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El Bizkaia Bilbao Basket reacciona ante el Cajasol

El equipo de Katsikaris encara otras dos finales

El Bizkaia Bilbao Basket superó ayer ante el Cajasol la primera de las tres finales hacia las eliminatorias que encara el equipo bilbaíno desde que encadenara dos derrotas ante el Caja Laboral y el Fuenlabrada. Por contra, el conjunto de Joan Plaza perdió las remotas opciones que atesoraba de disputar la fase por el título, a pesar de que llegaba con renovados bríos tras sus dos últimas victorias.

La necesaria reacción del Bilbao Basket no se fraguó en un encuentro fácil. Muy al contrario, el equipo sufrió al principio para encontrar las debilidades del equipo sevillano, bien camufladas entre el entusiasmo y las ganas de rascar sus últimas posibilidades. El conjunto de Katsikaris cimentó su triunfo en la gran actuación del belga Axel Hervelle —15 puntos—, quien supo neutralizar la precisión de Bullock y Davis.

Cajasol, 78; Bizkaia BB 83

Cajasol (19+21+20+18): Sastre (5), Bullock (18), Triguero (5), Satoransky (5) y Katelynas (6) —cinco inicial—, Kirksay (9), Davis (14), Aguilar (0), Ivanov (10) y Urtasun (6).

Bizkaia B B (16+27+21+19): Warren (11), Mumbrú (11), Sonseca (2), Banic (10) y Jackson (7) —cinco inicial—, Fisher (10), Vasileadis (5), Mavroeidis (9), Blums (3) y Hervelle (15).

Árbitros: Araña, Arteaga y Cardús. Sin eliminados.

Unos 3.600 espectadores en el Municipal de San Pablo.

Tras una gran puesta en escena del Cajasol, Warren asumió el papel de guía y reordenó una escena que se antojaba resbaladiza para los bilbaínos. Cuando los de Plaza empezaron a tirar de orgullo quedó claro que la estrategia de Mumbrú y Banic no iba a caer en saco roto.

Un triple de Hervelle redujo un marcador que reflejaba las estrecheces que vivirían ambos equipos en la recta final —56-55—. Kirksay, desde los 6,75 y actuando en la posición de base, dio al partido un emocionante giro argumental poco después. Dos triples bilbaínos volvieron a dar al partido un color claramente visitante —66-74—. Todo parecía decidido ante la paralizante inoperancia de los sevillanos en los últimos compases.

Pese a que sus huestes buscaron el milagro amparándose en una agresiva puesta en escena en la zona, el triunfo caía ya del lado bilbaíno, mucho más centrado en la línea defensiva que al inicio del partido. Ahora solo queda esperar que las dudas y los errores no empañen la actuación bilbaína en las dos próximas citas ante el Menorca y el Estudiantes.

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