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Tiger tampoco jugará el Open Británico

Después de perderse el Abierto de Estados Unidos, Woods sigue de baja por sus problemas físicos

Hace dos años la vida de Tiger Woods era idílica. Indiscutible número uno del mundo, a sus 33 años el estadounidense exhibía su poderoso e impecable golf allá por donde iba. Ganaba cerca del 40% de los torneos que jugaba, lo que le valió un acumulado de 72 victorias en el circuito estadounidense, incluidos 14 grandes. Pero esa etapa dorada tenía fecha de caducidad. En noviembre de 2009 se destapó su gran lío de faldas y comenzó una vertiginosa cuesta abajo que parece no tiene fin. Numerosas infidelidades acabaron con su matrimonio, sus multimillonarios contratos y lo que le hizo famoso de verdad: su golf. Desde entonces Tiger, hundido en el número 17 del ránking mundial, no ha vuelto a ganar un torneo.

Y ahora, una dolorosa lesión en el pie izquierdo le obliga a renunciar a sus campeonatos favoritos. El último, el Abierto Británico, que se jugará en el Royal Saint George de Londres del 14 al 17 de julio. Un British especial. Es el primero después de la muerte de Severiano Ballesteros. "Desgraciadamente los médicos me han desaconsejado jugar hasta que no esté al cien por cien", decía Woods en un comunicado oficial emitido a través de su página web. "No quiero arriesgarme a tener una recaída. Esta vez voy a ser más inteligente. Estoy decepcionado y quiero expresar mi pesar a los aficionados del Abierto Británico", explicaba el exnúmero uno del mundo, que ya renunció al último Open de Estados Unidos por sus problemas físicos.

Tiger, de 35 años, se lesionó en la rodilla y el talón de Aquiles de la pierna izquierda el pasado mes de abril en la tercera ronda del Masters de Augusta. Terminó el torneo en cuarta posición, pero esas dolencias le obligaron a retirarse de la competición. Un mes después reapareció en el TPC de Sawgrass, considerado el quinto grande del año, pero apenas pudo completar 9 hoyos por más molestias. Inmerso, además, en un profundo cambio de juego, Tiger no tiene prisa por volver a jugar y deleitar con su juego. La gente le apoya y la gente le espera, pero solo volverá cuando sea para ganar. Es su mentalidad, es Tiger Woods.

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