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En busca del sol

El delantero Aranda, reacio al clima de Pamplona, firma por el Levante para "disfrutar de la vida"

Necesita el sol, el sur, la alegría. Quizá por ello, Carlos Aranda (Málaga; 1980), nuevo delantero del Levante, vuelve a hacer las maletas. Se marcha del Reyno de Navarra, donde jugó con Osasuna las últimas dos temporadas (49 partidos y nueve goles), para vestir la novena camiseta diferente en su carrera profesional. "Pamplona es una ciudad muy tranquila, con un clima al que no estoy acostumbrado. La vida en Málaga es muy diferente y yo quiero disfrutar de mi vida, no solo de jugar al fútbol", declaró a un periódico navarro cuando se hizo oficial su traspaso al equipo valenciano. Con el cuadro granota ha firmado un contrato de tres años; llega libre tras haber recibido la carta de libertad por su anterior club.

En Osasuna no estaba a gusto. Entre otras cosas, porque desde febrero, desde que llegara José Luis Mendilibar al banquillo en sustitución de Camacho, su gran valedor, solo jugó un encuentro. El principal motivo, en cualquier caso, fue una lesión muscular que le atormentó durante toda la segunda parte de la pasada temporada. "Es un chaval que necesita el buen tiempo, la alegría andaluza, el sur de España", confirma Mendilibar; "en Pamplona, el frío por un lado y las lesiones por el otro, no le han ayudado". Y amplía: "Pude verle poco con la pelota entre los pies, pero la calidad que tiene es deslumbrante. Sin conocerlo piensas que es un buen delantero, pero entrenándole te das cuenta de que tiene números extraordinarios, de auténtico crack, y un arranque con el que deja atrás a cualquier defensa", opina Mendilibar.

Unas características que Aranda puede volver ahora a expresar en el Levante, donde tiene el reto de hacer olvidar a Felipe Caicedo, traspasado por el Manchester City al Lokomotiv de Moscú y protagonista el curso pasado de la salvación granota con 13 tantos. "Los goles son rachas y el delantero vive de ellas; si Dios quiere, voy a hacer aquí los máximos posibles", declaró Aranda el día de su presentación. Le ayudará en buscarlos Juanlu, malagueño cómo él. El medio, que empieza su tercera temporada en Valencia, comentó con una imagen graciosa los fichajes de Aranda y del lateral Pedro López, procedente del Valladolid: "Tienen el culo pelado de jugar en Primera, son tíos con experiencia y un equipo veterano sirve en los momentos duros".

Aranda ha pisado los campos de Primera División con el Numancia (dos veces), el Sevilla, el Albacete, el Villarreal y Osasuna. También los de la Champions, dos veces con el Madrid (dos partidos), donde empezó su andadura profesional. Al club blanco llegó recomendado por el entonces director general de la cantera Vicente del Bosque. Aquel fichaje alejó a Aranda de una adolescencia complicada, cuando coqueteaba con la delincuencia. "Ganamos a un gran futbolista y salvamos a una persona maravillosa", dijo Del Bosque de él unos años más tarde. Su infancia en Málaga estuvo marcada por la tragedia; el padre abandonó la familia cuando era un niño y la madre, adicta a las drogas, murió por un cáncer cuando él tenía nueve años. El fútbol le salvó la vida. Y quiere vivirla con alegría, junto al sol y al sur.

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