Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Barac conduce al Caja laboral

El Baskonia logra la tercera plaza tras ganar al Valencia un partido jugado a tirones

Lo bueno de los partidos sin gobierno es que por sí mismos se convierten en emocionantes. Ya no se debate si son buenos o malos, sino si son interesantes o aburridos. Baskonia y Valencia se disputaban la tercera plaza para los play off, que nunca se sabe si es algo bueno o algo malo, pero lo hicieron de tal manera, a tirones, ahora tú, ahora yo, a base de triples en ocasiones, de rebotes en otras, que al final construyeron un partido difícil de clasificar. Un abstracto para poner a prueba al crítico más avezado. Ganó el Baskonia porque siempre estuvo un paso por delante, como si ser el dueño de la cancha le concediera un privilegio insoslayable. Y con ese pasito de más que le obligaba al Valencia a una finura demasiado exigente.

Caja Laboral, 72; Valencia, 65

Caja Laboral : Huertas (2), Logan (5), San Emeterio (10), Teletovic (12), Barac (17) —quinteto inicial—, Ribas (5), Oleson (16), Batista (2) y Bjelica (3).

Valencia : Cook (2), Rafa Martínez (23), Richardson (11), Savanovic (10) y Javtokas (6) —quinteto inicial—, De Colo (6), Navarro (-), Fernández (-), Pietrus (-) y Lishchuk (7).

Árbitros : Mitjana, Conde y Pérez Niz. Sin eliminados.

Unos 9.000 espectadores en el Fernando Buesa Arena.

Tan dispar era el asunto que al Valencia lo revitalizó Rafa Martínez con un acierto descomunal en el tiro y al Caja Laboral, el enorme Barac, que entra siempre en los partidos como pidiendo permiso pero acaba por abrir y cerrar la puerta a su antojo.

Nada estaba claro, ni en el dominio del tiempo, ni en el dominio de los triples a los que ambos se aferraban como soluciones de urgencia, que no de emergencia, como si la línea definiera las normas de educación que no había que atravesar. Cuando lo hacía, mandaba Barac, cuando no lo hacía, el dueño era el Valencia, comandado por Rafa Martínez, que salió como el rayo que no cesa. Tardó Teletovic en entrar en escena para compensar el duelo de disparos, pero apareció, como acostumbra, en los momentos más difíciles, más desesperados. Y al Valencia le falló Lishchuk en los tiros libres.

El Baskonia pudo convivir en la distancia corta, apenas soliviantada en un par de ocasiones en las que el Valencia por su acierto en el rebote y en los triples fue capaz de dar la vuelta al marcador. Pura intensidad, solo rota por la sobriedad del Baskonia.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.