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LIGA | MALLORCA, 1 - ESPANYOL, 0

Mallorca y Espanyol, verdes

De Guzmán resuelve y los blanquiazules añoran a Osvaldo

Admitía Pochettino en la víspera del partido que cuenta con "una plantilla muy corta, quizás la más corta de España". En limitaciones económicas -y sus consecuentes estrecheces deportivas- no le va a la zaga el Mallorca de Laudrup. Ayer, Mallorca y Espanyol libraron un duelo casi de pretemporada. Los técnicos diseñaron sus onces iniciales como experimentos, todavía inmersos en la dinámica de prueba -error propio de los amistosos veraniegos. El Mallorca venía de disputar un solo partido en las últimas cuatro semanas (una derrota por 0-2 ante el Nápoles) y formó con la misma alineación, que incluía nada menos que a cinco debutantes. Por su parte, el míster españolista dio galones al internacional sub 20 Álvaro Vázquez para suplir la plaza de artillería vacante tras la marcha de Osvaldo y, vista la negativa de su directiva a concederle un fichaje ilusionante, fio su suerte a la plantilla más joven de Primera.

MALLORCA 1 - ESPANYOL 0

Mallorca: Aouate; Zuiverloon, Ramis, Chico, Cáceres; Tejera (Víctor, m.66), Martí, De Guzmán, Alfaro (Castro, m.59); Nsue y Hemed (Pina, m.76). No utilizados: Yeray, Cendrós, Kevin, Crespí.

Espanyol: Cristian Álvarez; Javi López, Amat, Héctor Moreno, Dídac; Baena (Thievy, m.76), Javi Márquez (Sergio García, m.76); Rui Fonte, Verdú, Luis García (Albín, m.56) y Álvaro Vázquez. No utilizados: Kameni, Forlín, Galán, Cristian Alfonso, Cristian Gómez.

Gol: 1-0. M. 61. De Guzmán dispara desde la frontal y Héctor Moreno desvía a gol.

Árbitro: Pérez Montero. Amonestó a Héctor Moreno, Ramis, Javi Márquez, Hemed y Javi López.

Iberostar Estadi. 12.411 espectadores.

Mallorca y Espanyol son hoy dos equipos que han perdido a sus referentes en ataque y todavía no parecen haber dado con la llave para asomarse con garantías al área rival. Comenzaron más entonados los baleares, tan cómodos y dominadores como imprecisos. El israelí Tomer Hemed, un delantero incógnita, ofreció buenos detalles y, en el que pudo ser su último partido como mallorquinista, De Guzmán iluminó el ataque local con la ayuda de las incursiones -a grandes zancadas- de Nsue. Estaba el Espanyol como empequeñecido, viendo pasar la pelota, hasta que Pochettino saltó del banco a dar cuatro gritos. Entonces comenzó una presión ordenada que equilibró el partido. Pero cuando recuperaban la posesión, los blanquiazules exigían poco a la novata defensa local, que más de una vez anduvo descoordinada. Dos remates de cabeza de Álvaro y Verdú, solos dentro del área pequeña, evidenciaron que Ramis echaba de menos a su lado al lesionado Nunes.

Con la gasolina justa, el Mallorca continuó acechando la portería de Cristian tras la reanudación. Mientras tanto, y escurriéndose una vez más entre los centrales rojillos, Álvaro dispuso de una ocasión clarísima para avanzar a los pericos. Su toque con la puntera se estrelló en el lateral de la red.

La entrada del uruguayo Gonzalo Castro fue una bocanada de aire fresco en un partido que sea estancaba por momentos. Su verticalidad propició la combinación que desembocó en el único gol del encuentro. Un gol de churro que, en cualquier caso, vino a bendecir al hombre del verano en Mallorca, pretendido por el Villarreal y por el Rubin Kazan: Jonathan De Guzmán. Tras recibir en la frontal, el holandés ensayó un disparo raso, que Cristian habría blocado sin dificultad de no ser porque el novel Héctor Moreno desvío la trayectoria del balón hasta la red. Para Moreno fue una desafortunada circunstancia en un debut correcto. Pero el tanto desmontó el plan de Pochettino, que lanzó a los suyos a una ofensiva algo atolondrada. Hacia el final, Verdú halló espacios para moverse a placer en la zona peligrosa, propuso paredes y trazó diagonales. Pero ni Álvaro primero, ni el canterano Thievy en la recta final, pudieron hacer olvidar a Osvaldo. Cuando por fin se decidieron a atacar, los pericos lo añoraron más que nunca.

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