Álvaro, Facio, Fernando Navarro, Trochowski, Christian y Osmar.

Unos 15.000 espectadores en El Sardinero.

No es que el Sevilla fuera abrumador. Se limitó a ocupar el terreno de una forma razonable y a progresar sin mayor oposición. Por ningún lado le tapaba el Racing, porque jugando al tran tran no se tapa a nadie, y te llegan a oleadas. Y porque Diop no tiene el don de la ubicuidad y Colsa ya no tiene ni sitio ubicado.

Por ahí se apropió el Sevilla del partido con una comodidad que no esperaba, con una facilidad con la que no había soñado, con tan poca oposición que a punto estuvo de adormecerle. Le salvó que a los siete minutos de reanudarse el partido, Manu del Moral enganchó el segundo gol y la poquita fe que le quedaba al Racing se le escapó por las costuras de su pequeño bolsillo futbolístico. Fue todo un caer la arena por el agujero. Apenas le dio vida al Racing la incorporación de Babacar, que al menos asustaba con su presencia. Por lo demás parecía que, como cualquier portavoz gubernamental, el Racing respetaba la sentencia del partido.

Bueno, no. Hubo una que no. El rigor de los árbitros, que parecen exigidos, le envió al vestuario directamente a Diop por despejar un balón anticipándose al contrario. Cuando todo se tuerce, las pocas ganas desaparecen. Y tan pocas tenía el Racing, tras la injusticia, que incluso el Sevilla, sobrado, hizo el tercero. Manu del Moral se dio el gustazo.

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