Análisis:
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Pescando en río revuelto

Hace casi un año, en el Tour de Francia, concretamente en el Port de Balés, ocurrió un incidente con la cadena de la bici de Andy Schleck y Contador anduvo metido en el ajo. Fue famoso el asunto y dio de qué hablar. Se escribieron ríos de tinta y las especulaciones sobre la ética de lo que hizo Contador, o sobre lo que vio y no vio, fueron muy variadas. Pero en fin, aquello pertenece ya al pasado, y es otra historia. El caso es que ese mismo día, precisamente en ese mismo puerto de montaña, ocurrieron otras historias destacables, algunas menos conocidas. En realidad cada corredor podría contar muchas intrahistorias de cada día, de mayor o menor interés según lo ocurrido y la habilidad del que lo cuente, pero la historia que voy a contar tiene su punto divertido.

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No me refiero por supuesto a la fuerte caída de Iban Mayoz, que si mal no recuerdo, tal y como he leído en una entrevista, fue el final de su vida deportiva. Y no por las lesiones sufridas, sino porque al terminar el año no se le renovó el contrato con su equipo, y tras no encontrar equipo para esta temporada, el guipuzcoano se vio obligado a abandonar el ciclismo. Esto también fue en Balés, pero no, la historia divertida fue otra.

A la que me refiero es a una en la que el protagonista fue Gadret, ganador de la etapa de ayer del Giro en Catelfidardo, donde ya ganase Oscar Freire en la Tirreno-Adriático hace algunos años. Gadret formaba parte del grupo de cabeza junto con su compañero Nicolas Roche. Al parecer, el director había dejado bien claro en la reunión que Roche era el líder del equipo, así que el resto de los compañeros debían ayudarle ante cualquier dificultad. Entonces Roche pinchó en mitad de ascensión, y cuando se dirigió a su compañero para que este le prestara su rueda, tal y como indica el manual de ciclista, Gadret movió la cabeza de derecha a izquierda en ese gesto universal que todos entendemos como una negación. Roche pensó que se trataba de una broma, pero no. Y la afrenta no terminó ahí, pues ni corto ni perezoso, en ese mismo momento se movió hacia la izquierda y lanzó un ataque desesperado mientras su compañero Roche se descolgaba esperando al coche de asistencia.

Esa misma tarde, con cierta gracia y espero que también ironía, Roche dejo unas declaraciones en las que decía: " Si Gadret aparece asesinado en el hotel mañana por la mañana, probablemente yo seré el primer sospechoso". Compañeros eran, aún lo siguen siendo; amigos parece que no tanto, aunque este último dato lo desconozco, no estoy actualizado.

No he podido evitar que me venga este recuerdo al verle ayer a Gadret levantando los brazos en el Giro. La verdad es que lo que me preguntaba es que estaría pensando Roche en ese mismo momento. Bien es cierto que Gadret tenía sus razones para no ayudarle, no en vano fue el mejor francés clasificado en el Tour de Francia, y eso se cotiza muy mucho en los criteriums post-Tour.

El caso aquel fue un día revuelto, y las polémicas mayores canibalizaron a las menores, por eso que esta historia no trascendió demasiado. Y ayer, de nuevo en otro día revuelto, volvió Gadret a tener su dósis de protagonismo. Contador, otro de los de Balés, estaba dispuesto a ceder su maglia rosa a algún valiente, y esa pública generosidad hizo que fuesen muchos los que se apuntasen a la fiesta. Tantos, que al final eran demasiados, así que no hubo premio para ninguno. Al final se hizo una fuga interesante con Le Mevel y Kruijswijk como corredores más beneficiados, pero el pelotón no les dejó margen suficiente de maniobra. De ese grupo salió Dani Moreno, al que le faltaron 200 metros para su mejor victoria, pero Gadret impuso su potencia y explosividad en un duro ataque lanzado en la pancarta de 400 metros ya con Moreno a la vista. Bonita etapa de Giro que podía haber sido perfectamente una etapa de la Tirreno-Adriático en el mes de Marzo con la vista puesta en la Milán-San Remo. Pero no, estamos en Mayo, esto es el Giro, y aquí ahora se mira a las montañas.

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