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El Valencia paga su falta de oficio

Sin picardía ni acierto, el cuadro de Emery desaprovecha su tanto inicial y cae en Alemania ante un Schalke mucho más constante

Preso de una inocencia supina, el Valencia cayó en Alemania ante un Schalke que supo manejar mucho mejor los tiempos. El cuadro de Emery se vació físicamente y creyó merecer mejor suerte tras una meritoria primera parte y un tanto inicial. Pero salió anestesiado del descanso y ya no pudo volver al partido. En parte por Neuer, que sacó una mano milagrosa ante Aduriz. En parte por la falta de astucia para resolver en las dos áreas. En la propia, una floja salida de puños de Guaita propició el segundo gol del Schalke. Podía al menos haber reclamado falta, puesto que estaba rodeado de rivales y bordeando el área pequeña, pero ni siquiera se le ocurrió. Pura bisoñez. En la ajena, Tino Costa se inhibió en un remate en que solo debía meter el pie derecho, el precio de ser un zurdo cerrado. Y el Schalke, sí, fue más firme en la búsqueda de la victoria, mucho más constante, sin necesidad de que Raúl, bien sujeto por David Navarro, tuviera una actuación restallante la noche en que se convirtió en el jugador con más partidos en la historia de la Champions: 140.

SCHALKE 3 - VALENCIA 1

Schalke: Neuer; Uchida, Howedes, Metzelder, Escudero; Farfán, Kluge (Sarpei, m. 81), Matip (Papadopoulos, m. 60), Jurado (Draxler, m. 76); Gavranovic y Raúl. No utilizados; Schober; Ali Karimi, Edu y Charisteas.

Valencia: Guaita; Bruno, D. Navarro, Ricardo Costa, Mathieu; Banega (Tino Costa, m. 70), Topal; Joaquín, Mata, Pablo Hernández (Soldado, m. 64); y Aduriz (Jonas, m. 75). No utilizados: Cesar; Jordi Alba, Vicente y Albelda.

Árbitro: Jonas Eriksson (Suecia). Amonestó a Kluge, Escudero, Farfán, Mathieu.

Goles: 0-1. M. 16. Ricardo Costa. 1-1. M. 40. Farfán. 2-1. M. 52. Gravranovic, 3-1. M. 94. Farfán.

53. 517 espectadores en el Veltins Arena, de Gelsenkirchen. Clasificado el Schalke por el resultado global de 4-2.

Y eso que, en el primer acto, todo pareció estudiado. Hasta los saques de puerta de Guaita, siempre en dirección a Aduriz, que bajaba el balón y comenzaba el baile de los volantes: Mata, Joaquín y Pablo moviéndose entre líneas, retorciendo las caderas de los centrales germanos. El Valencia firmó una primera parte notable, sustentado por los centrales, David Navarro y Ricardo Costa, e impulsado por la pareja de mediocentros, Topal y Ever Banega. El argentino empezó muy resuelto, decidido a imponer su magnetismo en una zona en la que superaba claramente a sus adversarios, Kluge y Matip, abucheado este por su propio público. Pero también advirtió pronto que el depósito le marcaba la reserva, sobre todo cuando salía renqueante de algunas de las reservas que le exigía el partido. Topal, por su parte, sorprendió a todos cuando se marcó un par de amagos en posición de extremo izquierdo antes de centrar con potencia para que la pelota rebotara en la cabeza de Ricardo Costa y se convirtiera en el gol que reforzaba las tesis valencianistas. "Que bote Mestalla", gritaron tímidamente los 300 aficionados desplazados a Gelserkirchen.

En el Schalke, todos esperaban a Raúl, pero apareció otro español mucho menos conocido, Escudero, el joven lateral izquierdo fichado del Murcia. Su alineación fue tan inesperada que había periodistas alemanes que ni siquiera lo conocían. Después, sin embargo, justificó con creces su presencia. Le dio mucha profundidad al cuadro de Magath con incursiones constantes y un desplazamiento de balón siempre acertado. De su zurda, precisamente, nació la falta al borde del área que propició el empate del Schalke. El lanzamiento de Farfán, fuerte y muy combado, resultó inaccesible para la estirada de Guaita. El Veltins Arena lo celebró con una gran descarga de energía.

En su primer control, Raúl sacó a David Navarro de su zona, se lo llevó al centro del campo y cedió a Escudero para que montara el ataque alemán. Era una prueba de fuego para el central del Valencia, en el ojo del huracán tras su codazo a Fernando Llorente. Y respondió con serenidad y acierto en la mayoría de las acciones, anulando a la estrella española del Schalke.

La estrategia volvió a funcionarle al equipo de Emery cuando, en un córner sacado por Pablo Hernández, Mathieu se quedó completamente solo al borde del área. El Veltins Arena contuvo la respiración, pero el disparo del lateral francés se escapó unos centímetros. Emery estaba tan enchufado que, desde la banda, corría a por los balones que se perdían.

Al tercer pase errado por Banega al comienzo de la segunda parte, Emery dio un respingo y mandó calentar a Tino Costa. Todo lo que le faltaba de físico a Ever le sobraba a Topal, un portento de potencia y velocidad. Sin embargo, el conjunto de Emery salió sin chispa tras el descanso y Guaita despejó con timidez un balón que cayó en poder de Gravanovic. El delantero suizo remató a gol.

El partido se desmelenó y, en una contra perfecta de Joaquín, Aduriz se dispuso a encarar a Neuer. En un acto reflejo, el portero alemán despejó a córner un disparo que iba a la escuadra. El Valencia necesitaba refrescos y cuando entraron Tino Costa y Soldado, el Schalke vio por momentos la soga al cuello. Pero al equipo de Emery le faltó determinación y le sobró un árbitro sueco tan inoportuno que hasta dos balones del Valencia dieron en su espalda: un pase en la primera parte y un remate de Joaquín en la segunda. Más tarde, no quiso ver nada en un supuesto empujón a Mathieu cuando encaraba la portería de Neuer. En plena desesperación valencianista, Farfán firmó una victoria demasiado dolorosa para un tierno Valencia.

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