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LIGA | SPORTING 1 - VILLARREAL 1

Buen fútbol, emoción y penaltis

El Villarreal arranca un punto ante el Sporting en la prolongación de un duelo vibrante

El Sporting y el Villarreal hicieron méritos para marcar de 100.000 maneras, pero solo supieron hacerlo cuando el árbitro les concedió sendos penaltis, a cada cual más enrevesado. El último, en la prolongación, dio al equipo de Garrido un punto más que merecido tras una montonera en el área de la que Marchena salió magullado. El Sporting, inferior en juego, tuvo el partido ganado cuando, con 1-0 y en superioridad por la expulsión de Gonzalo, martirizó al Villarreal a contragolpes. No sentenció y el tropiezo le deja en una posición incómoda.

En otros tiempos, la visita de un equipo de la España cálida a Gijón, tras la tromba de agua que cayó durante todo el domingo, situaría al Sporting en situación de privilegio. Pero ya nada es como era.

SPORTING 1 - VILLARREAL 1

Sporting: Juan Pablo; Lora, Botía, Gregory, José Ángel; Rivera, Eguren; De las Cuevas (Iván Hernández, m. 84), Carmelo (Nacho Novo, m. 64), Diego Castro; y Sangoy (Barral, m. 72). No utilizados: Cuéllar; Sastre, Portilla y Bilic.

Villarreal: Diego López; Ángel, Gonzalo, Marchena, Capdevila; Cazorla, Bruno, Borja Valero, Cani (Altidore, m. 70); Rossi y Nilmar (Musacchio, m. 77). No utilizados: J. Carlos; Catalá, Matilla, Mario y Montero.

Goles: 1-0. M. 68. Diego Castro, de penalti. 1-1. M. 90. Rossi, de penalti.

Árbitro: Iglesias Villanueva. Expulsó a Gonzalo por dos tarjetas amarillas (m. 76) y amonestó tambien a Rivera, Gregory, Sangoy, Borja Valero, Ángel, José Ángel y Eguren.

Unos 18.000 espectadores en El Molinón.

A pesar de la tromba de agua que cayó durante todo el día, ni el césped de El Molinón se embarró ni los jugadores del Villarreal se ahogaron en las zonas más mojadas. Cazorla y compañía entendieron cómo había que jugar en aquellas condiciones y dejaron claro por qué el conjunto castellonense es el único que, de momento, les aguanta el paso a los dos grandes.

El Sporting necesitaba unas prestaciones parecidas a la de su anterior partido en casa, contra el Sevilla, para aspirar a algo. Quizá por eso, Preciado repitió la línea de ataque. Y, efectivamente, De las Cuevas, Carmelo, Diego Castro y Sangoy hicieron de las suyas: ese fútbol vertiginoso y sin complejos que tanto gusta a su gente. El problema es que enfrente estaba un equipo enchufado, coronado por un guardameta, Diego López, que supo frenar los intentos gijoneses.

El empate a cero en el descanso desmentía un partido intenso, con alternativas, pero con más y mejores oportunidades del Villarreal. De las botas de Cazorla, Borja Valero y Cani el fútbol brota a borbotones para goce y disfrute de Nilmar y Rossi, dos ardillas que parecen conectadas a control remoto. Pero no acertaron y en el segundo tiempo se expusieron a cualquier arrebato gijonés. Como el de Nacho Novo y Sangoy, que acabó en penalti por mano de Gonzalo.

Poco después, Gonzalo abandonaba una vez más antes de tiempo el césped de El Molinón por una simple obstrucción. Tras la expulsión de Gonzalo, el Villarreal se la jugó al todo o nada y el Sporting disfrutó de contras en superioridad que no acabaron en el 2-0 de milagro, sobre todo en un tiro al poste de De las Cuevas. Quedó abierta una rendija al empate y el Villarreal, con tanto estilo como garra, la aprovechó.

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