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Entrevista:

"El futbolista que no se vea un privilegiado es mala persona"

A Juanfran (Valencia, 1976) le encantaba ir de niño al estadio del Levante porque era el único espacio donde sus abuelos le permitían decir "palabrotas". Jugó al fútbol en el cauce del río Turia hasta los 18 años, cuando llegó al Levante antes de iniciar una aventura fascinante en el Valencia, el Celta, el Besiktas, el Ajax, el Zaragoza y el AEK y cerrar el círculo con el milagro granota: ascenso a Primera y una vuelta inicial de ensueño.

Pregunta. ¿Cómo se rompió el dedo meñique del pie?

Respuesta. En el juego de las sillas con mis hijas. Me resbalé, el calcetín se enganchó en el parqué y me di con la pata de la mesa. He estado tres semanas infiltrándome para jugar. Tras la anestesia, el dolor es muy fuerte.

P. ¿Nació en Rafelbunyol?

R. No sé de dónde se han sacado eso. Aparece en todos los cromos y las biografías. No tengo nada que ver..., como no sea que jugué con Camarasa. Soy del barrio de Barona.

P. Un barrio muy conflictivo.

R. Yo andaba por la calle con mis amigos y veía lo que veía...

P. Y se hizo peluquero.

R. En el instituto me cayeron ocho o nueve [asignaturas] y mis padres me dijeron: "Aquí no te quedas. Busca hacer algo". Bajé al buzón y me encontré un anuncio de un cursillo de peluquería. Y estudié tres años. En el Mundial de Corea y Japón cortaba el pelo a Miguel Ángel Nadal, que nos contaba que tenía un sobrino que le iba a dar bien al tenis. Ahora se lo corto a Ballesteros.

P. ¿Cómo era aquel Levante?

R. Estaba en Segunda B y no tenía ni campos para entrenarse. Con Juande Ramos igualamos el récord del Madrid de 13 victorias consecutivas. El Valencia pagó por mí 100 millones de pesetas. Recuerdo el 3-4 en el Camp Nou. Ranieri me sacó cuando perdíamos por 3-1, a falta de 20 minutos, y me dijo: "Chaval, haz lo que puedas". Di el centro del tercer gol, creo que del Piojo. Y después la final de Copa del 99 ante el Atlético: dos días antes discutí con Ranieri por un balón que no había salido fuera. Me dijo que no jugaría, pero me sacó a falta de cinco minutos. Me fui porque el Celta ya había venido dos años a por mí y estaba haciendo un fútbol espectacular. Me arriesgué, con 20 años, pero acerté de pleno. Estaba Víctor Fernández, disfruté mucho, pude ir a la selección, entramos en la Champions, ganamos al Milan de Kaká en San Siro por 1-2... También bajamos, pero teníamos una gran plantilla con Karpin, Mostovoi, Gustavo López... Cinco años maravillosos

P. ¿Y el Mundial de 2002?

R. Teníamos una confianza brutal en nosotros. Jugué tres partidos, pero nos topamos con la anfitriona [COREA] y sobran las palabras. Competía con Romero. Después, Camacho iba a ficharme para el Madrid, pero renunció al puesto y llamó a Del Bosque para que me llevara al Besiktas.

P. La aventura turca...

R. Encantados todos, Del Bosque, Toni Grande, Miñano... Rezábamos para que durara mucho, pero ellos solo estuvieron cinco meses y yo un año. Estambul es una ciudad llena de nacionalidades y religiones, muy moderna. Aunque, eso sí, o son muy ricos o muy pobres.

P. ¿Cómo salió lo del Ajax?

R. A punto de firmar por un club inglés, me salió el mítico Ajax. Eso sí es una escuela de fútbol y no lo que nos quieren vender aquí. Cada niño anota a diario en una libreta lo que va mejorando y, al cabo de un tiempo, se la enseña al director de la escuela. Aquel equipo tenía un potencial enorme: Sneijder, Huntelaar, Sketelenburg... Pero a mi mujer no le gustaba Ámsterdam: a las siete, todo cerrado. Nos fuimos al Zaragoza con los fichajes de Ayala, Milito, Aimar, D'Alessandro... El primer año entramos en Europa, pero después bajamos.

P. Y llegó Atenas.

R. Una ciudad muy tranquila, pero una vez que has visto las ruinas lo has visto todo. A mi madre le detectaron un cáncer y... ni dinero ni nada. Volví a casa, al Levante, que estaba a mitad de la tabla. Todo ha sido felicidad. Mi madre está genial y el que trabaja con una sonrisa nunca muere. Todos quieren venir a entrenarse para echar unas risas. El futbolista que no se vea un privilegiado es mala persona.

P.¿A qué se debe el bajón del Levante?

R. La Copa nos ha hecho mucho daño. No estamos acostumbrados a jugar cada tres días.

P. ¿Cómo está a los 35 años?

R. Nunca he destacado por mi regate, sino por mi fortaleza física. No me canso.

P. ¿Fue un milagro ganar al Madrid en la primera vuelta?

R. No nos achicamos ante nadie en nuestro estadio. En la Copa, en el Bernabéu, nos cayeron ocho el año pasado. No me gusta cuando Mou o Guardiola felicitan después al contrario por valiente. El fútbol es para listos. Vamos a competir de verdad.

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