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Ilusión frente a necesidad

El Gescrap Bizkaia opone su euforia y su emotividad ante un Caja Laboral que se ve por primera vez ante el riesgo de ser eliminado

Si la experiencia fuera un grado el derbi vasco de la Euroliga no se jugaría. El Baskonia no solo acumula una trayectoria casi intachable en la Euroliga (en sus distintos formatos) sino que le ha cogido la medida a la cancha vizcaína (sea la que fuera) y a los derbis frente a l recién nacido rival de Bilbao Si la estadística fuera la base de los argumentos, el Caja Laboral vendría de paso por Bilbao jugaría un partido y se iría. El conjunto alavés ha ganado cinco de los ocho derbis disputados en la Liga ACB, también ganó en el partido de la primera vuelta de la presente Euroliga, en los tres de Copa del Rey y las dos veces que se han encontrado en la Supercopa. El Baskonia, por tanto, parece manejar mejor la máquina sentimental y anímica de estos partidos donde se juega por igual con la cabeza que con las vísceras.

Si la ilusión, sin embargo, fuera virtud, sería el Bizkaia quien se pasearía por el Bilbao Arena, con el corazón en la mano ante la posibilidad histórica de meterse entre los 16 mejores equipos de Europa, precisamente en una temporada donde flaquea mucho más de lo esperado en la Liga y en la que técnico, jugadores y afición habían depositado muchísimas esperanzas tras haber diputado el título de Liga la pasada campaña. Lo que para el Caja Laboral es necesidad (la obligación de seguir en Europa), para el Bizkaia es la ilusión de franquear la puerta del selecto club de los 16, donde siempre ha estado el club alavés y nunca el club vizcaíno.

Entre la ilusión y la necesidad se mueve un derbi quizás inesperado y que viene de la mano de un grupo demasiado complejo en el que nadie ha dado marcha atrás, nadie se ha descolgado y ha propuesto sorpresas constantes. Incluso el cierre patronal de la NBA, mientras duró, consiguió equilibar aún más un grupo que nunca ha tenido cenicientas. Solo el Nancy, cuando se quedó sin Batum, ocupó su lugar dejando abierta una lucha que concluye con el duelo entre vizcaínos y alaveses para encontrar un lugar en el continente europeo.

Gescrap y Caja Laboral son tan distintos en lo fundamental como parecidos en lo anímico. El Bizkaia ha hecho de su agresividad y su competitividad su divisa prioritaria. Un equipo al que le gusta correr tanto que a veces cae en la precipitación, hasta el punto de ser el equipo de la ACB que más perdidas de balón acumula en la competición española.

El preparador montenegrino ha ensalzado, en la comparecencia previa a este encuentro, la veteranía en todo tipo de competiciones de jugadores de Gescrap como Mumbrú, Hervelle, Banic o Raúl López, que en anteriores equipos estaban "acostumbrados" a jugar partidos de relevancia. Esta experiencia la concentran ahora para buscar el pase al Top 16 de la Euroliga por lo que en opinión de Ivanovic no se puede decir que Gescrap Bizkaia sea un equipo "inexperto".

El balcánico no ha dudado en clasificar el duelo de Miribilla como el "más importante" al que se ha tenido que enfrentar el Caja Laboral esta temporada, ante un equipo "previsible" como los hombres de negro, que en su pabellón se caracterizan por su "carácter luchador" y por llevar los partidos a un ritmo "muy alto" de juego.

Sabe Ivanovic de que habla teniendo en cuenta que cualquier equipo que entrene el montenegrino se caracterizará por lo que Banic catalogaba como espíritu alemán: "nunca se rinde". Quien se rinde, con Dusko Ivanovic no juega.

El Bizkaia también ha hecho de esa característica su seña de identidad. Su entrenador, Fotis Katsikaris, también cree que se trata del "partido más importante en la historia del club" bilbaíno, un encuentro que barrunta "de emociones y nervios" frente a "un rival grande, con una gran trayectoria en la Euroliga".

"El Caja Laboral tiene más experiencia que nosotros en este tipo de partidos y le esperamos muy fuertes y metidos en el partido desde el principio", dijo el técnico griego sobre un enfrentamiento que prevé "igualado", pero "distinto del de Vitoria" de la primera vuelta, en el que ganó su equipo tras una sorprendente remontada final.

"Ahora están mucho mejor en defensa, son más agresivos. Por eso, tenemos que cuidar mucho nuestro juego en ataque, ya que nosotros también hemos mejorado atrás". De todos modos, Katsikaris cree que este tipo de encuentros son más "de los jugadores" que de los entrenadores, ya que no puedes sorprender al entrenador rival, al conocerte tan bien".

"Se puede decidir con detalles de baloncesto, tiros libres, rebotes, pérdidas", añadió el entrenador del equipo vizcaíno, que pide a sus jugadores "cabeza limpia, pura, pero el corazón con mucho fuego".

El técnico afirmó que podrá contar con el base Raúl López, aquejado en las últimas semanas de problemas físicos. Su presencia en la cancha, no obstante, dependerá de "cómo vaya el partido". "Ayer hizo parte del entrenamiento y hoy hará más", añadió a Katsikaris, que manifestó su felicidad por la posibilidad de contar con su segundo base.

El efecto Miribilla es la tercera pata de este debate. El Bizkaia se ha agarrado a su público como un talismán que le impide el amodorramiento y le impulsa en los momentos difíciles. Pero cuesta creer que el Caja Laboral pueda sucumbir a un ambiente electrizado. Sin demasiadas batallas como para ofuscarse por ese asunto. Miribilla más que un efecto contrario para los rivales tiene un efecto positivo para su equipo. En eso tiene el público bilbaíno un aire boloñés. En Bolonia el baloncesto apasiona y el público se apasiona pero jamás deja que la pasión le impida disfrutar del baloncesto. De uno u otro equipo.

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