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El Maccabi frente a la mística Obradovic

El técnico del Panathinaikos puede ganar su octava Euroliga ante el conjunto israelí

La estrella de la final de la Euroliga que se disputa hoy entre el Panathinaikos y el Maccabi (16.30, Teledeporte) no mete puntos ni coge rebotes. Va de traje, durante el partido prácticamente no se sienta ni un minuto en el banquillo, no deja de dar instrucciones a sus jugadores con medio cuerpo metido dentro de la cancha, y hasta le da tiempo para mantener alguna que otra discusión con los árbitros. La mística que acompaña a Obradovic es tal que le convierte en la primera razón del favoritismo del equipo griego. Sus siete títulos conseguidos en cuatro equipos diferentes le han otorgado una aureola casi mítica de imbatibilidad, mezcla de sus capacidades tácticas, la ascendencia que cuenta sobre sus jugadores, que le siguen con enorme convicción, y el favor de la fortuna cuando lo anterior no es suficiente. Con su incuestionable liderazgo, el Panathinaikos se presenta en una nueva final después de ofrecer en semifinales una nueva muestra de sus mejores cualidades que comienzan en el férreo control del ritmo de juego, planificado por Obradovic y llevado a cabo por Diamantidis, pasa por un fondo de armario profundo y eficaz y termina en una dilatada experiencia que le permite conocer los momentos del partido donde debe acelerar o frenar.

Enfrente se va a encontrar con el Maccabi, que se deshizo del Real Madrid con parecida igualdad que su rivales del Montepaschi. Si el equipo griego cuenta con Diamantidis como inmejorable jefe de operaciones, el Maccabi cuenta con otra joya de nombre Pargo, que el viernes en la semifinal dio otra exhibición de poderío físico y dotes de mando. Su duelo, por la incidencia que tienen ambos en el juego y el ánimo de sus respectivos equipos, puede resultar decisivo para el devenir de la final. Junto a la desmedida potencia de Schortsianitis y una serie de buenos jugadores exteriores como Pnini o Eidson, el Maccabi cuenta con suficientes argumentos como para discutir el favoritismo del Panathinaikos. Lo que está totalmente garantizado es el ambiente en las gradas, pues ambos equipos movilizan miles de ruidosos y uniformados seguidores, independiente donde se dispute el torneo. Panathinaikos frente a Maccabi. Verdes frente a amarillos. Los dos mejores equipos del año. Final esperada, final justa.

Previamente a esta final, Real Madrid y Montepaschi jugaran por el tercer y cuarto puesto (13.30h Teledeporte)

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