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La mala educación de la UEFA

El organismo europeo castiga las críticas y las formas y obvia el juego violento

A la UEFA, el organismo que rige los designios y las finanzas del fútbol europeo, le preocupa más la educación y las formas, que lo que sucede en los terrenos de juego de las competiciones continentales a nivel de clubes. Cualquier crítica o salida de tono hacia árbitros o contrarios es sancionable, como resulta también la picaresca de los futbolistas de provocar una tarjeta o expulsión para limpiar el expediente para una siguiente ronda de competición.

Como ejemplo del primer caso, Arsenè Wenger y Samir Nasri, entrenador y jugador del Arsenal, fueron castigados por el Comité de Control y Disciplina de la UEFA con un partido de sanción debido a la conducta inapropiada durante el encuentro de vuelta entre el Barcelona y Arsenal de los octavos de final de la Liga de Campeones celebrado en el Camp Nou el pasado 8 de marzo.

La expulsión de Van Persie por una segunda cartulina amarilla por desplazar el esférico, estando el juego parado, desató la ira del entrenador y el centrocampista francés del club londinense. Por su parte, la pillería de Mourinho, que conminó a Xabi Alonso y Sergio Ramos a forzar sus amonestaciones en el partido ante el Ajax de la quinta jornada de la Champions, en la fase de grupos, le costó al técnico portugués un partido de castigo y al Madrid 100.000 euros de multa. El recargo para Alonso y Ramos fue de 20.000, y para Dudek y Casillas, que hicieron de correo en la trama, de 10.000.

La UEFA, sin embargo, amparándose en una regla irrebatible, no castiga las acciones violentas que suceden en la disputa del juego, si estas no son penadas con la expulsión por el colegiado encargado de dirigir la contienda. La terrorífica entrada del jugador austriaco de Twente, Marc Janko, que ha acabado con la temporada del defensa del Villarreal, Gonzalo Rodríguez, con la fractura de peroné de su pierna izquierda, de la que ha sido operado hoy (la cuarta lesión grave del central argentino, tras dos roturas de ligamento cruzado de la rodilla derecha y una del ligamento interno del tobillo izquierdo), solo fue merecedora de la cartulina amarilla por parte de Aleksei Nikolaev, el colegiado ruso que dirigió el partido de ida de los cuartos de final de la Europa League entre el Villarreal y el Twente (5-1). Por si fuera poco, el delantero del conjunto holandés fue el autor del gol de su equipo.

"Los partidos no se rearbitran. El delegado de la UEFA hace un informe sobre la actuación del árbitro y, en todo caso, podría haber una sanción interna o un descanso prolongado para el colegiado si se considera que su actuación no ha sido la acertada", explica un empleado del organismo europeo de fútbol. Diez años atrás, un gol de Raúl González con la mano en un partido de Liga de Campeones entre el Madrid y el Leeds y no apreciado por el árbitro del encuentro, propició que el Comité de Control y Disciplina de la UEFA actuara de oficio y sancionara a Raúl con un partido de suspensión. El organismo europeo inmediatamente se retractó y el ahora delantero del Schalke se le borró la mancha en su expediente. Las reglas son de la UEFA.

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