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Mirotic se consagra en Siena

El Madrid logra un triunfo inverosímil ante el Montepaschi tras remontar 18 puntos en un partido en el que siempre fue a remolque. La perla blanca de 19 años obró el milagro con 16 puntos y un 4 de 4 en triples.

Los de Messina arrancaron con la disposición de las mejores tardes, liderados por Felipe Reyes los blancos presentaron credenciales en el Palaestra de Siena con la intención de dar continuidad a su brillante puesta en escena en la segunda fase de la Euroliga.

Seis puntos del capitán madridista en los primeros tres minutos dieron ventaja a los blancos pero pronto todo se convirtió en un espejismo. Las pérdidas de balón (6 en el primer parcial, 12 al descanso), el acierto de Zisis desde el perímetro, la intensidad de Moss en la pintura y las rápidas transiciones del conjunto italiano, arruinaron el buen arranque del Madrid que comenzó a arredrarse ante el ambiente y la intensidad del grupo de Simone Pianigiani.

Montepaschi Siena 68-78 Real Madrid

68. Montepaschi Siena (20+20+22+6): Zisis (14), Rakovic (2) , Kaukenas (8), Stonerook (5) y Moss (16) -Quinteto inicial- Hairston (7), Carraretto (6), K. Lavrinovic (4), Jaric (0) y Akindele (6).

78. Real Madrid (13+15+24+26): Prigioni (2), Llull (10), Suárez (15), Reyes (11) y Tomic (4) -quinteto inicial- Rodríguez (2), Velickovic (0), Fischer (3), Mirotic (16) y Tucker (15).

Arbitros: Jungebrand (FIN, Boltauzer (SLO) y Viator (FRA)

Incidencias: Segunda jornada del "Top 16" de la Euroliga. Palaestra de Siena. Lleno.

EFE

Tras su derrota en la primera jornada del Top 16 en Estambul ante el Efes Pilsen, el Montepaschi apretó los dientes e interpretó el duelo como una auténtica reválida. Con la importante baja por lesión de McCalebb, su mejor jugador y máximo anotador en la primera fase, los de Siena apelaron al carácter y a la defensa, la mejor del torneo con una media de 65,5 por partido. Ahí no encontraba respuesta el Madrid, apocado y sin soluciones, con Sergio Rodríguez relegado en la rotación y el novato Begic reservado para mejor ocasión. El bosnio de pasaporte esloveno, protagonista indirecto de la baja de Garbajosa, asistía de oyente al tormento que vivía su nuevo equipo.

Solo Llull atendía al pulso pero Jungebrand le tomó la matrícula, primero con una técnica y más tarde con un par de rigurosas faltas personales que le enviaron al banquillo sin tiempo para encabezar cualquier reacción.

El ardor del Montepaschi no encontraba antídoto y la ventaja se incrementó hasta rondar los veinte puntos mediado el segundo cuarto (55-37). Zarandeados en la pista y en su orgullo, los blancos solo encontraban esporádicos lanzamientos de Tucker para frenar la debacle.

Messina no daba con la tecla y asistía al martirio con sensación de déjà vu. Como ante el Charleroi en la quinta jornada europea o ante el Meridiano Alicante en ACB, el Madrid suspendía en actitud, en personalidad para sobreponerse a situaciones exigentes. Pero entonces, mediado el tercer cuarto y con su equipo 15 puntos abajo, el técnico italiano decidió levantar el castigo a Sergio Rodríguez.

El Chacho suplió a Prigioni y bajo su dirección los blancos despertaron del letargo. Cambió el pulso del encuentro y a su reivindicación se unió el talento de Mirotic. Una aparición descomunal. Un portento de 19 años que se lanzó a la aventura de ganar un partido que parecía perdido. Una demostración de temperamento. Ocho puntos consecutivos de la perla blanca empataron el duelo a cinco minutos para el final.

Los miedos del Madrid se trasladaron a los locales. Se hizo el silencio en Siena. El diámetro del aro visitante se incrementó de manera proporcional a la confianza de los de Messina. Dos triples de Carlos Suárez, otro de Tucker y uno más del magistral Mirotic (4 de 4 en triples, 16 puntos, 4 rebotes, 24 de valoración) para firmar una victoria inverosímil 68-78 (6-26 en el último cuarto). Un golpe en la mesa en una cancha inexpugnable desde 2009. El bautizo definitivo de una estrella: Nicola Mirotic.

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