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España está en la final y en los Juegos

La selección, de nuevo con un genial Navarro, gana a Macedonia (92-80) y asegura una nueva medalla

Misión cumplida. España estará en la final del Campeonato de Europa del próximo domingo y, más importante todavía, en los próximos Juegos Olímpicos de Londres. El primer objetivo con el que la selección encaró el torneo está en el bolsillo. El segundo, revalidar el oro de hace dos años, es el reto siguiente de una generación acostumbrada a estar en las grandes finales; se trata de la sexta de una gran competición en nueve años. Los de Scariolo, de momento, ya se han asegurado otra medalla.

Definitivamente, hay que quitarse el sombrero ante Macedonia, una cenicienta que llegó al Europeo sin mucho equipaje pero que ha competido como el mejor de los campeones. España sufrió y sufrió hasta deshacerse hoy en semifinales del conjunto macedonio (92-80). No cantó victoria el conjunto de Scariolo hasta los minutos finales, cuando manejó una renta de unos 10 puntos y Macedonia sintió que su sueño se había acabado. Aunque todavía le queda pelear por un bronce que sabría a gloria.

ESPAÑA, 92 - MACEDONIA, 80

España (26+18+27+21): Calderón (3), Navarro (35), Rudy (2), Pau Gasol (22) y Marc Gasol (11) -equipo inicial-, Ricky (5), Llull (3) e Ibaka (11).

Macedonia (18+27+17+18): Ilievski (15), McCalebb (25), V. Stojanovski (6), Antic (17) y Samarziski (12) -equipo inicial-, Sokolov, D. Stojanovski (3) y Chekovski (2).

Árbitros: Fabio Facchini (ITA), Srdan Dozai (CRO) y Spyridon Gontas (GRE). Sin eliminados.

Pabellón: Kauno Arena de Kaunas ante unos 10.000 espectadores.

Macedonia repitió el guión que ya había hecho tambalear a Rusia y que había acabado con Lituania. De la mano de un McCalebb supersónico, a buen seguro en el quinteto ideal de la competición, movió el balón de un lado a otro, percutió por fuera y nunca dejó que la selección se encontrara cómoda. Scariolo puso a Rudy como carcelero de McCalebb, en un marcaje especial como ya hiciera con el serbio Teodosic. Y sí, durante unos minutos el estadounidense nacionalizado macedonio pareció ausente, esposado después por Llull. Sin los puntos de su timón, y en los mejores momentos de Ibaka en ataque y defensa, España abrió un resquicio (28-18). Funcionaba la defensa en zona y la dinamita exterior de Macedonia parecía controlada. Ricky se bautizó incluso con su primer triple en el campeonato después de 13 intentos.

Pero Macedonia no estaba muerta, sino agazapada. Antic, Ilievski y McCalebb se unieron y lideraron un parcial de 3-14 que puso el partido en el punto de arranque. La selección entró en estado de conmoción. Su defensa comenzó a hacer aguas de una manera evidente en el tercer cuarto. McCalebb tenía entonces la muñeca caliente y Macedonia se fue hasta los 45 puntos al descanso, la mayor anotación recibida en medio partido por España en todo el Europeo. En solo el segundo cuarto, La Roja encajó 27 puntos, una barbaridad.

España necesitaba recuperar su seña de identidad, el tajo defensivo. Hasta entonces el partido había sido lo que quería Macedonia, un intercambio de canastas. Fue necesaria de nuevo la mejor versión de Navarro, otra vez un gigante en el tercer cuarto. Él solito acabó con Macedonia triple a triple, hasta los 19 puntos en 10 minutos, un parcial superior al que consiguió contra Eslovenia. Fue el golpe de gracia para los chicos macedonios, inermes ante la demostración de genio de Navarro, por más que McCalebb liderara la resistencia. El base y Antic no bastaron. España jugará la final. Y estará en Londres 2012.

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