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El Atlético no escarmienta

El Racing, lanzado por Giovani, logra la permanencia ante una defensa de chirigota

La defensa del Atlético volvió a fallar como una escopeta de feria y el Racing sacó tajada con una victoria que le deja matemáticamente una temporada más en Primera. Dos zarpazos de Kennedy y Rosenberg en dos jugadas horriblemente planteadas por el conjunto rojiblanco premiaron las ganas del equipo cántabro, con más ritmo, más sangre y mucho más pillo. El cuadro de Marcelino explotó la incertidumbre de la última línea del Manzanares, presionando la salida, por así llamarla, de la pelota de los visitantes y encontrando la espalda de los laterales recurriendo a los pelotazos cruzados. Pese a su simpleza, el planteamiento causó estragos.

El cuadro de Quique Flores volvió a hacer el ridículo, víctima de las rotaciones que afectaron a una zaga que prácticamente ha cambiado todas las semanas. Ujfalusi fue el único defensor que repitió respecto al desaguisado frente al Málaga. Quique reaccionó a las bajas por lesión de Godín y Perea colocando a Ujfalusi y Domínguez de centrales mientras daba bula a Antonio López por el carril izquierdo en lugar de Filipe Luis, castigado en el banquillo tras el roto que le hizo Rondón. Para terminar de marear la perdiz, Valera volvió a competir tras dos meses en el limbo.

RACING, 2 - ATLÉTICO, 1

Racing: Toño; Pinillos, Henrique, Álvaro, Cisma; Kennedy, Tziolis, Lacen, Munitis (Cristian, m. 66); Rosenberg y Giovani (Luque, m. 72). No utilizados: Coltorti; Torrejón, Francis, Diop y Ariel.

Atlético: De Gea; Valera, Ujfalusi, Domínguez, A. López (Filipe Luis, m. 80); Mario Suárez, Tiago (Fran Mérida, m. 85); Reyes, Elías (Forlán, m. 57), Koke; y Agüero. No utilizados: Joel; Pulido, Assunção y R. García.

Goles: 0-1. M. 10. Mario Suárez aprovecha un despeje fuera del área. 1-1. M. 37. Kennedy, de falta. 2-1. M. 48. Rosenberg gana en carrera a Domínguez y marca de tiro cruzado.

Árbitro: González González. Amonestó a Álvaro, Ujfalusi, Reyes y Toño.

17.000 espectadores en El Sardinero. Antes del partido se rindió homenaje a Severiano Ballesteros, fallecido el sábado pasado. Los jugadores del Atlético también lucieron una camiseta de apoyo a Juanfran por la muerte de su padre.

Los efectos del baile de cromos no se hicieron esperar. Cada aproximación del Racing era una pesadilla para De Gea, vendido por los despejes de los centrales hacia arriba en vez de hacia fuera, sin que parecieran conocer la ley de la gravedad. Los rojiblancos a duras apenas se sacudían la presión de encima y no acertaban a enganchar con Agüero. El Kun desapareció, solo en la delantera, sin el apoyo de un segundo punta mientras Forlán pagaba sus diferencias con Quique. El entrenador, que no pudo recurrir a Diego Costa, titular los dos últimos meses, solo echó mano del uruguayo con el marcador en contra. La ansiedad de Forlán por salir de su círculo vicioso tampoco ayudó al Atlético, que con todo se había adelantado en el marcador: Tiago botó un córner, Domínguez prolongó al primer palo y el despeje de Toño lo enganchó Mario Suárez. El medio colocó el rechazo muy bien con el interior, ajustado al palo, y lo celebró mostrando una camiseta de Juanfran, como muestra de cariño al extremo, cuyo padre murió el domingo.

Ahí se terminó la contribución ofensiva del Atlético, en el que Elías tampoco aportó nada en su posición, y eso que esta vez le colocaron de media punta. Más incisivo resultó Giovani, un tormento hasta que pidió el cambio, lesionado. Determinante, el brasileño, antes de despedirse, remató al palo en un contragolpe. Antes provocó la falta que originó el gol del empate y dio el segundo. Por más que estuviera avisada, la defensa claudicó a los tiros de falta de Kennedy. El sueco, un peligro público a balón parado, anotó su tercera diana de libre directo en lo que va de curso desde el mismo lugar de siempre, el vértice izquierdo del área, desde donde lanzó una falta lateral que pasó entre Henrique y Valera y, tras dar un bote, cruzó la línea.

El Atlético, otra vez sin dueño, limitaba sus opciones a rascar alguna ocasión en medio de la nada, como en un lanzamiento de falta de Antonio López que Henrique sacó bajo palos tras el vuelo de Toño. El Racing recurría a Kennedy de matarife. El especialista casi anotó el segundo en otra falta desde el mismo sitio y asistió a Henrique en una jugada anulada por fuera de juego justo antes del descanso. El Atlético agradeció el parón, pero en la reanudación concedió el gol definitivo en otra acción para el despiporre: Giovani asistió en largo a Rosenberg para que ganara en carrera a Domínguez y marcase por el hueco que había. El Atlético, sin alma ni sustancia, casi agradeció el resultado y que no le cayeran más.

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